Tini Stoessel, cantante y actriz: «Desde los 14 años no sabía lo que era dormir un mes en la misma cama»

Carlos Crespo

YES

No le ha sido fácil desprenderse de Violetta, el personaje que interpretó durante cuatro años. Hoy lo da por conseguido. Centró su carrera en la música y los éxitos llegaron de inmediato. Una colaboración con Alejandro Sanz, jurado en «La Voz» y ahora un «hit» mundial, «Miénteme»

17 jun 2021 . Actualizado a las 09:01 h.

Confiesa Martina Stoessel, Tini (Buenos Aires 1997), que sus últimos diez años bien podrían equivaler a veinte de cualquier otra persona. Tal ha sido su nivel de intensidad. Con 14 años se convirtió en la protagonista de la serie Violetta, de Disney Channel, hizo 400 conciertos en el siguiente lustro y fue la voz de aquel Libre soy, el tema central de Frozen. En el 2016 decidió cerrar etapa y centrarse en la música. Pero el nivel de intensidad apenas decreció. Se sucedían las colaboraciones: Alejandro Sanz, David Bisbal, Karol G o Sebastián Yatra (con quien además mantuvo una relación), fue jurado del programa La Voz Argentina y en la actualidad cuenta con un hit mundial, Miénteme, un reguetón empoderado cantado a dúo con María Becerra que supera los 120 millones de visualizaciones en YouTube. La conversación con Tini es a través de Zoom. Está en las dependencias de Sony en Miami y allí son las 11 de la mañana. Confiesa que se ha levantado un poco «bajita y sensible». ¡Quién lo diría! Derrocha vitalidad y energía en cada expresión.

 -Estás en Miami grabando el que será tu próximo disco. ¿Aún tiene sentido ese formato?

-A mí me gusta. Es cierto que no se venden muchísimas copias pero al fan le gusta tener el disco físico como recuerdo y porque le cuenta una historia. Además, yo no soy de la generación que ya no conoció los discos. Yo viví la magia de tener en casa o de escuchar en el coche mis discos de Alejandro Sanz, de Shakira, de Ricky Martin...

 -¿Esos fueron los artistas con los que musicalmente creciste?

-Sí. Mi familia ponía mucho también a Luis Miguel. Y, por supuesto, cuando tenía 12 o 13 años también compraba los discos de Justin Bieber, como todas las niñas de esa edad.

 -Y en pocos años, aquellos que escuchabas en el coche, están contigo grabando canciones y compartiendo escenarios.

- Sí, qué loco, ¿verdad? Me dices eso y ya tengo ganas de llorar. Ya te he dicho que hoy me he despertado sensible. Pero es que es cierto, la vida te lleva a lugares muy inesperados. Desde que empecé a trabajar, con 14 años, cuando me preguntaban cuál era mi sueño, siempre decía que colaborar con Alejandro Sanz. Y el año pasado se me cumplió. Y además de cumplirlo, conocí a un gran compañero, a un gran amigo.

 -Cumplido ese sueño ¿cuál es el siguiente?

-No sé si tengo una meta en particular. Prefiero no ponérmela porque si no consiguiese cumplirla, me generaría frustración. A mí me gusta más dejarme llevar. Mi mayor sueño a día de hoy es seguir creciendo como artista y hacerlo manteniendo mis valores y teniendo cerca a la gente que quiero. Con eso ya sería una persona feliz. Porque cumplir todos mis sueños, pero encontrarme sola y no tener con quien compartirlo..., no sé, no le encontraría sentido.

«Nunca estuve peleada con Violetta, nunca llegué a odiarla»

 -En el 2016 protagonizaste la película «El gran cambio de Violetta» que marcaba el fin de aquella etapa. ¿Cuál ha sido el gran cambio de Tini Stoessel?

-Han sido muchísimos. La pandemia me ha llevado a conocerme en un cien por cien, algo de lo que antes no había tenido nunca la posibilidad porque no había tenido tiempo para dedicármelo a mí misma, ni para procesar todas mis angustias y mis alegrías. Desde los 14 años yo no sabía lo que era dormir en una misma cama durante un mes.

 -¿Qué consideras que fue lo más importante que aprendiste entonces?

-Lo más importante fue mi apertura mental. El hecho de estar todo el tiempo en contacto con gente mucho mayor y con todo tipo de personalidades, el estar constantemente de viaje, conocer diferentes culturas, tener compañeros de todas partes del mundo... Eso me generó una apertura mental que hoy, a los 24 años, me doy cuenta de que si no hubiese vivido aquello, habría tardado mucho más en adquirir.