«Es un regalo estar en Élite y en La Peste»

De adolescente rebelde en «Élite» a prostituta del siglo XVI en la segunda temporada de «La Peste». Porque Claudia Salas es una actriz todoterreno que olvida su timidez ante las cámaras


Saltó a la fama como la «narco Barbie» de Élite, un papel con el que volverá en el 2020. «Es la temporada más potente», adelanta Claudia Salas (Madrid 1994). Para hacernos más amena la espera podemos verla ya en la segunda parte de La peste en Movistar +.

-¿Qué supone para ti este papel?

-Ha sido un regalo. Siempre le tendré mucho cariño porque es el primer papel con el que he podido decir: «Vivo de mi pasión».

-Escalante está enferma, ¿cómo te preparaste?

-Para la parte física, investigué sobre los síntomas de la sífilis para incorporar esos temblores, esa voz gastada, el sentir frío todo el rato, al personaje.

-¿Tienes algo en común con ella?

-Me gustaría ser como ella en muchos aspectos. Más fuerte, más decidida, más segura… Me da muchas vueltas, pero en lo de resurgir de sus cenizas sí que me siento más identificada.

-¿Qué es lo que más te costó?

-Me llamó mucho la atención cómo se mercantilizaba con la mujer en esa época, como si fuera un jarrón que vendes en el rastro. Aunque realmente, Escalante era muy avanzada. Está inspirada en una persona real y es muy bonito poderle dar voz.

-Encuentra ayuda en Baeza, ¿qué es para ti?

-Me gustó mucho trabajar con Jesús Carroza. Como persona es increíble, como actor es soberbio, y como compañero, un regalo. Ella es como un gato callejero que está abandonado, él lo recoge y lo ayuda, pero el gato es desconfiado. De repente, descubre un nuevo mundo y no entiende por qué alguien quiere el bien para ella. Al final, toda esa desconfianza se diluye y acaba enamoradísima.

-Te conocimos en «Élite», ¿cómo cambias el chip de un papel a otro?

-No hay un método. Me han preguntado que cómo siendo yo tímida me atrevo a ser Rebeca en una serie con tanta repercusión, pero es que a la hora de interpretar no soy yo. Eso pasa también cuando te tocan dos personajes tan opuestos. Estoy superagradecida de que en un año haya podido ser una prostituta del siglo XVI y a la vez una chica de 16 años en un instituto actual.

-En esa serie Lu, Danna Paola, llamó «narco barbie» a Rebeca. ¿Qué le diría Escalante?

-No entraría en ese tipo de conversaciones. Ella es muy de observar y no entraría al trapo, tiene más madurez, así que no se metería en una discusión de niñas de 17 años. Además, claro, no entendería nada de esas palabras, ni narco, ni Barbie. Ja, ja, ja.

-«Élite» vuelve en el 2020.

-No te puedo contar mucho. Nos tienen adoctrinados para no hacer spoilers, pero esta temporada es muy bonita, muy emocional, también cañera. Para mí, por guion, es la más potente.

-¿Cómo llevas la fama?

-No lo he notado mucho. No soy muy identificable por la calle, porque soy muy aburrida vistiendo. Después, no estoy muy metida en las redes. Soy un poco viejoven y estoy perdida en ese mundo.

-¿Cuál es tu meta profesional?

-Realmente no tengo como una meta. Mi sueño es hacer carrera como actriz, vivir de esto y poder seguir trabajando, poder trabajar fuera y hacer cine y teatro también. No me quita tiempo el pensar en ganar un premio, yo quiero hacer una carrera de fondo.

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