Tristán Ulloa, actor: «Nunca he tenido problema en aceptar un papel que en principio era para otro»

Virginia Madrid

YES

Está rodando en A Coruña, donde le encanta «pasear por la playa y comer esos guisos gallegos tan ricos». El intérprete, que lleva más de 30 años de oficio, confiesa que empezó a hacer teatro como terapia

28 dic 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

Es uno de los pesos pesados de la escena y le da a todo, cine, teatro, o televisión. Aunque confiesa que al escenario vuelve cada dos años para hacer limpieza y que ahora se encuentra en su mejor momento. «Soy muy exigente conmigo mismo, pero ahora he aprendido a disfrutar. Antes me torturaba mucho», dice Tristán Ulloa, que se encuentra rodando en Galicia. 

—En la serie «El centro» interpretas a Enrique Adaro, un empresario poderoso con negocios turbios y que trae de cabeza a los espías del CNI. ¿Cómo es él?

—Es un pez gordo, con sus propias convicciones, con un pasado y al que le pierde su familia. El guion me fascinó desde un principio y más viniendo de mi hermano (el director David Ulloa). Yo, por entonces, estaba haciendo La viuda negra y me comentó que era un personaje que lo podía bordar, además eran pocos días y, finalmente, me convenció.

—¿Fuiste la segunda opción para el papel?

—Eso es, pero nunca he tenido ningún problema en aceptar un papel que en un principio era para otro actor. Al revés, me siento totalmente agradecido, porque era una oportunidad fantástica que no podía dejar escapar.

—¿Tu hermano ha sido un director indulgente o te ha llevado al límite para sacar lo mejor de ti?

Es un tipo al que admiro, al que respeto y cuando trabajamos juntos se nos olvida que somos hermanos. Pero me tenía preparada una trampita ( ja,ja,ja ja). Cuando ya estaba totalmente convencido y engatusado con el personaje, me dijo: «Por cierto, tienes que hablar en ruso».

—Treinta años de oficio son muchos.

—Me considero muy afortunado por haber llegado hasta aquí, algo impensable cuando empecé. Creo que estoy haciendo buenos proyectos, interesantes personajes y lo más importante es que he conseguido aprender a disfrutar de mi trabajo. Hubo una época en la que no me llenaba lo que hacía o no sabía disfrutarlo, siempre faltaba o fallaba algo. He aprendido a verme y a poner distancia. Ahora mi premisa es que mi trabajo es el que habla por mí, ya no hay otras excusas. Intento ser riguroso con cada nuevo personaje, porque soy muy exigente conmigo mismo, pero he aprendido a disfrutar. Antes me torturaba mucho.

—¿En qué ha cambiado el Tristán Ulloa que saltó a la fama por «Lucía y el sexo», al más reciente de trabajos como «El caso Asunta» o «El crimen de Pazos»?

—¡Ja, ja, ja! En los años. En vivir, en tener experiencias, en que me han sucedido cosas. Al final ese es el mejor equipaje para un actor. Un actor empieza a hacerse a partir de los 40 años, porque ya le han pasado cosas en la vida y tiene otra perspectiva ante el día a día.

—¿Siempre quisiste ser actor?

—Empecé a hacer teatro a los 14 años como terapia. Tenía y sigo teniendo ciertos problemas de comunicación y a través de la terapia encontré una vocación. No es que me haya curado de mis males, pero sí me hace la vida más llevadera. Quizá la parte con la que menos disfruto es con hablar de mi oficio y de mi parcela más personal, porque se me hace bola. Cada uno tiene su pedrada y he aprendido a lidiar con ella y a manejar mejor esa parcela que también forma parte de mi trabajo.

—¿Has necesitado alguna vez una segunda oportunidad?

—Sí, claro. Yo he necesitado más de una oportunidad para muchas cosas... Y no pasa nada. De hecho, gracias a esa oportunidad sigo trabajando. Y yo también me he dado una segunda oportunidad a mí mismo.

—¿Hacia dónde te gustaría tirar?

—Cada dos años intento hacer teatro y ya se me ha pasado este tiempo. Reconozco que es mi lugar para resetearme y hacer limpieza.

— En cuanto tienes tiempo libre...

—Me engancho a un libro. Siempre llevo alguno en la mochila, sobre todo en los días de rodaje, que hay muchos tiempos de espera. También me gusta tocar la guitarra, porque me sirve para calmarme. Aunque sean tres acordes, es como una especie de meditación.

—¿En qué momento te encuentras?

—Mi sueño es el que vivo con mi familia cada día, viendo crecer a mis hijos. Me encantaría vivir en Galicia, me tira mucho esta tierra, por mis genes gallegos. Cuando me bajo del tren, y percibo la humedad en el rostro o el olor a mar, me evoca tantos bonitos recuerdos...