Najwa Nimri: «En mi casa mandó siempre la razón, pero yo no soy muy razonable»

Tiene la voz rota por una operación en una cuerda vocal, vive un momento de conexión y pediría un vis a vis con Buda, «para preguntarle si no desear es una opción». Entramos en la cárcel. Algo bueno tendrá Zulema... «¡Que le gusta a mi hijo!», confiesa


Soy actriz porque se me da bien, dice Najwa Nimri (Pamplona, 14 de febrero de 1972) con aplomo y desenfado, componiendo una frase a la que le resbalan las comillas. Acaba de estrenar en Fox la tercera temporada de la serie Vis a vis. Y «entre rato y rato he hecho dos pelis», comparte. Quién te cantará, de Carlos Vermut (Magical Girl) y El árbol de la sangre, de Julio Medem, que se estrenarán este año. ¿Por qué decidió dar el Salto al vacío en el 95, hacerse actriz? «No lo decidí yo, sucedió. Se me daba bien, y aquí estoy. Yo no, yo no tenía un sueño», dice.

-¿Qué te da la vida?

-En este momento me da mucho trabajo, jajaja. Y un input, ahora mismo me siento conectada. Lo que me da la vida es conexión. He pasado temporadas muy largas totalmente desconectada. Paso por fases muy introspectivas donde necesito estar conmigo y me olvido del exterior, pero ahora estoy muy conectada. Llevo cuatro años así.

-Impone hablar con Najwa Nimri, sobre todo desde que es Zulema.

-¡Para nada! Yo no suelo imponerme, en realidad.

-La reclusa escorpión de «Vis a vis» es una mezcla, dices, de Dori de «Nemo» y Neo de «Matrix». ¿Por qué?

-Se ve, por ejemplo, en el segundo capítulo... Hay un momento en que digo, en que Zulema dice: «El punto G lo descubrió un hombre, se llamaba Ernst...» y no sé seguir, se me ha olvidado, se me ha olvidado todo lo que tenía en la cabeza y luego viene de golpe otra vez. Eran tan geniales los textos que me habían dado los guionistas y tan inteligente el personaje que les propuse que Zulema tuviese lapsus, que fuese un poco chapucera, porque creí que eso la acercaría a la gente. Este ha sido el juego. Neo, la consciencia, y Dori, un pez que básicamente no se acuerda de nada.

-Zulema es más humana en su tercera temporada en la cárcel...

-Hasta que deje de serlo.

-¿Qué es lo mejor que te está dando la mala malísima de Cruz del Sur?

-¡Que le gusta a mi hijo! Hay interés por Zulema... Me gusta mucho que a mi hijo le guste lo que hago.

-¿Lo mejor de estar en la cárcel?

-Nada. Solo las chicas. Somos una piña. Y hay que tener unas cualidades para entrar en Vis a vis: sacrificio, capacidad de trabajo y cero divismo.

-Has llegado a pedirle perdón a Maggie Civantos. Increíble.

-Yo a ella, ella a mí ¡y todas a todas! Es un «perdona por lo que tengo que hacerte, ¡si yo en el fondo te quiero muchísimo!».

-Has dicho que esta no es una serie feminista.

-Es que va más allá del género.

-¿Pero le quitas la etiqueta o no?

-Sí, pero porque yo le quito la etiqueta a todo. La igualdad es una lucha que en mí está arraigada desde pequeña, y ahora estoy notando una energía muy potente que no había antes. Hay algo que está cambiando, es real, pero debe ser real del todo... y me da miedo ponerle una etiqueta de manera abierta por si pasa de moda. Para mí la lucha por la igualdad no es una moda, es una forma de vida. Esto es demasiado importante para mí. Lo era para mi madre, que se casó con un árabe y trabajó toda la vida, y me educó para ser libre. «No hagas nada que no quieras», «Eres dueña de tu vida». Yo estoy educada ahí. En ese sitio tan particular, por alguien que estudió una carrera cuando no era tan fácil ni habitual hacerlo. La reivindicación de lo femenino no está plasmada en Vis a vis, sino todo lo contrario.

