Escápate al Portugal más salvaje

MUCHO MÁS QUE UN ZOO A diez minutos en coche de Oporto, en Vila Nova de Gaia, el zoo de Santo Inácio es una oportunidad única para acercarse a la vida salvaje en familia: juntos aprenderéis la importancia de la conservación de la fauna y la flora

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¿Se te ha echado encima la Semana Santa y no sabes qué hacer con tus hijos? Una escapada a Oporto en pareja resulta muy tentadora pero, ¿y si ese viaje también pudieran disfrutarlo ellos? Si os gusta observar a los animales y relajaros al aire libre, el Zoo Santo Inácio, en la localidad portuguesa de Vila Nova de Gaia, es vuestro sitio.

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Se trata del parque zoológico más grande y verde del norte de Portugal, a tan solo diez minutos en coche de Oporto, y no es un mero escaparate de vida salvaje: «Nuestra misión es concienciar al público sobre la importancia de proteger la fauna y el bienestar de los animales. Aquí todos viven de acuerdo a sus entornos de origen y con las mejores condiciones para tener una vida saludable y un comportamiento genuino», explican sus responsables. No es un zoo cualquiera: se trata del parque zoológico más grande y verde del norte de Portugal, a tan solo diez minutos en coche de la ciudad de Oporto, y no es un mero escaparate de animales.

«Nuestra misión es concienciar al público sobre la importancia de proteger la fauna y el bienestar de los animales. Aquí todos viven de acuerdo a sus entornos de origen, ya que les ofrecemos las mejores condiciones para que puedan tener una vida saludable y un comportamiento genuino», explican sus responsables. Con más de 600 animales y 200 especies distintas, 40 de ellas participan en programas especiales de reproducción de especies amenazadas. «Están implicados más de 142 animales, y ya han favorecido el nacimiento de 70 crías», cuentan.

Cada año, el Zoo Santo Inácio recibe a miles de personas que comparten el amor por la naturaleza y la biodiversidad. Además de contemplar la fauna del lugar, los visitantes pueden asistir a demostraciones en directo de aves rapaces, reptiles y otros animales salvajes, pero también a la alimentación de pingüinos, lemures, nutrias y hasta de leones. Como actividades estrella, vale la pena recorrer el túnel de los leones asiáticos -donde tan solo un cristal te separa de los reyes de la selva-, el nocturnario, el invernadero tropical, la granja pedagógica o el área de sabana africana -con jirafas, rinocerontes, ñus, cebras o avestruces-. Para los más atrevidos, el reptilario alberga más de 50 especies de reptiles y anfibios, entre los que se encuentra la serpiente más larga del mundo, la pitón reticulada, y otros como las amenazadas ranas tomate.

En el caso de los padres más ocupados -o de los hijos más aventureros-, el Zoo Santo Inácio también ofrece un campamento de Pascua para niños de 6 a 12 años. En esta actividad, los pequeños podrán alimentar a los animales de la selva y acompañar a los veterinarios y cuidadores del parque. Y eso no es todo: los menores que cumplan años y sueñen con una fiesta diferente pueden celebrar su cumple en el zoo, donde pingüinos, leones o rinocerontes animarán la fiesta. Como recuerdan los responsables del zoo, «la observación y la comprensión de cada animal en un medio natural contribuye a la formación de ciudadanos con una mayor conciencia del entorno ambiental y una mayor sensibilidad para la preservación del ambiente». Si queremos naturaleza, ¿qué mejor forma de disfrutar que aprendiendo?

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