Marta Hazas, intérprete: «Las actrices de mi edad ya no somos la comparsa del galán de turno»

VIRGINIA MADRID

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Marta Hazas se atreve como productora en la película «Playa de lobos», en la que también actúa.
Marta Hazas se atreve como productora en la película «Playa de lobos», en la que también actúa.

«Mi falso optimismo es una cualidad que me define», dice Marta Hazas, que se considera una «suertuda» en lo profesional. «Mi marido como director es implacable», dice la intérprete sobre Javier Veiga

05 dic 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

Desborda simpatía, frescura y espontaneidad. Marta Hazas (Santander, 1977) cae bien. Y además, la de Santander está imparable encadenando un proyecto tras otro: «No me atrevo a decir si este es mi mejor momento, porque cuando miro al futuro, quiero seguir trabajando más y mejor». Actriz todoterreno se atreve con todo, incluso con el rol de productora con su última película Playa de lobos junto a su marido, el director, guionista y actor gallego Javier Veiga.

—¿Siempre tuviste clara tu vocación?

—Sí, siempre. Ya desde pequeña soñaba con ser actriz y hacer películas. Hice la carrera de Periodismo por aquello de tener un plan b en la vida, pero sabía que no era lo mío. Guardo un recuerdo precioso de cuando me quedaba con mis abuelos los fines de semana viendo películas de cine clásico. Así descubrí Rebeca de Alfred Hitchcock y otros clásicos como Lo que el viento se llevó.

—Además, ahora, te podemos ver en la serie «La agencia» donde interpretas a Valeria, una representante de actores. ¿Te has inspirado en tu propio representante?

— Solo he tenido dos representantes durante mi carrera, porque, soy bastante fiel a mi círculo más cercano y cuando decidí cambiar, fui de frente y lo hablé cara a cara. No, como el lío que se monta en un episodio de la serie con esta situación, ja, ja, ja. De mi representante actual, Eduardo, me ha inspirado esa actitud de estar todo el rato con el móvil en la mano, eso de que todo corre prisa. Al final, el agente es alguien de tu equipo que te acompaña, te arropa, te aconseja y te pone los pies en el suelo. Cuando empiezas en este oficio es importante buscarte a alguien de confianza, buena gente y que te guíe, porque estás muy perdido.

—¿Satisfecha del camino recorrido?

—Mucho. A veces ni me lo creo. No me atrevo a decir si este es mi mejor momento, porque, cuando miro al futuro, quiero seguir trabajando más y mejor. Ojalá esto dure y se prolongue. Estoy muy contenta, sobre todo porque estoy trabajando con gente a la que admiro mucho, como el director Álex de la Iglesia. Rodar con él La cuidadora ha sido un sueño, o verme en esta película junto a Carmen Maura, que hacía de mi madre, ha sido increíble, he aprendido tanto. Hacer La agencia, sacar adelante Playa de lobos.... Me siento una privilegiada y estoy saboreando cada reto.

—¿Cómo eliges tus trabajos?

—Depende un poco del momento. Yo me dedico a la ficción, porque me entusiasma contar historias y ser el vehículo para contarlas y hacer realidad eso que el director tiene en la cabeza y ser el cómic que él había imaginado. Un buen guion es lo que me atrae, pero cada vez valoro más trabajar al lado de gente maja y estupenda, porque son muchas horas de tu vida invertidas en un proyecto, muchos madrugones, mucho frío. Si me surge un guion bueno, pero lo voy a hacer con gente que no vive el oficio como lo vivo yo, es muy probable que lo deje pasar. Mis incentivos son una historia que enganche junto a un grupo de colegas majos y con talento. Además, esto va bastante unido: los actores con más talento que he conocido son las mejores personas.

—¿A qué tipo de proyectos has aprendido a decir no?

—Yo sé que no quiero ser presentadora, no me veo. No me llena, no es lo mío y cuando me han ofrecido trabajos de este tipo, he preferido dejarlos pasar y esperar a que surgieran proyectos de ficción. No me gusta enfrentarme a la cámara sin tener un personaje detrás.

-—Eres también la productora, como ya hiciste con la serie «Pequeñas coincidencias» y en «Amigos hasta la muerte». ¿Necesitabas un cambio de rol?

—Ha sido un viaje precioso. Ha sido un sueño que Guillermo Francella se haya sumado a nuestra aventura y verle rodando a las órdenes de Javi (mi pareja) junto a Dani Rovira, uno de los actores más taquilleros del cine español, ha sido inolvidable. Me ha puesto las pilas y me ha molado mucho esto de ser actriz-conseguidora. Todavía alucino con que hayamos sido capaces de sacar la película adelante.

