Por personajes de videojuegos, deportistas y hasta canciones. Algunos nos explican el origen del nombre de sus peludos. «Tengo un amigo que a cada perro que tiene le pone el nombre de un presidente. El de ahora se llama Kennedy», afirma uno de los dueños
14 ene 2026 . Actualizado a las 17:27 h.Se dice que a la hora de escoger un nombre para tu perro, este debe ser corto, con una pronunciación sencilla y con un sonido fácil para que tu peludo sea capaz de distinguirlo. En el año 2025, los más elegidos por los dueños fueron Coco, Luna, Kira, Thor y Bimba. Sin embargo, hay quien quiere rebuscarlo más y hacerle un homenaje a un personaje que admire o, incluso, a su comida favorita.
Muchos de los orígenes de los nombres suelen resultar hasta simpáticos. Si no que se lo digan a algún que otro sabueso que se llama Coco por el primer champú con el que lo lavaron: uno con olor a este fruto tropical. También suele ser habitual bautizarlos por el color de su pelaje, una manera de no romperse mucho la cabeza a la hora de decidirlo.
«El mío es marrón. Se llama Choco, por el chocolate», dice Luis Campello. Y si fusionas la escala cromática con la música y Galicia te sale un perro «sen fronteiras». «Justo coincidió con la primera edición del Benidorm Fest y actuaban las Tanxugueiras. Como la perra era negra y ellas iban vestidas de negro, decidimos llamarla Tanxu», afirma Jose.
Pintores y personajes
Con la pintura pasa un poco lo mismo. «María, mi mujer, es una admiradora de Frida Kahlo y le pusimos Frida», indica Luis Castaño. Algo parecido le ocurrió a Xandra, que no le quedó mas remedio que cambiar la razón del nombre que escogió al inicio para su cachorro para terminar confesando que fue por el pintor holandés. «Le puse Vincent por un personaje del juego Final Fantasy. Terminé diciendo que se lo había puesto por Van Gogh, porque cuando me preguntaban, nadie sabía quién era ese personaje», explica.
A pesar de que no tiene pinta de hacer ondas vitales, el yorkshire terrier de Leila y de su madre se llama Goku. «A persoa que nolo regalou era moi fan de Son Goku e puxo como condición que lle chamásemos así. É bastante gracioso porque se pensas en Goku, imáxinaste un can grande. Este pesa un quilo e medio e é inofensivo», confiesan.
Aunque no sea Perro Sánchez, para los políticos también queda hueco en las partidas de nacimiento perrunas. «Mi perro es Chiqui, por chiquitín, pero tengo un amigo aquí, en Londres, que a cada perro que tiene le pone el nombre de un presidente. El de ahora se llama Kennedy», confiesa Patricia.
Por referencia a algo dulce o familiar también los hay. «A nuestro abuelo José Luis le llamábamos “el abuelo Kinder” porque nos compraba muchos huevos Kinder. Por eso se llama así nuestro perro», indica Domingo. «La abuela de mi padre se llamaba Lola y como a mí de pequeña me gustaba, se acabó llamando Lolita. Además lo relacionábamos con ser presumida y pensamos que le pegaba», confiesa Emilia. «Nosotros le pusimos Milo porque era el nombre que a mi madre le hubiese gustado poner a un hijo si hubiera tenido otro», afirma Manuela.
Laura, por su parte, tenía claro que Pascasio era el elegido. «Eu tiña un can que se chamaba Nico. Despois adoptamos outro e meus pais queríanlle chamar igual, pero parecíame raro poñerlle o nome do que xa morrera. A min gustábame Pascasio porque era o nome dun señor que ía ao taller do meu avó. Ao final chegamos a un consenso de que fose un nome composto, polo que lle quedou Nicolás Pascasio», explica.
Futbolistas y canciones
Es bastante probable que las mascotas que habiten en hogares de gente aficionada al deporte acaben por bautizarse como futbolistas o jugadores de baloncesto. «El mío se llama Buffon por el portero de fútbol italiano», admite Sofía. «El nuestro es Jordan, por Michael Jordan», dice Borja.
Para un deportivista de cuna como Antón Baleato, su peludo tenía que tener el nombre de un histórico de la plantilla de su equipo del alma: Bebeto. El astrofísico coruñés del Berkeley Center for Cosmological Physics consiguió juntar a su mascota con el jugador para una foto. «Donde quiera que va, paraliza el mundo para seguir al Dépor. Su perro no se iba a llamar de otra forma», confiesa Laura Lizancos, su madre.
Además, en esta familia hay hueco para Shukran, una perrita refugiada que vino de Siria. «Se la llevaron 30 días a una prisión de Lesbos con su familia. Le perdí la pista. Semanas después, la encontramos en el mayor campo de refugiados. Durante el tiempo que estuve allí, los niños jugaban con ella. Iba de brazo en brazo, la cogían y decían: "shukran, shukran". Significa gracias. Era increíble porque habían pasado el shock de cruzar de Turquía a Lesbos», añade.
«Mi tercer perro se llama Tiger. Su primera familia tenía la costumbre de que cada vez que llegaba uno nuevo iban poniéndole el nombre por orden. El primero se lo puso el padre; el segundo, la madre; y el tercero, el hijo. Como el niño había empezado a jugar al golf, le puso Tiger por Tiger Woods», explica Carolina.
Por otra parte, esta coruñesa tiene dos peludos a mayores en su casa con apodos originales. Uno de ellos con el título de una canción. «El nombre que le habían puesto a mi perra Cuba cuando nació fue Guajira Guantanamera. Como había que abreviarlo un poco, el criador que me la cedió decidió llamarla Cuba. Todos sus hermanos también tenían nombres de canciones conocidas», apunta.
Y, para el otro, se dispuso a conjugar la rima con sus antepasados. «A Catalina la recogí hace dos años y su anterior familia la llamaba Gata. Como no me gustaba, busqué un nombre que sonara parecido para que ella me entendiese. Cuando yo iba a nacer me iban a llamar Catalina por mi abuela y al final acabé poniéndole Cata», bromea.
En conclusión, sea cual sea el nombre que escojas para tu mascota, acuérdate de que tendrás que decirlo en alto.