Míster Universo y padre modelo

ÉL DICE ADIÓS A LA PASARELA ante el nacimiento de su segundo hijo. Álex llegará en enero, con un cambio bajo el brazo para Iván Cabrera. Este bombero de Xinzo, elegido el hombre más guapo del mundo en el 2008, seguirá apagando fuegos, avivando el del hogar


O noso Míster Universo, el único gallego que ha conseguido hasta hoy el título al más guapo del mundo, ha decidido bajar sus 1,90 metros de estatura de la pasarela este diciembre. Para ganar altura familiar, y vivir la paternidad muy de cerca. Iván Cabrera (Xinzo de Limia, 1984) cierra una década de desfiles, tras coronarse el más bello en el 2008, cuando pasó, en cuestión de meses, a compaginar las guardias como bombero en Xinzo con sus trabajos como modelo internacional. Su primer hijo, Gabriel, tiene 5 años recién cumplidos y puso a prueba su instinto paternal. «Nació y lo cambió todo. Tres o cuatro días fuera de casa se hacen una eternidad... Cuando nació pensé: ‘Esto es lo mejor que puede pasarme en la vida’. Al tener a Gabriel me di cuenta de lo que me quieren mis padres», cuenta Iván cerrando un círculo. A Álex, su segundo hijo, lo esperan para enero, un regalo de Reyes insuperable que recibirá con «muchísima ilusión». «He decidido hacer mi última pasarela, no seguir desfilando. Primero, por mis hijos, por poder estar con mi familia, y segundo, porque con 34 años no me veo ya con las ganas que puedes tener con 21 o con 22. En diciembre voy a desfilar con gente a la que puedo sacarle 12 años. Cierro esta etapa en París, que fue donde empezó todo», relata Iván.

Su historia en la moda comenzó casi sin querer y «es un poco larga, pero, por decirlo brevemente, nació de forma anecdótica. Yo no buscaba el mundo de la moda, pero descubrí la profesión de casualidad y me enamoré poco a poco. A veces coincides con gente que quiere sacar partido de ti, que solo te ve como un cuadro, pero hay otras personas que te apoyan y te acogen, que te tratan como familia», cuenta. La moda le abrió puertas a países, culturas, gentes, valora. Su vida de modelo se gestó, por ir al principio del principio, en diciembre del 2006, cuando acompañó a una amiga al certamen de Miss Ourense, «cubriendo una baja de última hora, una chica que se había puesto mal y no podía desfilar». «Mi amiga iba a cubrir esa baja, y la acompañé a última hora -explica-. El día anterior a esa gala, fui con ella y me vio Manuel Varela, delegado de Míster Ourense, y él me animó a presentarme al día siguiente». Así recuerda Iván cómo puso el primer pie en la moda. Y aceptaste la propuesta, ¿no? «En principio dije que no, porque yo no sabía nada sobre este mundo, ni había probado ropa ni ensayado nada... Esa noche dije que no, pero a la mañana siguiente pensé: ‘¿Por qué no?’», confiesa. Se animó, dio el paso y ganó su primer concurso. Y llegaron más...

DESFILES EN TODO EL MUNDO

Los primeros pasos fueron firmes, y no «a gran escala». Pero siempre compaginando la moda con su trabajo de bombero. «Nunca he dejado de lado mi profesión. Siempre le he dado prioridad a mi futuro. Lo que tuve claro una vez que metí los pies en este mundo es que la moda es irregular. Hay épocas en las que trabajas mucho, y otras nada», dice quien en estos diez años de vuelo fashion ha trabajado en el sector en las campañas febrero-marzo y septiembre-octubre. «El resto de los meses hacía puntualmente algún desfile... siempre en el extranjero, porque es una pena que España, teniendo tantos y tan buenos diseñadores, no explote su moda aquí. La Pasarela Gaudí, que tuve la oportunidad de pisar dos años, ha desaparecido, y ahora está solo la Madrid Fashion Week», subraya.

La carrera de Iván como modelo se desarrolló sobre todo en París. «Pero, desde los 21 años, he estado en casi todas las pasarelas del mundo», amplía.

¿Cómo has hecho para conciliar los dos mundos sin quemarte? «Cuando estaba en casa, en Ourense, trabajaba el mayor número de días posible haciendo turnos, guardias, para sacarme fechas para irme fuera a los desfiles. He llegado a estar tres meses fuera», comparte. La llegada de su primer hijo en el 2013 cambió la perspectiva de Iván. «Cambió totalmente mi estilo de vida. Y empezó a preocuparme no estar cerca... El cambio empezó cuando conocí a mi mujer, Isabel, pero con Gabriel fue a más. Desde que nació procuré no estar más de cinco días fuera de casa», dice.

Álex, el segundo niño del gallego que llegó a ser el hombre más bello del mundo, está a dos meses de llegar, con un cambio bajo el brazo. Isabel y Gabriel lo esperan. Junto a Iván, un bombero que dejará la pasarela para lucirse desde el principio como padre.

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