Bill vs. Melania: El duelo de consortes

Melania Trump y Bill Clinton ya han hecho historia como consortes de los candidatos a la presidencia de EE.UU., pero ¿cuáles serán sus respectivos papeles? Él puede convertirse en el «primer caballero», cuya caballerosidad dejó a un lado tras sus escándalos sexuales; y ella puede llegar a ser la primera dama que ha protagonizado un desnudo en prensa.


CORRESPONSAL EN NUEVA YORK

Su trabajo no se paga, pero su poder es inmenso. A pesar de no haber sido elegida por su país ni tener obligaciones oficiales, sí lo representa y desempeña una de las labores más importantes en Estados Unidos. Es la primera dama. Aquella cuyas labores se suelen ceñir a funciones de carácter protocolario como acompañante del presidente, o de participación en instituciones de índole social o benéfico. Este año, el término first lady cobra especial importancia ante dos candidatos con perfiles totalmente dispares pero con un punto en común: el lastre de su pasado.

Por un lado el de Melania Trump, que de ocupar el cargo sería la única primera dama a quien todos habrían visto posar desnuda, debido a su años como modelo. Y por otro, el de Bill Clinton, cuyos escándalos sexuales distan mucho de ser caballerosos como su futuro título requeriría, al ser el primer consorte hombre de las historia estadounidense: «Es más que probable que se le llame first gentleman (primer caballero)», apuntan diversas voces sobre algo que todavía no está confirmado. Tecnicismos aparte, las cábalas se suceden entre los líderes del establishment de Washington que todavía sopesan quién de los dos es mejor para el cargo.

A sus 70 años, el análisis de Bill Clinton habla de poder, habilidades únicas, relaciones y una experiencia diplomática, que solo puede tener alguien que ha sido presidente de Estados Unidos.

A pesar de que algunas de las funciones del consorte son de carácter protocolario, no parece probable que como dice la tradición, sea Bill Clinton el encargado de elegir la vajilla o los arreglos florales de la Casa Blanca. Hillary Clinton, quien sabe muy bien lo que es ser primera dama, bromeó sobre el papel de su marido como consorte: «Empezaría en la mesa de la cocina y de ahí veríamos adónde llega», dijo entre risas a la revista People. Bromas aparte, la candidata demócrata sabe que si alcanza la presidencia del país, la ayuda de su marido es indispensable: «Quiero que me ayude con la economía (?) Voy a pedirle consejos y voy a contar con él como emisario para encontrar las mejores ideas», confirmó. Es más, es bien sabido que durante su etapa al frente de la Secretaría de Estado, la ex primera dama solía consultar permanentemente a su esposo, especialmente en temas económicos y de seguridad nacional: «Mientras jugaba al golf, Bill solía recibir varias llamadas y correos electrónicos de Hillary antes de llegar al hoyo 14», desveló uno de sus asesores a The New York Times. Muchos de sus conocidos coinciden en que la labor del expresidente como primer caballero será de primer orden y sumamente activa. Y más vale que así sea: «La historia ha demostrado que cuando Bill Clinton no tiene nada que hacer, se mete en problemas», apunta el rotativo estadounidense.

En el lado opuesto se encuentra su rival, Melania Trump. Con 45 años, sus conocimientos políticos son tan escasos que habitualmente y de manera inteligente, prefiere ocupar un segundo plano, aunque eso sí, sin dejar de reivindicarse a sí misma como algo más que una cara bonita: «Tengo mis propias ideas», dijo en una entrevista a la revista Harper’s Bazaar.

En el caso de la eslovena, no parece que vaya a ser una Nancy Reagan que redefina el papel de la primera dama, es más, ella misma y sin saberlo, ya apuntó hace años por dónde irían los tiros: «Sería muy tradicional (?) Como Betty Ford o Jackie Kennedy», confesó a The New York Times, mucho antes de que su marido se presentase a la candidatura republicana.

Hace apenas un mes, la periodista y escritora Kate Andersen Brower, auguró sorpresas al respecto: «Irónicamente Melania sería la primera first lady en haber posado desnuda pero, por extraño que parezca, Melania pudiera ser más tradicional de lo que creemos. Yo creo que nos va a hacer retroceder en el tiempo, a esa época de los 50 donde la esposa del presidente Eisenhower decía que el trabajo más gratificante para una mujer es ser madre y esposa», recordó Andersen a Miami Diario.

A la espera de lo que ocurra en las presidenciales del 8 de noviembre, Bill Clinton y Melania Trump, tienen que superar otro examen previamente. Será el próximo 4 de octubre cuando se conozca el resultado del famoso concurso de la revista Family Style, después de que los consortes y cumpliendo con la tradición, hayan inscrito sus mejores recetas de galletas. De avena para Trump y de chocolate para Clinton. La publicación compara los fogones con las urnas y presume de que el veredicto suele ser un acertado termómetro electoral.

Dejando las batallas culinarias aparte, lo cierto es que ambos ya han realizado la primera función como esposos aspirantes a la Casa Blanca. Sin duda, el suyo, será un duelo que marcará decenas de precedentes en la historia de Estados Unidos.

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