-Pero es una ficción que se atreve a mostrar que las mujeres no son ángeles.

-No sé si las mujeres se verán reflejadas en Zulema o en Maca... Si Zulema es el reflejo de una mujer, ¡me agarro de la cabeza y me tiro por una ventana! No hay barreras en cuanto a la libertad, sí en cuanto a los hechos. La libertad no es más que una idea, una idea que cuando es tu único objetivo se convierte en una perversión como otra cualquiera.

-«No muere quien no es olvidado». ¿Lo compartes?

-No. Es una frase épica para una ficción maravillosa. Yo comparto más otra frase de Gandhi: «Es muy importante que hagas todo lo que tienes que hacer, pero al final no importa nada», jajajaja. Zulema tiene un ego descomunal. Yo, personalmente, tengo una perspectiva mayor, gracias a Dios, y sé que nada es tan importante. Relativizo muchísimo.

-Algo así decía santa Teresa: «Nunca pasa nada; y si pasa ¿qué importa?, y si importa ¿qué pasa?»

-¡Santa Teresa dijo la mejor frase del planeta!: «Tan alta vida espero que muero porque no muero». Esa sí la comparto.

-¿Lo que no te mata te hace más fuerte? ¿O te mata secreta y lentamente?

-Te hace más fuerte, eso es así, pero más fuerte no necesariamente es mejor. Lo estamos viendo con medio planeta.

-No te interesa la política...

-No es que no me interese, pero no me meto en debates de ninguna clase, ni políticos ni no políticos, a menos que pueda tener una visión exhaustiva de hechos y causas, yo no me meto.

-¿El debate está en la calle; prisión permanente revisable, sí o no?

-Te diría que no pero te podría decir que sí. La verdad es que me da mucha pena la gente que es capaz de hacer una gran atrocidad, y unirme al amarillismo de la masa para condenar no va conmigo. Unirse al grito popular entra dentro de la oportunidad y es detestable. Estamos viviendo el tiempo de las masas, y la masa no tiene cara, son miles de personas, de perfiles de Instagram. Y a petición popular se juzga, se condena, se decide si algo tiene peso o no. Que el que tiene el poder abuse del débil ha sido toda la vida de Dios. ¿Es condenable? Total y completamente. ¿Condenable todos a la vez al unísono? No es mi estilo. Yo en el Medievo no habría ido jamás al linchamiento de alguien.

-A veces nos educan para disfrutar del horror, ¿no?

-Yo vengo de familia de médicos y abogados... En mi casa se ha impuesto siempre la razón. Y yo no soy una persona muy razonable... pero lo que he aprendido es «Manolete, si no sabes torear, ¿p’a que te metes?». En mi casa siempre ha sido así: «Si no sabes de qué hablas, no hables». Pero yo también sé que guiada por un impulso podría hacer una locura. Me duelen sobre todo los niños, que les hagan daño. A los niños los lloras más, aunque no sean tuyos.

-¿Efectos de la maternidad?

-Cuando me convertí en madre empecé a relativizar. Y sé que soy afortunada.

-Todos tenemos un pasado, hasta Zulema, que está muy marcada por su madre. Los psicoanalistas nos advierten del poder de la madre, de ese primer vínculo sobre toda la vida.

-Ese vínculo lo es todo. El padre puede fallar, pero como falle la madre, no te recuperas. A Zulema lo que la ha convertido en un ser libre in the wrong way es que su madre le cortase las alas de cuajo.

-¿Con quién tendrías un «Vis a vis»?

-Con Buda, ¡me encantaría que Buda me contara un poco! Le preguntaría si no desear es una opción. Tendría un Vis a vis primero con Buda, y acto seguido, otro vampírico, con Drácula.

-¿Esa voz rasgada es fruto del trabajo?

-Tiene que ver con una operación en una cuerda vocal, a veces los defectos se convierten en beneficios. Esa voz se debe a dos cuerdas vocales muy separadas; tengo mucho aire, es una cuestión anatómica.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
0 votos
Comentarios

Najwa Nimri: «En mi casa mandó siempre la razón, pero yo no soy muy razonable»