Isabel Gemio: «Mi hijo me contagia su valentía con sus sonrisas y su gratitud»

Durante años se coló en nuestras casas para impresionarnos con el inolvidable programa «Sorpresa, Sorpresa». Hoy, centrada en su hijo Gustavo, que padece distrofia muscular de Duchenne, vuelve a la carga con el documental «Jóvenes invisibles»


Isabel Gemio (Alburquerque, Extremadura, 1961) no piensa en el mañana, está en el hoy: «Vivo el presente y centrada en mis hijos, Diego y Gustavo. Estoy en un momento en el que quiero disfrutar de esos placeres que no cuestan dinero y dan mucha felicidad: como querer y que te quieran o dar un paseo por el campo». Tras escribir el libro Mi hijo, mi maestro, una historia de amor y dolor jamás contada, donde narra cómo afrontó la enfermedad de su hijo Gustavo, que padece distrofia muscular de Duchenne, regresa pisando fuerte para presentarnos ahora el documental Jóvenes invisibles, en el que retrata el día a día de siete chicos con enfermedades raras: «Estos chicos me han enseñado que debemos ser conscientes de la suerte que tenemos por estar sanos, por poder sonreír y amar. No hay nada más importante que eso». Volcada en la fundación que lleva su nombre, confiesa: «Mi hijo es mi maestro y mi mayor héroe».

-«Dos palabras cambiaron mi vida para siempre: distrofia muscular». Así arranca tu libro.

-Es un relato muy personal y conmovedor. Fue una especie de terapia. En el libro cuento en primera persona cómo me cambió la vida la enfermedad de mi hijo. He contado lo que he vivido y sentido a lo largo de estos intensos años, desde el momento en que me dicen que Gustavo padece una enfermedad degenerativa grave hasta la actualidad, además incluyo el testimonio de otras madres que pasan por lo mismo. Fue duro escribirlo, pero también me dio fuerza y alegría.

-Gustavo también ha participado en la película.

-Sí, él también ha querido colaborar el proyecto. Con su testimonio él ha dicho en voz alta: «Aquí estoy yo, tengo esta enfermedad y quiero que el mundo lo sepa». Es muy valiente y me sorprende todos los días por su fortaleza.

-El mensaje y el tono es optimista, ¿afrontar la enfermedad de tu hijo te ha hecho más fuerte?

-El libro destila la fuerza y la valentía que mi hijo me contagia todos los días con su gratitud y su generosidad. Nunca se queja y sonríe las veinticuatro horas del día. Es mi maestro y de él tomo ejemplo, porque cada día me demuestra el significado del presente, la verdadera dimensión de las cosas que importan y del amor. Gustavo es mi héroe, el héroe más real y valiente que conozco.

-¿Con qué te quedas de estos siete jóvenes valientes? ¿Qué te han regalado?

-Ellos, igual que mi hijo, me han enseñado la verdadera esencia de la vida, que somos muy frágiles y que en cualquier momento se nos puede romper la vida en mil pedazos y puede aparecer el dolor y el sufrimiento. Y por esto, hay que ser conscientes de la suerte que tenemos de estar sanos, de vivir, de sonreír y de amar. No hay nada más importante que eso y no nos damos cuenta de ello.

-Has vuelto a la tele con «Retratos con alma», la historia de varias mujeres actrices, cantantes, escritoras... A lo largo de tu trayectoria, ¿has sufrido discriminación por ser mujer?

-No me gusta ir de víctima, me gusta más pasar a la acción y reaccionar. Sí, que ha habido diferencias en los sueldos y me ha tocado esforzarme más y demostrar mi valía, pero como tantas otras mujeres. Aunque todavía queda mucho por hacer, el 8 de marzo y movimientos como el Me Too han servido para que la sociedad tome conciencia de las desigualdades en derechos femeninos y para demostrar que el feminismo nada tiene que ver con algo radical de unas feminazis, sino que es algo que concierne a todas las mujeres para lograr la ansiada igualdad de derechos.

-Has trabajado gran parte de tu carrera en la radio, pero alcanzaste mucha popularidad con tus programas en televisión.

-Me siento muy agradecida de mi oficio y del camino recorrido tanto en la radio, donde empecé, como en la televisión. Nunca soñé con todo lo vivido y me siento una privilegiada por contar con el cariño y el respeto de la gente, que al final son lo más importante. Creo que he hecho una carrera coherente, de todos los programas he aprendido y sigo con ese afán de seguir trabajando siempre desde la humildad, con responsabilidad y profesionalidad. Y por supuesto con el agradecimiento de estar hoy, aquí, y con trabajo.

-Has mencionado tus inicios en la radio. ¿Te has sentido más cómoda delante del micrófono que de las cámaras?

-No se trata de que me sienta más o menos cómoda, lo que sucede es que la radio es mi medio, es mi hábitat natural, ahí empezó todo y he sido muy feliz delante del micrófono. A lo largo de estos años, he tenido la oportunidad de trabajar en las grandes emisoras y me siento muy afortunada.

-Se te nota muy tranquila y en calma.

-Bueno, vivo el presente y centrada en mis hijos. No tengo ansiedad por estar en un programa en la primera línea. Antes sí, porque estaba en otra época vital y profesional. En cambio, ahora mismo, estoy en un momento en el que quiero disfrutar de mis hijos, de un paseo por el campo, de una cena con mis amigos, de una buena lectura. Pequeños placeres que no cuestan dinero y dan mucha felicidad, como querer y que te quieran. No pienso en el mañana, estoy en el hoy.

-¿Y cómo se te presentan el verano y las vacaciones?

-Bastante bien, con más tiempo para disfrutar de mis hijos, tiempo para descansar y para compartir ratos con la gente a la que quiero y veo un poco menos. Con ganas y con ilusión.

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