El paraíso está en Portugal

Destino cool. Si quieres unas vacaciones como las de Naty Abascal o Carlota Casiraghi solo tienes que coger el coche y desplazarte unas horas hacia el sur hasta llegar a 100 kilómetros de Lisboa. Playas interminables, arroz con tamboril, casitas blancas y azules y herdades infinitas en las que perderse.


Me descubrió Comporta una amiga. «Acabo de estar en Portugal en un sitio increíble. Todas las casitas parecen salidas de una revista de decoración y está lleno de famosos como Naty Abascal o Christian Louboutin». No son los únicos. El diseñador de Betanzos Jorge Vázquez tiene una casa allí. Eugenia Silva, Carlota Casiraghi o Rania de Jordania se dejaron ver por esta aldea costera a una hora de Lisboa. Dicen que es la Formentera de Portugal. Pero ni es una isla ni está bañada por aguas cristalinas. El encanto de Comporta está en su arquitectura sostenible, sus tiendas ecochic, sus campos de arroz y su costa interminable de playas de arena blanquísima y finísima bañadas por el Atlántico. Por sus enormes espacios verdes en los que perderse sin ser visto. Un remanso de paz y buen gusto donde comer el mejor arroz con tamboril de Portugal. Sola por esta receta merece una visita a este paraíso. Por si os animáis: la primera parada debería ser O Gervasio, un bar de carretera en el que por 26 euros te puedes comer tres platos de este arroz caldoso con rape, langostinos y almejas.

Comporta forma parte de la costa del Alentejo, la «Toscana« portuguesa. Sus campos de alcornoques y olivos esconden herdades, haciendas en las que refugiarse del mundo, rodeadas de naturaleza y animales. Aquí se puede hacer de todo, desde surf hasta rutas a caballo por la arena. El núcleo central es el pequeño pueblo blanco y azul de Comporta, que no llega a los 1.300 habitantes. Imprescindible parar a tomar un zumo de frutas en Lavanda, una tienda con bar fácil de identificar: su tejado de paja y el cartel azul que recuerda que allí hubo una «padaria» invitan a curiosear. Es (casi) obligatorio entrar en el mini mercado del pueblo. Literalmente tienen de todo. También riquísimos pasteles de nata y cestos por 7 euros como los que llevaban hace nada las it girls en la semana de la moda de Nueva York.

Las playas son ideales para perderse y están muy bien ordenadas, con zonas de aparcamiento y chiringuitos en los que escuchar música portuguesa con un zumo de fruta en la mano. Lo mejor de todo: las antigüedades. En la carretera que va de Comporta a Carvalhal encontrarás dos puestos a los pies de la carretera. Damajuanas por 5 euros, puertas antiguas, sillones, cerámicas? Aquí les gusta la restauración. Para muestra, una antigua granja convertida en hotel: Uva do Monte. Muy Pinterest, con su ropa colgada al sol, sus sillas de madera con vistas al campo del Alentejo y su fogata al caer el sol acompañada de una copa de vino tinto de la región.

Una visita imprescindible: el puerto palafítico da Carrasqueira. Unos muelles únicos sujetos por estacas de madera que se adentran en la reserva natural del estuario del río Sado. Dicen que las mejores vistas están al caer el sol. Un consejo: lleva un repelente para los mosquitos. Hay muchos, más de los que podrías imaginar.

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