Cuando Oswaldo González trabajaba en el supermercado para sacar algo de dinero antes de comenzar a estudiar la carrera no se imaginaba lo que le deparaba el futuro
06 may 2025 . Actualizado a las 05:00 h.Fue un compañero del supermercado quien convenció a Oswaldo para que se marchara con él a Londres durante un año para aprender inglés, antes de comenzar la carrera de CADYF (Ciencias de la Actividad Física y del Deporte), antes conocida como INEF. Cuando partió a la capital británica no tenía ninguna expectativa. Únicamente el equipaje y muchas ganas de trabajar, además de conocer lo que había fuera de España. Su primer empleo fue limpiando oficinas. Después lo contrataron para fregar platos en un restaurante. El restaurante era Benares, situado en el elitista barrio de Mayfair, de cocina hindú y con una estrella Michelin. Un día tuvo que cubrir una baja en la cocina y, según nos cuenta Oswaldo, fue un giro brutal: «Imagínate, empezar a ese nivel, para mí fue como una locura y entonces fue cuando me enamoré de la cocina hasta hoy en día». Le ofrecieron quedarse y al final decidió que su futuro era cambiar el chándal por un delantal.
CONOCER MUNDO
Si una de sus intenciones al abandonar Betanzos era conocer mundo, a día de hoy la ha cumplido con creces. Tras Benares, vino el Four Seasons londinense y así pasó por varias cocinas hasta que después de cinco años dio el salto a Lima (Perú), donde recaló un año en el restaurante Astrid y Gastón, adscrito a la cadena Relais & Châteaux y con tres estrellas de la guía roja. Posteriormente se marchó a China como jefe de cocina de La Pedrera, en la ciudad de Hangzhou, hasta que la llamada de Cupido lo hizo regresar a España, concretamente a Madrid para vivir con la que fue su novia y con la que ya había estado antes conviviendo en Lima.
En Madrid, trabajó con el dos estrellas Diego Guerrero en DSTgE y en el Triciclo, hasta que le surgió la oportunidad de Los 33, un nuevo proyecto de los empresarios restauradores Sara Aznar y Nacho Ventosa, que poseen más negocios en la capital. «Los 33, cuando empezó, era un restaurante normal y todo ha sido un cúmulo de coincidencias de personas, de ideas y de estar en el lugar adecuado en el momento adecuado. Lo que sí que no me esperaba era el éxito que hemos tenido», cuenta Oswaldo. «Yo he vivido Los 33 desde el principio, hasta ahora que parece el restaurante imprescindible en España. No es solo el restaurante sino el bar, las copas, un poco el ambiente que se crea aquí», apunta. Oswaldo no acaba de asimilar el éxito del proyecto de moda en la capital y para él es una alegría y un orgullo cuando va a trabajar todos los días y ve que las reservas están al completo, a dos meses vista.
Las brasas son la especialidad de la casa y el bikini de prosciutto es su plato estrella, aunque no se quedan atrás los cortes de vaca rubia gallega, las espinacas o el flan con dulce de leche. El ambiente no decae durante todo el día con un tardeo muy especial, pero el local te engancha cuando comienza la sesión del DJ. ¿Le esperará una gran fiesta a Oswaldo en su cercano 33 cumpleaños?