Amor a los 98 años

Para toda la vida. Ellos son el ejemplo de que este amor existe. Segundo y Pilar llevan juntos prácticamente desde que nacieron, en 1919, con solo unos días de diferencia. Se criaron puerta con puerta, bailaron de jóvenes en las fiestas y se enamoraron a los 20. A sus 98 años, tras haber pasado por una guerra y la emigración, todavía siguen enamorados.

Amor a los 98 Segundo y Pilar llevan juntos casi desde que nacieron en 1919

La historia de Segundo y Pilar es una historia de amor. De esas que casi no quedan, para leer con una sonrisa. Para contar a los amigos en la playa el sábado por la tarde. Como los cuentos, empezó hace muchos, muchos, muchos años. Pero ellos aún se acuerdan de su noviazgo, de los primeros bailes, del día de su boda. Y ya van unos cuantos años. Tantos como 98. Porque esa es la edad de esta pareja de Zas, en la provincia de A Coruña. Vecinos casi puerta con puerta, llevan toda la vida enamorados. Hasta ahora, con sus 98 años, se dan la mano y se miran con cariño. Detrás, muchas confidencias y aventuras. Incluida una guerra. Pero ni eso consiguió separarlos. Hoy en YES os queremos contar su historia. Porque existen parejas que te hacen creer que el amor es para siempre. Que lo de vivieron felices y comieron perdices se cumple... no solo en los cuentos.

Desde pequeños

Se llevan menos de un mes de diferencia. Los dos nacieron en el lugar de Carreira, en el municipio coruñés de Zas. Segundo, el 18 de enero de 1919. Pilar unos días después, el 7 de febrero de ese mismo año. Se criaron prácticamente el uno al lado del otro. «Éramos veciños e viámonos cando íamos por aí, cando pasábamos un xunta a porta do outro, e sempre falábamos. Xa cando éramos novos nos levábamos ben», recuerda Pilar. Su vida está llena de recuerdos y, también de mucho trabajo. «Eran tempos difíciles e tivemos que loitar moito. Non é como agora, neses tempos non se podían facer valentías», apunta Segundo.

Y tanto que tuvieron que luchar. A los 18 años, Segundo, que siempre trabajó como albañil, se marchó a la guerra. Volvió seis años después, con 24. Mientras, en Zas, Pilar trabajaba en el campo. También en la mina. Se levantaba muy temprano, se ponía el sacho al hombro y caminaba con otros vecinos de la parroquia hasta la mina de Santa Comba, donde pasaban todo el día. «Nese momento tiña moito valor a extracción de wolframio e íamos moitas veces ata alí», cuenta Pilar, que también se acuerda de cuando los terrenos dejaron de ser de explotación libre y tenían que escapar corriendo de la Guardia Civil. «Uns marchaban para un lado e outros para o outro. Como corrían!», recuerda.

La boda y el secreto

El destino quiso que el camino de dos vecinos de Carreira se cruzase de nuevo. Y cuando Segundo volvió de la guerra empezó su noviazgo oficial, su historia de amor con desenlace feliz. «De mozos íamos aos bailes, pero el non era moi bailador», confiesa Pilar. Se casaron unos años más tarde, cuando los dos habían cumplido los 30. «Casounos o cura don Benigno Romero, que xa morreu», cuenta Segundo. Hubo enlace y banquete. «Fixemos unha festiña e ata agora!», ríe Pilar. Convertidos en marido y mujer, Segundo empezó a construir el hogar en el que hoy viven con su nieto Segundo, su mujer y su bisnieta, la alegría de la casa y por la que pierden los ojos los bisabuelos. «Aínda me lembro cando lle fun encargar a pedra ao canteiro...», cuenta Segundo mientras levanta el brazo para señalar las paredes de la casa. Ya casados, la vida los volvió a separar. Como muchos gallegos, en el año 1974 Segundo emigró a Suiza a trabajar en la construcción. Echaba de menos a su familia y a los cuatro años regresó a Galicia.

Segundo y Pilar tuvieron dos hijas, Carmen y Amparo, y tres nietos. ¿El secreto para durar tantos años? «Sempre nos levamos ben», asegura Pilar. De joven ya le había echado el ojo a Segundo: «Algo xa me gustaba cando era pequena e pasaba por xunta a miña casa. Se non me gustara non casaría con el, casaría con outro», bromea. Y a Segundo, ¿qué fue lo que más le gustó de Pilar? «Era moi guapa e moi simpática». Todavía siguen enamorados, aunque, como todas las parejas, tuvieron sus momentos. «Home, unhas veces queriámonos máis e outras veces se cadra non nos queríamos tanto. A veces tamén nos enfadábamos, pero despois pasábanolo capricho e volvíamos a estar xuntos», recuerda Pilar, mientras Segundo asiente. «Non teño queixa», cuenta con una risa pícara.

Su nieto Segundo, que lleva el nombre de su abuelo, es el encargado de estar con ellos y de cuidarlos día a día. «Entre os netos e na casa sempre comentamos que é difícil encontrar a unha parella que teña a mesma idade, que sigan xuntos os dous e que se sigan querendo».

Ellos son el reflejo de que el amor para toda la vida existe. Segundo y Pilar lo encontraron al lado de casa, finca con finca, puerta con puerta. Ni la guerra, ni la emigración, ni las peleas para llevar comida a casa consiguieron poner fin a su historia. Son los enamorados de Zas.

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