«Tomamos el café a las cinco de la mañana»

EL CLUB DE LAS CINCO Y MEDIA DE CELEIRO. Dicen que «a quien madruga, Dios le ayuda». A Carlos, Manuel y José seguro que el café les sabe diferente a esa hora, eso sí, son fieles siempre a su cita.


Robin Sharma, autor del éxito de ventas El monje que vendió su ferrari, acaba de sacar libro: El club de las cinco de la mañana, con el lema «Controla tus mañanas, impulsa tu vida». Que conste que no me llevo comisión por promocionarlo. La razón de traerlo a colación es que viene de perlas para presentar al siguiente trío, y no humorístico por mucho que el nombre del primero nos evoque a uno muy famoso de cuna gallega: Carlos Blanco (Suiza, 1965), Manuel Armada (Cariño, 1972) y José Rey (Cedeira, 1973). Con apellidos «madridista», «militar» y «monárquico» cada uno quedan rebautizados como el «club de las cinco de la mañana» o, para ser más exactos, al estilo british, de las cinco y cuarto y media. Si a esa misma hora, pero por la tarde toman el té en el Reino Unido, el ritual en este caso es mañanero y la bebida, el café. Y siempre en el mismo lugar, en la cafetería de la Lonxa Nova de Celeiro, en Viveiro. Es su hora de inicio y «embarque» en la jornada laboral en su empresa Novomar y esa dosis de cafeína bastante antes de que salga el sol les sirve para ponerse en marcha, como dicen. Aunque será más tarde, sobre las nueve de la mañana, cuando el resto de los mortales aún nos estemos sacando las legañas del ojo y desentumeciéndonos delante del ordenador o la pizarra, cuando ellos desayunen, con otro café «e torradas desas de corcho», dice uno de ellos. Otro me explica riendo: «As de millo. Está enganchado a elas!».

MESA ADJUDICADA

La cafetería abre, explica su dueño, Antonio Galdo, «ás cinco e cuarto da madrugada ata as dúas da tarde, de luns a venres; e o domingo abrimos ás doce da noite. Os primeiros que veñen adoitan ser xente que se dedica ao traballo do peixe, a clientela é practicamente toda de aquí da lonxa, compradores, vendedores... aínda que ten aparecido algún de retirada, na fin de semana, a tomar un bocadillo cedo. Son os que van de marcha».

Carlos, Manuel y José, confirma el dueño, son los primeros en aparecer por el local cuando aún es de noche. «Chegamos nós e despois outros -dicen ellos- e sempre sentamos nesta mesa, que está libre. Non hai ninguén. Os primeiros somos sempre os mesmos, somos animais de costumes. Así que tomas o café empezas a despexarte, falas do traballo, de fútbol ou de política». Carlos tiene antes media hora de viaje, en coche, desde Ladrido, en Ortigueira. José, una desde Ferrol. Manuel, que se autocalifica como «o privilexiado», sería el kilómetro 0 porque vive en Viveiro, «e aínda así -sonríe- son o que máis tarde chego».

A pesar del dicho de que «a quien madruga, Dios le ayuda», Galdo confiesa: «Acostumarme eu a madrugar? Nunca! Se me ofrecesen abrir ás nove ou ás dez viña, por moito que axudase Deus aos que madrugan».

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
3 votos
Comentarios

«Tomamos el café a las cinco de la mañana»