—¿Es Javier Veiga, tu marido, un director exigente?

—Sí, como director Javi es implacable y muy exigente, pero razonable. En los ensayos, uno puede jugar, proponer y construir, pero una vez que se llega al set de rodaje, su enfoque es el que prevalece, porque él es el que pasa muchas horas escribiendo, corrigiendo y el que tiene la historia en la cabeza y lo comprendo.

— Como director dices que es implacable. ¿Como pareja?

—¡Ja ,ja, ja,! Es un tipo muy divertido, lo definiría como esa persona con la que te vas a una guerra y nunca te traicionaría y con el puedes hacer equipo. Es muy generoso y buena persona.

—Uno de los temas que se abordan en «La agencia» es cómo la edad y el físico de las actrices condicionan sus carreras. ¿A ti te está afectando a tu carrera el hecho de cumplir años?

—Pues a mí hasta ahora me están llegando personajes cada vez más interesantes de abordar y encima estoy teniendo la suerte de trabajar con grandes actrices, como Carmen Maura. Soy optimista y tengo esperanza de que esto cambie a mejor, aunque queda mucho por conquistar, pero reconozco que soy una suertuda por los proyectos que estoy haciendo. Ahí están Maribel Verdú, Aitana Sánchez Gijón, Leonor Watling, entre otras, haciendo magníficos protagonistas. El mensaje hoy es que las mujeres ya no somos la comparsa del galán de turno o del héroe de acción.

—¿Y personalmente, cómo llevas las arrugas y las canas?

—Yo lo llevo bastante bien. Llevarlo mal es como pegarse un tiro en tu propio pie. ¡Ja, ja,! Son los signos de la edad, de que vamos envejeciendo y madurando, pero lo importante es que yo estoy en paz conmigo misma. También pienso que mis padres me han dado las herramientas para no basar mi carrera ni mi bienestar emocional en una cara bonita. La clave es sentirte bien en cada momento y lo estoy consiguiendo.

—Cada vez que acudes a una alfombra roja, estás entre las mejor vestidas. ¿Disfrutas de esta otra parte de la profesión?

—Claro que forma parte del oficio, lo mismo que la promoción para dar a conocer nuestro trabajo. Es cierto que a veces no te apetece, porque te coincide con un intenso día de rodaje y lo que te gustaría es estar en casa, en pijama y descansando en el sofá, y no pasando tres horas de maquillaje, peluquería y vestuario para acudir estupenda. Yo ahora cuento con un equipo maravilloso de estilistas y maquilladores, que me conocen genial y me facilitan mucho esta otra parte de mi trabajo. Y cuando toca pasar por el photocall, pues lo vivo según esté en ese momento. A veces, voy más rollo princesota, otra más natural, según me pille, pero sin agobios.

—¿Cómo reseteas? , ¿cómo desconectas?

—Regresar a mi casa de Santander y estar con mi gente de siempre, la que no tiene nada que ver con el oficio de actriz, me hace desconectar de horarios y rodajes. También me ayuda mucho a relajarme dibujar y hacer pilates con máquinas. Pero viajar es lo que más resetea mi cabeza, sobre todo esos viajes a destinos en los que cambias el huso horario. Hace unos años recorrimos Tailandia durante quince días largos visitando diferentes zonas, sin prisas, probando su gastronomía, descubriendo sus costumbres, fue maravilloso y regresé a casa como nueva.

—¿Cuál es la cualidad que define tu personalidad?

—Mi falso optimismo, que me obligo a mí misma a ver siempre el lado bueno de las cosas. Intento que no se me acabe el ímpetu, que las desilusiones no derrumben mi ánimo.

—Y ante una desilusión o un fracaso, ¿cómo reaccionas? ¿A qué te aferras?

—Me pongo las orejeras de los caballos, no miro a los lados y tiro hacia adelante, pasito a pasito y sin prisas voy superando mi decepción. Y me aferro a mis maravillosas amigas, por supuesto, tiro de Javi, me agarro a mi familia, pero al final eres tú y estás sola y hay que tirar adelante como una pueda. Siempre digo que nadie puede llorar tus lágrimas y nadie puede curar tus decepciones.

—Cumples los años el 31 de diciembre. ¿Qué deseos le pides al nuevo año?

—Renovar una segunda temporada de La agencia, que la película Playa de lobos sea todo un éxito y que cuando llegue a la edad de Carmen Maura, tenga esa mirada de chica joven que desea seguir aprendiendo y con la misma ilusión que el primer día.