«Nos enamoramos en el autobús»

Su amor va sobre ruedas. Marcelo y Raúl se conocieron en la línea 21 que comunica el barrio coruñés de Novo Mesoiro con el centro. Coincidían todas las mañanas en el bus y ahora, casi tres años después, preparan su boda


La casualidad hizo que cogieran el mismo autobús todas las mañanas, y Cupido hizo el resto. «Nos conocimos en el autobús, en la línea 21 de A Coruña, cuando íbamos a trabajar. Yo lo cogía siempre con una señora e iba hablando con ella, pero él se subía una parada antes», cuenta Raúl (a la izquierda en la foto), que añade: «Siempre nos veíamos, pero como yo iba con la vecina nunca hablábamos. Una mañana ella no vino, entonces nos sentamos juntos y ya entablamos conversación».

 Así, de charla en charla, entre Raúl y Marcelo (a la derecha en la imagen) fue creciendo la atracción y la confianza, pero el destino los puso a prueba. «Yo me mudé a la zona de plaza de España, entonces dejamos de coincidir en el autobús y no nos habíamos dado los teléfonos aún», comenta Marcelo. Pero ya estaba escrito que tenían que estar juntos y por eso poco después se reencontraron en una cafetería de la ciudad. «Ahí sí que ya nos intercambiamos por fin los teléfonos, y desde entonces comenzamos a quedar; nos fuimos conociendo mejor y al poco tiempo nos mudamos juntos. Nos tiramos a la piscina y de momento nos ha salido bien. Ja, ja, ja», bromea Raúl, que afirma que los dos encajaron muy bien desde el principio. «Me mudé de Mesoiro a la zona de plaza España a finales de septiembre y en abril ya estaba de nuevo viviendo en Mesoiro», apunta Marcelo.

La pareja comparte piso en el barrio que los unió y muchos fines de semana cogen juntos el mismo bus en el que se conocieron. «Algunos conductores sí saben que somos pareja porque nos ven ir juntos, pero que nos conocimos a bordo de la línea 21 no creo que lo sepan», confiesan antes de añadir: «Bueno, ahora se enterarán. Ja, ja, ja». Los que sí lo saben son sus familiares, amigos y algún que otro compañero de trabajo. «Desde Tranvías de A Coruña subieron un cartel que una chica puso en una parada de autobús. La muchacha trataba de buscar al chico de la línea 1A que le había pedido su número de teléfono y no se lo dio, por lo que estaba arrepentida. Entonces yo puse un tuit comentando que mi pareja y yo nos habíamos conocido en el bus, pero lo hice con toda la naturalidad del mundo y sin imaginarme que lo iba a ver tanta gente. Me sorprendió porque lo comenté de forma inocente y al día siguiente varios compañeros de trabajo me preguntaron, porque lo habían leído, me escribieron de otros grupos de amigos porque les había llegado el comentario por otros sitios... Y yo, ¿pero qué pasa? Ja, ja, ja», confiesa Marcelo.

UNA PAREJA QUE SUMA

En su relación, uno complementa al otro, ya que confiesan que son muy distintos. «En realidad no nos parecemos en el carácter. Nos complementamos porque yo soy más tranquilo, más callado, pero Raúl no», dice Marcelo. «Sí, yo soy todo lo contrario. No paro un momento. Ya me dice él: ‘¡Pero tienes que hablar con todo el mundo y saludar a todos!’. Él es muy tranquilo y yo más eléctrico, entonces él me calma a mí y yo lo espabilo un poco, así que genial». Y tan genial, que están preparando su boda.

«Si no hay ningún problema, la idea es casarnos el 10 de octubre del 2020. Es una fecha que nos gustó porque es diez del diez del veinte», indica Raúl. Para ellos casarse significa dar un paso más en su relación, aunque ya funcionan como un matrimonio. «Como ya vivimos juntos desde hace dos años y pico, hacemos tres juntos en abril, pues es como si ya estuviéramos casados. Pero es una forma de comprometernos y hacerlo más serio», indican. Por eso, para comunicar la noticia a sus familias, organizaron una comida. «Hicimos la pedida formal de esa manera, y nos intercambiamos los anillos de compromiso que llevamos puestos desde ese momento». Lo que también tienen claro es que ese día no se la jugarán y no acudirán a su boda en autobús. «No, no vaya a ser que haya un retraso como últimamente. Ja, ja, ja», bromea la pareja, que aprovecha para pedir «más líneas desde Novo Mesoiro. Estamos encantados viviendo aquí, pero sí que hacen falta más conexiones».

De momento, los enamorados van a coger otro medio de transporte, ya que están a punto de comenzar sus vacaciones. «Nos vamos a Salamanca, nosotros no somos de destinos de playa. El año pasado nos fuimos a Sevilla, y este año tiramos de nuevo al interior», confiesan. Porque aunque no se parezcan en la forma de ser, sí que tienen muchos gustos comunes. «Nos gustan los planes tranquilos, ya no somos de salir tanto por la noche, pero sí de ir a comer o a cenar, dar paseos y cosas así», comenta Raúl. «Tenemos muchas cosas en común, somos caseros y nos gusta estar en familia», apunta Marcelo. Además, los dos tienen claro que todo lo deciden juntos. «Pensamos qué hacer en función de lo que nos gusta y nos apetece a los dos. No en plan pues a mí el sábado me apetece esto y voy’, sino ver qué queremos hacer ambos».

El amor que sienten el uno por el otro se transmite en cada palabra que pronuncian. «La verdad es que tuve mucha suerte con Marcelo. Es un encanto, es superpaciente, porque yo soy muy eléctrico», dice Raúl, que hace hincapié en que su pareja lo quiere tal y como es. «El amor, sobre todo, tiene que ser sincero, y lo que más le valoro de él, que es algo que no lo había encontrado en ninguna otra pareja, es que me aceptó tal y como soy. Sin ningún tipo de cambio, sin condición. Hoy en día es muy complicado encontrar eso, y creo que es como debe ser», comenta Raúl, que añade: «Él es como es, y yo soy como soy. Con mis defectos, con mis virtudes, pero me quiere así. Él tiene su personalidad, y yo la mía».

Ya ven, el amor está en cualquier parte y utiliza todos los medios de transporte.

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