¿Es «Marikondear» el nuevo verbo?

LA GURÚ DEL ORDEN EN TU TELE Es como Mary Poppins. Impone la organización con una sonrisa. Pero las cosas aquí no vuelan solas a su lugar. El método konmari exige agallas y esfuerzo. No es para cobardes


Es cursi, es sosa, se viste como una catequista y lleva un rollo seudoespiritual que pone los pelos de punta. Además, su infantilismo y su tamaño reducido la hacen parecer más un personaje sacado de un cómic manga que una persona real. Pero que no canten victoria los Marie Kondo haters que estos días expanden su mal perder de desordenados compulsivos en las redes, porque a pesar de todo lo dicho, después de ver el primer episodio de la serie de Netflix me lancé a ordenar armarios y ya llevo dos. Las bolsas de basura me llenaron a tope el maletero del coche. Y eso quiere decir algo. Quiere decir mucho.

Si las cosas no te producen alegría, a la basura. Parece fácil, pero no lo es. Y los casos que nos presentan en la serie lo dejan claro. Aunque un poco melodramático, con lágrimas incluidas, es fácil comprender que cuesta desprenderse de los objetos con los que convivimos, incluso de las prendas de ropa. Hay que ser valiente para tirar ese vaquero que ya no te servirá nunca más y todavía es más duro deshacerte de los patucos de tus bebés, que ya tienen más de 20 años. Pero Marie Kondo nos promete que si lo logramos, nuestra vida cambiará. Para mejor, claro.

En la serie hay matrimonios maduros con nidos vacíos, jóvenes padres desbordados por el estrés diario, una pareja homosexual comenzando su vida adulta y también una viuda que quiere mirar al futuro. Marie Kondo los trata a todos con dulzura a pesar del caos que se encuentra. No hay broncas a lo MasterChef. Todo es armonía y respeto.

UNA MONTAÑA

El método es muy simple. Vacías los armarios y amontonas todo en una gran montaña. Te sientes fatal por toda la basura que tienes en casa y empiezas a liberarte de ella. Lo que queda (lo que te da alegría) lo doblas al estilo Kondo (hasta que se pueda sostener en posición vertical) y lo guardas en cajas que permitan ver todo lo que hay de un solo vistazo.

Pero, ahora viene lo friki, antes de tirar nada le debes dar una despedida cariñosa, dice Marie que hay que agradecerles su función. Y para quedarte con algo debes estar seguro de que tiene esa chispa de alegría ( spark joy) que lo hace merecedor de un espacio en tu hogar. Además, Marie es capaz de comunicarse con tu casa y de despertar libros (yo con la librería del salón aún no he empezado) con un golpecito... Ya te dije que hacía magia. Aunque el verdadero milagro es que la limpieza te cure, aunque solo sea de forma momentánea (ya os diré cuánto me duró), el ansia compulsiva de consumir. ¿Para qué voy a ir a las rebajas?, ¿para llenar otro cajón? Mejor me doy una vuelta hasta el centro de reciclaje y soy feliz vaciando otro maletero. ¿Me acompañas?

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