HAY DÍAS ASÍ Llegas al trabajo y, de repente, te preguntan: «¿Qué te hiciste hoy?». Ha llegado el momento de saber por qué a veces uno se levanta más favorecido... Y no es solo cosa del que mira. Te contamos la explicación médica del piropo.
13 nov 2016 . Actualizado a las 12:56 h.Pasa pocas veces, pero cuando pasa, le levanta la autoestima a cualquiera. Hablamos de esos días en los que llegas con la rutina más rutinaria al trabajo y alguien te dice: «¿Qué te has hecho hoy? Tienes el guapo subido».
Y vaya si se sube. Tanto que te vuelves a poner la misma ropa y el mismo peinado a la semana siguiente, a ver si vuelve a tocar la flauta. Pero no, todo lo que sube baja. Y nadie se da cuenta de que estás luciendo eso que te hacía deslumbrar días atrás. ¿Depende realmente del estilismo? Porque aquel luminoso día se sucedían los piropos, pero quizás no tengan que ver tanto con la ropa como con uno mismo. No somos iguales todos los días. Independientemente de las horas de sueño y de la presencia o ausencia del maquillaje, el cuerpo y la cara cambian tanto para bien como para mal. Nos lo explica Manuel Viso, jefe de Hematología del Hospital San Rafael y experto en Nutrición. El guapo subido tiene su explicación médica.
MOVIMIENTO HORMONAL
El médico nos dice que cabe dividir el fenómeno en tres partes: «Una es la psicológica, en la que se enmarca el estado de ánimo, que determina la subida de las endorfinas (la hormona de la felicidad) y la bajada del cortisol y la adrenalina (responsables del estrés); la segunda es exclusiva de las mujeres y tiene que ver con su ciclo menstrual, porque hay estudios que determinan que en el período de ovulación cambian el rostro y algunas partes del cuerpo; y la tercera, que afecta más a los hombres, tiene más que ver con la seguridad en uno mismo y en actitudes como mirar a los ojos o hablar con rigor y firmeza, lo que también activa las endorfinas.
Algo parecido sucede con el sexo. «Hay un estudio escocés que concluyó que el sexo da una apariencia más juvenil e, incluso, asegura que practicarlo tres veces a la semana nos hace parecer de cuatro a siete años más jóvenes», indica Viso. Pero volvamos a esos cambios corporales que las mujeres experimentan en plena ovulación y que, para qué negarlo, son un chollo. «Otro estudio de la Universidad de Newcastle probó que durante el período de máxima fertilidad, el rostro y la percepción del mismo cambian. Además, desde el día 10 u 11 hasta el 16 o 17 del ciclo, la piel y el cabello ganan luminosidad, las pupilas se dilatan ligeramente, los labios intensifican su color y ganan en volumen, las orejas y los pechos se vuelven más simétricos e incluso la mujer desprende cierto olor diferente que atrae al sexo opuesto por una cuestión puramente evolutiva y primaria de reproducción», señala el doctor, que revela además que la piel sale beneficiada porque «en esa etapa se sufre una ligera retención de líquidos que hace que el tejido celular subcutáneo corrija pequeñas imperfecciones». Pues donde haya ovulación, que se quiten los liftings.