«Ahora tengo un bebito que es la alegría de la casa»

Megan es de armas tomar. El carácter es una de sus señas de identidad, aunque se confiesa como «bastante payasa» y se define por ser «muy echada para adelante». Madre antes de los 30, dice que es mejor no darle demasiadas vueltas a las cosas.

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A punto de estrenar Señor, dame paciencia, Megan Montaner se alegra de poder mostrar por primera vez su vena payasa. La inolvidable partera de El secreto de Puente Viejo no deja de lanzarse. «Lo de ser actriz se me ocurrió de la noche a la mañana cuando era maquilladora en Huesca», dice como si nada. Tampoco le da miedo su incorporación en Velvet Collection. Solo temió que el embarazo afectase a su trabajo, pero ni eso. En medio de uno de sus mejores momentos profesionales, Megan está volcada en Káel, su pequeño guerrero. Y no hay quien le pare.

-Estrenas «Señor, dame paciencia». En la peli intentas siempre unir a la familia.

-Sí, soy un poco como el pepito grillo.

-Y ahora cada vez que vuelves a casa reúnes a la tuya a tu alrededor para que escuchen tus historias.

-Sí, ¡faltaría más! Ja, ja. Al final somos familia y está claro que a día de hoy no han renegado de mí. Más o menos lo he estado haciendo bien, y sigo contándoles mis anécdotas de la capi. Yo diría casi que ha sido lo contrario de la peli, porque ahí ella es muy marimandona y trata de que todos hagan lo que ella dice. Sin embargo, yo en la realidad hice un poco lo contrario, que fue irme de lo que era mi vida anterior. Pero una cosa es irte a cumplir con tus sueños y otra romper. Eso no ocurrió ni ocurrirá nunca.

-Tú no eres marimandona entonces.

-Bueno, tengo carácter, eso está claro, pero desde luego que no soy una marimandona.

-Por fin una comedia, hasta ahora casi todos tus papeles tuvieron carga dramática. Te identificamos con la chica dura.

-Es que son los papeles que me fueron dando. ¿Cómo no me vas a identificar con ellos si tampoco me has podido ver con otros registros? Esta es la primera comedia en sí que hago.

-¿Eres dura? Creo que en realidad tienes bastante sentido del humor.

-Sí, soy bastante payasa, pero los personajes que me han dado han tenido siempre una carga muy de tierra, muy echados para adelante, y me gustaría decir que tengo algo que ver con ellos. Por ejemplo, sí que luché para conseguir mis sueños. Sí, soy echada para adelante.

-También te incorporas en «Velvet Collection». ¿Mete miedo coger el testigo en una serie de tanto éxito ?

-No te creas que lo pienso mucho. Como la audiencia que ha tenido ha sido muy buena, digo: ‘Pues qué guay’. No me lo planteo demasiado.

-«El Secreto de Puente Viejo» fue tu catapulta. ¿Te imaginabas que el salto iba a ser tan grande y tan rápido?

-Desde que empecé con Puente Viejo es cierto que he estado muy poquito tiempo sin trabajar, solo lo he dejado por el embarazo y por unas vacaciones que yo me he querido dar, y toco madera y me siento afortunada. Es algo que en ningún momento te planteas cuando empiezas en esto. Te acuestas por la noche y piensas: ‘¡Ay por favor!, ¿cuál será el próximo trabajo?’. Esta es una profesión muy incierta, pero cuando eres perseverante y trabajas concienzudamente, todo tiene su recompensa. Y ahí seguimos.

-Por cierto, enhorabuena. Madre antes de los 30.

-Es que es complicado compaginar el trabajo con esto de ser madre, por eso es normal que cada vez se retrase más.

-¿Es mejor no pensárselo demasiado?

-Sí, desde luego, pero tanto con esto como con todo. Todo a lo que estés dándole muchas vueltas, como al final nunca sabes lo que va a salir, es casi mejor decir: ‘Bueno, lo hago y si me tengo que equivocar, pues me habré equivocado’. No quiero arrepentirme de algo por no haberlo intentado.

-Tu niño se llama Káel, guerrero poderoso.

-Eso es, te veo bien informada, ja, ja.

-¿Eres una guerrera tú también?

-Bueno, me gusta pensar eso. O por lo menos trato de guerrear, aunque hoy en día creo que casi todos lo somos.

-Quién te lo iba a decir cuando eras maquilladora en Huesca y un día dijiste: «Quiero ser actriz». ¿Siempre lo habías querido?

-No, no, para nada. Casi te diría que fue de la noche a la mañana. Es como cuando eres pequeña y dices: ‘Quiero ser astronauta’. Es algo que ves muy alejado de ti, pero que está en tus sueños. Y yo un día, por ganas de cambiar de aires y probar cosas nuevas, porque soy inquieta, dije: ‘Oye, por qué no? Y pensé: ‘Voy a probar a hacer ese seminario de Cristina Rota’. Y me encantó. Entonces solté: ‘Papá, mamá, voy a ser actriz’. Ellos me miraron con cara de: ‘¿Estás loca?’. Y me dieron un cierto tiempo. Así surgió, ja, ja.

-¿Qué es lo primero que haces ahora cuando vuelves a casa?

Uy! Pues ahora mismo colocar la habitación del niño. Imagínate con el bebé y todo, es una fiesta continua llegar a casa. Si ya antes lo era, porque estás viviendo en otra ciudad y tienes ganas de ver a tu familia y hacer las cosas de siempre, como salir a comer... o hacer la compra, ¡qué leches!, y hacer la comida juntos e irnos a dar un paseo... Pues ahora es eso, más un bebito que resulta que es la alegría de la casa. Y eso es mi día a día, llegar y estar haciéndole arrumacos al niño con todos.

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