Marta Parella, máster en Inteligencia Emocional: «Darlo todo no es la mejor forma de que te quieran»

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La coach personal y ejecutiva Marta Parella.
La coach personal y ejecutiva Marta Parella. cedida

Esta experta en parejas e influencers suma más de 150.000 seguidores. Elige a las personas, aprende a decir que no, ten una «hora sagrada» y prioriza la tranquilidad; son solo tres consejos de la autora de «Eres el amor de tu vida». «Para que una relación funcione, no des nunca por sentado lo que piensa el otro», recomienda.

09 ene 2023 . Actualizado a las 17:18 h.

Cuando un galgo persigue un conejo no va a por cinco, se enfoca en uno solo, señala la coach personal y ejecutiva Marta Parella (Barcelona, 1988), máster en Inteligencia Emocional y Neurociencia. El del galgo es un ejemplo que propone en Eres el amor de tu vida, un libro con 52 ejercicios para fortalecer tu autoestima, 52 por cada lunes del año que acaba de empezar. Si quieres quererte mejor, de uno en uno. Ella te ayuda a clasificar tus objetivos en SMART (específicos, alcanzables y definidos en el tiempo) y no SMART (la mayoría), o los pasos que debes dar para que no importe tanto cuanto duermas como la manera en que te levantas...

—«Eres el amor de tu vida» es una frase que aún resulta chocante.

—Yo siempre digo que para querer bien a los demás tienes que quererte tú bien. Podemos dar mucho amor, pero si empezamos por querernos, por cuidarnos, el amor se multiplica.

—¿Podemos querer sin querernos?

—Hay mucha gente que da mucho amor a los demás, que es capaz de sacrificarse por otro, que quiere cumplir, quedar bien, no decir que no a ningún plan. Eso es dar amor, pero pueden dar ese amor y no quererse nada. Hay mucho espíritu de sacrificio por los demás, para que me quieran... Muchos actos de los que hacemos, el no poner límites, el cuidar tanto a los demás, esos sacrificios por otros, a veces son mendigar amor. Es un «Hago esto porque así me van a querer más» o «Esta es la forma de que me quieran».

—¿Y es la forma de que nos quieran, darlo todo?

—No, no es la mejor forma de que nos quieran. Para que nos quieran bien, tiene que haber un respeto y tiene que haber un ejemplo. Un ejemplo de que nos cuidamos.

—¿Pasa factura el hecho de darlo todo? ¿Esa generosidad excesiva de algunas personas lleva emparejada una exigencia, siempre algún reproche?

—Es lo que decíamos, que esperan recibir amor y cuando esto no pasa hay una frustración de: ‘Con todo lo que te he dado, ¿esto es lo que me das tú a mí?’.

—¿Existe la pareja perfecta?

—Más que la pareja perfecta, hay personas que nos ayudan a ser mejores. Si encuentras el equilibrio contigo misma, puedes encontrar alguien que pueda ayudarte a ser más libre, a ser más tú, sin disimulos.

—¿Cómo sabemos si la persona es adecuada para nosotros? Siempre hay conflictos, roces, sacrificios. Las relaciones reales tienen estas cosas.

—Hablamos de relación de pareja, pero esto se podría aplicar a cualquier tipo de relación, de amistad, familiar... Para que una relación sea sana, tienes que tener el sentimiento de ser libre de ser tú. Es decir, es esa en la que te sientes libre de opinar, de decir lo que piensas, en la que no te callas lo que no te gusta por quedar bien con la otra persona. Debes sentirte igual que el otro. Cuando te tienes que pensar bien lo que vas a hacer por si le molesta, cuando tienes que cambiar cómo eres para encajar, esa no es una relación sana, sea de pareja, familiar o de amistad.

—Tendemos a idealizar las relaciones de pareja. ¿Se parecen al resto de las relaciones, a la que puedes tener con un compañero de trabajo o un jefe?

—Se parecen. Lo único es que hay roles diferentes. A lo mejor con tus amigos tienes mucha confianza para expresarte y con tu pareja no tanta... O igual hay una buena relación con tu jefe para decirle las cosas y, en cambio, a tu madre no te atreves a decirle que no te llame tanto para que no te ponga la cabeza como un bombo.

—¿Las relaciones más estrechas, las que son más íntimas, son las que más nos cuestan?

—Sí, nos cuesta poner límites, sobre todo cuando hablamos de relaciones familiares, de vínculo. Ahí es más difícil poner límites, pero no significa que no podamos ponerlos. Siempre digo: «Si está en riesgo tu bienestar, porque te hablan o te tratan mal, debes poner un límite». Para quererte y tener buenas relaciones necesitas sobre todo tranquilidad.

—¿Es normal que una pareja dure toda la vida... queriéndose bien?

—Lo que es normal y lo que no lo es... Si dos personas deciden aguantar pueden hacerlo, pero tiene que ser una decisión de las dos partes, no por inercia.

