Mamá, esta noche... ¡duermo en el hotel!

SIEMPRE HAY UNA PRIMERA VEZ PARA TODO Hasta para dormir en un hotel, aunque puede que de ese momento no te acuerdes. Ese era el singular deseo de Clara Núñez, una pequeña coruñesa de 9 años. «¿Lo mejor de todo? ¡Poder saltar encima de la cama!».

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«Mamá, ¿y por la mañana tengo que hacer la cama?». Clara Núñez, una joven coruñesa de 9 años, tenía un deseo: dormir en un hotel. «Chloé, la mala de la serie de dibujos Ladybag, vive en uno porque su padre es dueño de un hotel en París, y yo quería saber qué se siente», nos cuenta. No es la única que siente curiosidad por pasar una noche fuera de casa. En la era de YouTube e Instagram, los niños no solo sueñan con Disney World, también con noches en hoteles con spa y desayunos buffet. Clara lo pidió de regalo, y deseo concedido. El sábado durmió en A Coruña, pero no en su cama, sino en una del hotel Hesperia Finisterre en su propia ciudad.

Allí se fue con un pijama dentro de una mochilita que le preparó su madre, y con su hermana Beba. Al entrar por la puerta de la habitación, primera sorpresa para Clara: «¡Era más grande de lo que pensaba! No me imaginaba que una habitación de un hotel tuviese tantas cosas!», exclama. Para recibirla hay gominolas, smoothies y chocolate. También unos albornoces, unas zapatillas y minitallas de geles que, como hacemos muchos, se guardó en la mochila de recuerdo. «¡Y una bañera enorme! Aunque eso sí que no me lo pude llevar», bromea. En la habitación hay una cama gigante, perfectamente hecha, que tienta a Clara y a Beba. «¿Podemos saltar sobre ella?». Las niñas se desmelenan y se dejan llevar por el impulso. «La cama era un poco más dura que la de mi casa, pero dormí toda la noche», cuenta Clara al día siguiente.

«QUERÍA PROBAR UN BUFFET»

La de matrimonio para ella y para su hermana, y la supletoria para su madre, que las acompañó en esta aventura. Por la mañana, toca el desayuno. «Veía las fotos de los buffet en Internet y quería probar uno», señala muy decidida. Para bajar a desayunar, Clara se prepara. Cuando llega al restaurante no puede evitar fijarse en las minicajas de cereales ni en la Nutella… «¡Estaba todo riquísimo! Podría quedarme aquí todos los días desayunando donuts de chocolate», indica. Pero su experiencia en el hotel no se acaba aquí. Después del desayuno se animó a probar el spa. Ya que está, tiene que explorar todos sus rincones.

«¿Rafa Nadal se quedó a dormir aquí?», exclama con sorpresa al saber que había compartido techo con el número uno del tenis español. Cumplida la experiencia, le pedimos que nos haga un balance final: «Era uno de mis sueños y ya está hecho. Solo me faltó pedir el servicio de habitaciones, otro día lo pruebo». ¡¡Mamaaaaá!!

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