Esto es lo que se debe incluir y lo que no en el currículo: «No se debe poner la fecha de nacimiento»

ANDRÉS QUINTIÁN / M. V.

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Cuatro profesionales del sector de los recursos humanos y de la gestión del talento nos dan las claves para causar la mejor impresión posible al presentarnos a un puesto de trabajo que deseamos

21 ago 2025 . Actualizado a las 11:20 h.

«Un currículo es como un traje a medida que debes personalizar en función al cargo que quieres ocupar». Esto dice Aïnhoa Mallo, socia-directora de Murmuration e interim manager en procesos de gestión del cambio e internacionalización, acerca de cómo afrontar la creación de tu hoja de vida. Varios expertos ofrecen recomendaciones sobre qué incluir y en qué orden se debe disponer, aunque siempre recordando que dependerá del puesto al que optes.

EXTENSIÓN

Lo ideal es que sea una carilla de A4, pero para la gente con muchos años de experiencia podrían llegar a ser dos, ya que es importante que el currículo le entre por los ojos al recruiter, y si tienes muchos datos, en tamaños de tipografía muy pequeños van a ser ilegibles. Aparte, forzar a que sea solamente una carilla puede hacer que dejes información importante fuera.

FOTO

Está empezando a ser tendencia no incluirla para evitar que se produzcan sesgos a la hora de escoger, aun así, la experta Andrea Vara, técnica de empleabilidad en Ayuda en Acción, comenta que la mayoría de gente aquí en España la sigue poniendo, lo que hace que si tú no lo haces, puedas generar cierta desconfianza en comparación con la competencia. La foto debe proyectar profesionalidad y adaptarse al estilo del sector. En el caso de presentarse a un puesto de atención al público sí debes ponerla, relata Patricia Prieto, headhunter de Grupo Clave.

DATOS DE CONTACTO

En este apartado, hay que ser lo más escueto posible. «Incluir nombre y apellidos, correo y tu perfil de LinkedIn. Evitar poner fechas de nacimiento, estado civil, dirección completa, ya que son datos que van a sesgar la selección», comenta Aïnhoa.

PEQUEÑA DESCRIPCIÓN PERSONAL Y PROFESIONAL

En el caso de incluirla, que sea de unas dos líneas que indiquen con claridad qué aportas y qué buscas, usando palabras clave del sector. Mario López, consultor estratégico de Recursos Humanos y profesor de ERLAC [Escuela Universitaria de relaciones laborales de A Coruña], nos pone el siguiente ejemplo: «Graduado en Relaciones Laborales y Recursos Humanos por ERLAC, interesado/a en incorporarme a un departamento de Dirección y gestión de personas para aportar soluciones en administración y prevención de riesgos laborales».

FORMACIÓN

Va a depender del puesto de trabajo al que optes, pero lo más normal es poner el nivel de estudios más alto que tengas, y a partir de ahí que incluyas másteres y especializaciones que hayas hecho que puedan aportar al trabajo al que te presentes, sean o no sean privadas. Para Mario López, lo óptimo es diferenciarla en tres niveles: primero, la formación reglada, mostrando solo el título más alto y relevante para el puesto; por ejemplo, si cuentas con un grado en Relaciones Laborales, no es necesario incluir Bachillerato o ESO. Después, la formación especializada, como másters, títulos de experto o posgrados, que acrediten conocimientos avanzados en un área concreta y te posicionen como especialista. Es recomendable especificar cuándo son títulos no oficiales. Por último, la formación complementaria, que engloba cursos, certificaciones o talleres que demuestran actualización y dominio de herramientas, normativas o tendencias recientes en tu sector, como un curso de legislación laboral actualizada o el manejo de un software de nóminas. Los expertos coinciden en que la especializada y la complementaria deben incluirse siempre y cuando sirvan para demostrar dotes de cara al puesto al que te presentas. «Un currículo es como un traje a medida que debes personalizar en función al cargo que quieres ocupar», indica Aïnhoa Mallo.

