¿En qué se diferencian Sánchez, Rivera y Casado?

POR SUS GESTOS LOS CONOCERÉIS. Más allá de ideologías y discursos, sus rostros, sus movimientos y sus looks los delatan. Pedro Sánchez disfruta en los mítines, pero está más rígido como presidente. Casado, con su eterna sonrisa, se maneja muy bien en escena, y Rivera parece que está tenso, aunque es coherente


Desde que Pedro Sánchez anunció la celebración de elecciones, los líderes del PSOE, del PP y de Ciudadanos han iniciado una carrera por la presidencia en la que no solo deben cuidar lo que dicen, sino cómo lo dicen. ¿Quién se maneja mejor en escena, en qué momentos aparecen incómodos, cuál es el más clásico vistiendo y por qué, cuál el más nervioso?... En definitiva, ¿quién gana la batalla de la comunicación no verbal?

«La expresión del rostro es lo más importante porque es imposible de controlar y es un reflejo de las emociones. En cambio, los gestos los puedes adiestrar», explica José Luis Martín Ovejero, experto en comunicación no verbal, que ve a Pedro Sánchez con una expresión más «tensa e incómoda» como presidente del Gobierno que «en el rifirrafe político»: «Ahí se le ve con las manos abiertas y moviéndolas como si fuera un director de orquesta, abriendo los brazos. Eso indica que está convencido de lo que está diciendo». En cambio, ve un gesto que lo delata y que lo ha utilizado en dos momentos cruciales: «Cuando Rivera le sacó el tema de la tesis en el Congreso. Ahí rompió su patrón gestual, se agarró las manos delante de su cuerpo y se encogió de hombros, haciendo como un pequeño ovillo. Es un gesto de incomodidad y de querer desaparecer. También lo repitió en el besamanos de los Reyes tan polémico». Del actual presidente destaca también que haya ofrecido imágenes contradictorias: «Por un lado, de transparencia y cercanía, cuando sale a correr por la Moncloa con su perro, un gesto que lo hace muy humano. Y por el otro, se sube por los aires en una imagen de superejecutivo», explica.

Sánchez «es el primer político que gana una moción de censura y eso le ha dotado de una seguridad y confianza que se nota en sus gestos. Se le ve muchas tablas y más calmado, aunque deja poco a la improvisación cuando habla como presidente. Mientras que en los mítines tiene un discurso más agudo y eso le permite complementar ambos discursos», explica Ignacio Martín Granados, asesor de comunicación y miembro directivo de la Asociación de Comunicación Política (ACOP), que ve una evolución en Sánchez en los dos últimos años. En cuanto a su look, lo califica de impoluto. Diferenciando muy bien sus apariciones de presidente de Gobierno y de secretario general del PSOE. En el primero de los casos, el traje es su uniforme, al igual que con los otros dos candidatos, pero a veces lleva chaleco, y también cada vez más incorpora algún elemento rojo, que es el color de su partido, como apunta Mar Castro, experta en protocolo y oratoria. Además, Sánchez es el único que en sus mítines se atreve a llevar una cazadora o a introducir algún elemento distinto al resto de candidatos, aunque casi siempre va uniformado con vaquero y camisa blanca.

MUY EMOCIONAL

Casado tiene un discurso «muy emocional» y «se calienta enseguida»: «Esto está muy bien para el votante fiel del PP, pero para el que no está convencido puede provocar rechazo», explica Martín Granados, que destaca su rapidez mental, algo que también puede jugar en su contra: «Querer decir muchas cosas en poco tiempo puede ser contraproducente», y recuerda alguna vez en la que tuvo que matizar sus declaraciones. La eterna sonrisa de Casado es algo que también señalan los tres expertos. Para Castro es su mayor fortaleza y opina que realiza un buen uso de las manos: «Se trata de un hombre equilibrado que utiliza gestos emblema como la mano en el corazón». Martín Granados considera que tiene «cara de foto constante». Cree que la sonrisa está bien, pero él la tiene «prolongada y un poco forzada» y que por sus gestos «denota seguridad, con movimientos muy enérgicos». Algo que «puede dar la impresión de que es una persona muy dura, muy inflexible, muy rígida», pero que en ese sentido va en la línea con el núcleo duro de su partido.

UN HOMBRE FELIZ

Para Martín Ovejero, Casado se muestra pletórico desde la convocatoria de elecciones: «Es un hombre feliz. A la media hora del anuncio ya irradiaba felicidad». Una alegría que no siempre está bien vista: «Hay momentos en que es lógica, pero otras veces rompe la comunicación no verbal cuando no es coherente con el contenido del mensaje. Cuando dice: ‘Yo nunca pactaré con quien quiere romper España’, eso no lo puedes decir sonriendo o que tus gestos digan que estás contento». Aun así, considera que «es el mejor comunicador de los políticos a día de hoy», mientras que destaca entre las mujeres a Arrimadas. Del líder del PP subraya su gestualidad, que es «muy potente» y «acompaña muy bien su discurso». El hecho de que vaya moviéndose en el escenario también es positivo porque consigue siempre atraer la atención, al igual que «su voz, su volumen, su entonación...»

En cuanto a su forma de vestir, todos subrayan que es demasiado clásico para su edad y que es difícil verlo sin una bléiser. Martín Granados indica que antes llevaba la típica pulsera con los colores de la bandera de España, algo que ahora ya no parece usar. Mientras que a Rivera se le puede ver con una correa de reloj naranja, en alusión al color de su partido: «Los complementos o abalorios muy ostentosos desvían la atención del mensaje», dice sobre el hecho de que ninguno los use. Además, tanto Granados como Ovejero señalaron que en la última jornada de las elecciones andaluzas Casado y Rivera aparecieran vestidos igual, con bléiser azul, jersey rojo y camisa blanca.

ROSTRO SERIO Y TENSO

Del líder de Ciudadanos, Ovejero considera que ha experimentado un cambio a peor: «Antes me encantaba su comunicación no verbal, pero ha perdido mucha fuerza comunicativa y la ha cargado de enfado», dice. El editor de la web www.martinovejero.com asegura que es «muy difícil verlo sonreír» porque siempre está con «un rostro serio y tenso», con gestos cortantes y muy rápidos, acompañados de golpes de voz: «También se cree mucho su discurso, pero tiene unos gestos muy duros». Ovejero opina también que el punto débil de Rivera cuando habla es la improvisación, porque se le nota nervioso: «Se mueve mucho en la silla y pierde la mirada del entrevistado». Granados ve a Rivera «demasiado controlador», algo que provoca que se muestre rígido, «aunque tiene muchas tablas». También cree que «no transmite esa tranquilidad y relajación del resto», pero «domina la teoría, con un mensaje inmaculado y gestos envolventes» y lo considera «el más frío de los tres», algo que hace «que se empatice menos». Y tú, ¿qué opinas? ¿Estás de acuerdo?

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