—¿Puedes querer más a tu pareja tras 40 años juntos?

—Sí, pero hay que trabajarlo. Si con esa persona puedes ser tú en todo momento, perfecto. Tiene que haber trabajo de las dos partes.

—Una de las claves para saber querer es fortalecer la autoestima. Propones 52 ejercicios para mejorarla. Los tips de autoestima suelen quedar bonitos como teoría, pero ser difíciles de llevar a la práctica.

—Sí, quererse bien es un hábito, y todos los ejercicios que pongo en el libro son ejercicios prácticos que puedes ir integrando poco a poco en el día a día. Cuidarte, dedicarte tiempo, quererte, debe ser un hábito.

—¿Cómo sabemos si nuestro nivel de autoestima está más bajo que el de la vitamina D?

—Hay áreas de nuestra vida en las que la podemos tener alta, esas áreas donde me siento segura, con libertad de decir, y hay áreas donde sabes que ahí hay algo que no va bien. Todos lo sabemos. Yo sé que cuando estoy con mis amigas soy yo, estoy bien, pero, por ejemplo, si me voy a ver a mi jefa me pongo nerviosa, me da miedo enviar los mails o no me siento capaz de asumir la responsabilidad de estar al cargo de un equipo. Hay que hacer un pequeño balance para saber cómo tengo la autoestima en unas y otras áreas.

—¿Una señal de baja autoestima?

—¿Síntomas? No cuidarte, comer mal, no dedicarte tiempo por dedicárselo por entero a los demás. Otro síntoma es no saber decir que no. Otro síntoma es acabar los días agotado mentalmente, de mal humor, sin saber bien por qué. Y es porque nos hemos pasado todo el día haciendo cosas que no nos gustan, sin poner límites a los demás.

—¿Por qué nos importan y nos duelen las críticas de gente que nos importa o valoramos muy poco?

—El encaje de las críticas va a depender de tu autoestima. Si tienes un buen concepto de ti, te va a importar poco que te digan que no vales. Tú piensas que vales, que tu trabajo da resultados o que tienes gusto para vestir, por más que otro diga lo contrario. Si yo confío en mi criterio, va a ser difícil que una crítica te hunda. Pero a veces no sabemos ni reconocer lo que valemos...

—Propones una hora sagrada, dedicarnos una hora a estar solos con nosotros mismos.

—Empieza con una hora una vez a la semana. Tampoco tiene por qué ser una hora. Pero diez minutos, media hora o una hora a la semana, pase lo que pase, es para que hagas algo por ti. Cuando empiezas a incorporar este hábito en tu rutina, primero serán diez minutos, después media hora y al final una hora.

—Son cosas que pueden hacerte parecer egoísta: dejo a mis hijas para irme sola a tomar café... Es chocante.

—Este concepto de cuidarnos, de tener ese momento de relax y de café solo para ti, se ve egoísta, y no lo es. Al final es cargar pilas para estar bien y poder dar más amor. El relax evita el mal humor, las prisas, hablarles mal a los hijos. Esos pequeños breaks para ti hacen que los niveles de cortisol bajen, y así las cosas te molestan menos. El poder de los pequeños momentos de autocuidado.

—¿Qué ingredientes son indispensables para que una relación funcione?

—Mucha comunicación, no dar por sentado lo que la otra persona piensa. Hay que preguntar mucho, no dar nada sentado y no forzar los momentos. Por ejemplo, si en este momento, la otra persona no quiere hablar, no fuerces, da un tiempo, espacio. Hay que hacer un trabajo personal importante: cuando uno se conoce bien, es más fácil tener más empatía, mayor asertividad... Eso facilita que la relación fluya...

—¿Elegimos siempre el mismo modelo de pareja?

—Puede pasar. Si tenemos problema de autoestima, vamos mendigando amor. Si repetimos patrón, hay que analizar qué pasa, porque seguramente hay un tema de autoestima, algo de la infancia.

—¿Segundas oportunidades en el amor son buenas, funciona volver con un ex?

—Depende. Si hay cambios, sí.

—¿Qué creencias lastre pesan más?

—Creencias como «no puedo, no soy capaz, no merezco». Nos acompañan en el día a día. Una creencia que vi que se repetía en muchas chicas es el «soy tonta».

—Sonada la ruptura de Preysler con Vargas Llosa; ¿a veces, cuanta más experiencia, menos lucidez en el amor?

—Depende de cada persona. No sabría qué decirte... Hay distintos tipos de relación. Cuando llevas 25 años o más con una persona, esa pareja no es solo tu pareja, es familia. No tiene nada que ver con el sentimiento hacia una persona con la que llevas dos. Por no hablar de la química cerebral en cada una de las situaciones. En un relación inicial, hay una serie de hormonas que influyen en cómo nos sentimos. Está aceptado que al año y medio esas hormonas desaparecen, se acaba ese fervor... Ahí entra ya la cabeza para valorar qué queremos.