EXPERIENCIA

Es importante que el orden de los puestos de trabajo que has desarrollado sea inverso, destacando primero los más recientes. Incluye la empresa, el cargo y la fecha y, sobre todo, una breve descripción de las tareas realizadas. No seas demasiado extenso, con dos líneas es suficiente. Indica también qué logros conseguiste durante ese período de tiempo. Emplea verbos de acción y evita descripciones genéricas o irrelevantes. Por ejemplo, es más eficaz escribir «coordiné un equipo de 12 personas para implementar un nuevo sistema de gestión que redujo un 20 % los tiempos de entrega» que poner simplemente «responsable de un equipo».

APTITUDES Y ACTITUDES

Aïnhoa Mallo recomienda hacer una pequeña tabla con barras o puntos en la que destaques las cuatro o cinco aptitudes o actitudes esenciales o que más destaquen, pero sin decir clichés ni palabras vacías. Mario López aporta el siguiente ejemplo: en vez de escribir «trabajo bien en equipo», puedes indicar «he trabajado en equipos de cinco a ocho personas para desarrollar campañas de márketing». Destaca las principales formaciones. Certificaciones que tengas y que aporten al currículo así como idiomas y aptitudes digitales. Y ya, por supuesto, si tienes algún proyecto, publicación o destacas en algunas charlas, es un plus.

Importante que si incluyes idiomas y aptitudes no incluyas términos vagos como «nivel medio». Lo ideal sería poner el nivel reconocido dentro del marco europeo, en el caso del idioma los niveles A2, B1, B2… Si no tienes una certificación como el C1 de Cambridge para medir tu nivel de inglés, pon algo que demuestre que dominas el idioma, como «viví durante dos años en Estados Unidos», por ejemplo. En el caso del inglés, Andrea Vara, en el caso de no tener título oficial, recomienda medir nuestro nivel en la página web de Cambridge, donde puedes hacer una prueba, aunque no te dará ningún tipo de certificación.

CINCO PEQUEÑOS CONSEJOS ÚTILES

1—Patricia Prieto nos insta a revisar con mucha atención las faltas de ortografía. Si el recruiter ve alguna cosa mal escrita, causarás una mala impresión por no ser capaz ni de revisar tu carta de presentación de forma exhaustiva y correcta.

2—Mario López recomienda lo siguiente: «Formación y experiencia cumplen una función común: validar tu competencia profesional. No solo se trata de acreditar conocimientos, sino también habilidades y actitudes. Es decir, lo que sabes hacer (funciones, tareas, logros), cómo lo haces (trabajo en equipo, liderazgo, comunicación) y, cada vez más, tu competencia digital (manejo de herramientas, adaptación a entornos tecnológicos). La combinación equilibrada de estos elementos es lo que realmente construye un perfil atractivo».

3—Apartados como voluntariado o premios merecen espacio siempre que aporten algo de valor. Por ejemplo, incluir «voluntario en ONG coordinando campañas de recaudación de fondos», o «ganador del Premio Nacional de Innovación en el 2023» transmite habilidades y logros aplicables al mundo profesional. Andrea Vara aporta que añadir los voluntariados puede estar bien cuando comienzas a abrirte camino en el mercado laboral.

4—Mario López también cuenta que ahora en muchas empresas la primera criba ya no la hace una persona, sino un sistema automatizado (ATS, por sus siglas en inglés) que filtra currículo según palabras clave y formato, por eso es importante utilizar términos precisos del sector y una estructura clara para no quedar fuera antes de que un humano lo lea.

5—Hay que tener en cuenta si tus aficiones e intereses aportan a tu CV. Aunque hay opiniones dispares sobre si deberían ser incluidos o no. Para Patricia Prieto, estos datos son irrelevantes, ya que no van a causar una diferencia real a la hora de escoger un perfil u otro. Por su parte, Aïnhoa Mallo comenta que pueden ser útiles en algunos casos: «Si yo estoy buscando un puesto en el que sé que se valora mucho el trabajo en equipo, puede ser buena idea indicar que juego en un equipo de fútbol».