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DisobeyArt

28 nov 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Como estamos en lo que estamos apenas hablamos de la condena adicional que nos ha caído con Todo Esto. Hablo de las reuniones digitales, encuentros online, videollamadas, calls, el viejo skype, los zoom, hangout, duo, jitsi, webex, zoho, ante, cabe, bajo, con, contra, tris, tras. Hasta marzo, las videollamadas eran un divertimento juvenil del que algunas renegábamos por su descaro entrometido. Había entonces una rebeldía inútil por mantener protegida la intimidad que la cámara atosigaba. Pero entonces llegó el confinamiento y mandó parar. Y es ahora cuando comprendemos el verdadero significado de la palabra teletrabajo y de la pesadilla que significan las reuniones a distancia y los traspiés de la tecnología. Porque todos esos gigas que nos vendieron las compañías no están siendo suficientes para atender la avalancha de encuentros impuesta por la distancia social y que transcurren entre semeoye, nosetescucha, nopuedoproyectarlapresentación, maríasehacolgado y acércatemásalmicro. En pocas semanas ha aflorado un nuevo entorno relacional que ya está pidiendo su manual de autoayuda del tipo Cómo comportarse en una reunión de trabajo.

La nueva normalidad ha descubierto la capacidad de algunos para enfocar la cámara hacia el ángulo menos conveniente, de forma que puedes acabar hablando con dos ojos de un tamaño tal que hasta se perciben las legañas. Nunca tuvimos tanta información de esos compañeros de reunión cuya mesa de trabajo o, peor, cuya casa conoces por culpa del covid. Los hay esmerados, guarretes, ordenados, modernos y rococós. Los hay tan reservados que prefieren tirar contra una callada pared blanca y tan despreocupados que por la pantalla alcanzas a ver mucho más de lo que querrías, de forma que la conversación pasa a un segundo plano y tu afán es descubrir qué narices es aquello que asoma por el tercer cajón.

Ha tenido que llegar Pandemia para descubrir que las reuniones digitales son como el sexo por Internet. O como la música militar. Una contradicción en sí misma.