¿Hay algún médico en el avión?

SI TIENES UN SUSTO EN EL AIRE, los aviones cuentan con dos botiquines, uno de primeros auxilios y otro especializado, que solo pueden utilizar los doctores. Si la cosa es grave, la indicación es aterrizar en el aeropuerto más cercano


Puede que nunca te hayas parado a pensar qué ocurriría si te diese un chungo en un avión, yo tampoco hasta que hace poco en un vuelo de Bilbao a Madrid presencié cómo un pasajero sufría un ataque epiléptico. La actuación de los azafatos fue rápida, pero antes de que ellos pudieran atender al afectado, varios médicos que se encontraban a bordo ya estaban de pie para socorrer al hombre que finalmente se recuperó. Después del susto, la atención de los doctores se centró en el botiquín de primeros auxilios del avión que, para su sorpresa, no incluía nada que les fuera de mucha utilidad.

«Solo tiene ibuprofenos, tiritas y cosas así. Ni siquiera un Valium», se lamentó una médica. Porque si ocurre una emergencia en un avión, el protocolo establece que el piloto solicite aterrizar en el aeropuerto más cercano. «En las naves hay un botiquín de primeros auxilios que incluye lo básico, es decir, medicamentos cotidianos que se venden sin receta, analgésicos, algodones, vendas, termómetro… cosas así. Se incluyen los elementos necesarios para tratar pequeños malestares y accidentes que puedan producirse durante el vuelo. En el caso de que a algún pasajero le ocurra algo grave, la indicación es aterrizar en el aeropuerto más cercano», aclaran desde Air Hostess, la primera escuela homologada para realizar la formación de tripulantes de cabina de pasajeros en Galicia.

TODO TIPO DE FÁRMACOS

El contenido de estos maletines viene fijado por ley y su uso debe producirse por parte de alguno de los miembros de la tripulación o por un médico, pero además la inmensa mayoría de los aviones cuenta también con un botiquín médico con contenido más especializado como jeringas, un estetoscopio, agujas, sondas, y todo tipo de fármacos. Este kit cuenta con los instrumentos y productos necesarios para tratar situaciones más graves como infartos o shocks alérgicos. «Es obligatorio para los vuelos de larga distancia, es decir, aquellos en los que la nave vaya a estar en algún punto de su recorrido a más de una hora de un aeropuerto y también en aquellos aviones que transporten a más de treinta pasajeros. En estos botiquines se incluye material quirúrgico, pero solo se puede abrir si se encuentra un médico a bordo», matizan desde Air Hostess. Además «es responsabilidad del comandante que solo administren fármacos médicos, enfermeros o personal con cualificación equivalente», aclaran desde la escuela de azafatos.

Para tu tranquilidad, de acuerdo a las estadísticas en nueve de cada diez vuelos hay un médico abordo, ya sea porque viaja por placer o porque se dirige o vuelve de algún congreso. Además, actualmente muchos aviones también cuentan con un desfibrilador, aunque no es obligatorio por ley. «Es una decisión de la compañía el tenerlo o no, pero si lo llevan, la tripulación de esa nave tiene que estar formada para utilizarlo», afirman desde Air Hostess. Entre las que sí lo incluyen en sus vuelos está Air Europa que fue la primera empresa española en incluirlos. Desde finales del 2015 toda la flota de sus vuelos de largo radio y algunos de corta y media distancia, cuentan con uno de los aparatos más avanzados del mercado, los DESA, que permiten atender, con mayores garantías de éxito, una posible parada cardíaca producida a bordo. Estos desfibriladores responden a un diseño muy sencillo, con instrucciones claras de voz. Además pueden utilizarse en personas de todas las edades, ya que llevan incorporada una llave pediátrica para advertir al dispositivo electrónico de que el paciente es un niño.

Precisamente los problemas cardiovasculares son la causa más frecuente de los incidentes médicos en los aviones, pero sea cuál sea la emergencia, contar con un médico a bordo puede marcar la diferencia.

El «jet lag» más largo del mundo: 20 horas de vuelo sin parar

J. M. Camarero
DAVID GRAY HANDOUT

49 personas viajaron en el avión de Nueva York a Sídney para estudiar el impacto de estos desplazamientos en la salud

Si atravesar el Océano Atlántico durante diez horas o llegar hasta Japón en 14 horas de una tirada ya trastocaba la cabeza de muchos de los viajeros que realizan esas rutas habitualmente, los casi 50 pasajeros que han cubierto el trayecto de un vuelo comercial más largo del mundo, con casi 20 horas metidos en un avión, han llegado algo desnortados a su destino, la ciudad australiana de Sídney, tras partir de Nueva York casi un día antes.

La aerolínea australiana Qantas ha superado esta prueba en un avión comercial Boeing 787-9s entre ambas ciudades para estudiar el impacto de este tipo de desplazamientos aéreos tan largos en la salud. De paso, han batido el récord de alcanzar el vuelo comercial más largo del mundo con 16.200 kilómetros. El avión salió poco después de las siete de la mañana del sábado (hora de Nueva York) y 19 horas y cuarto después aterrizaba en el aeropuerto de Sidney.

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