¿Te animas a «Marikondear»?

MARIE KONDO, I LOVE YOU Hace tres meses sonó un riiiinggg o toc toc toc en la puerta de mi casa. Di la bienvenida al libro «La magia del orden». En él, la gurú japonesa Marie Kondo te da una varita para que tú también hagas «abracadabra» en tu casa. Esta es la historia de cómo derroté el monstruo del desorden... ¡para siempre! Eficacia probada al cien por cien.

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¿Te animas a «Marikondear»? La gurú japonesa Marie Kondo ha escrito el superventas "La magia del orden". En él nos da las claves para mantener nuestra casa en orden.

¿Sueñas con mostrar tu hogar con orgullo y satisfacción? ¡Hoy puede ser un gran día!, cantó Serrat. Para mí lo fue al descubrir todo un exitazo de ventas en Japón y ahora por nuestros lares. Con firmeza, me dije a mí misma: «Marie Kondo, tú que eres una de las personas más influyentes del mundo como dice Time, me pongo en tus manos». Nada más abrir la primera página para empaparme de su cóctel de feng shui, filosofía oriental y coaching inspiracional, el método KonMari (o cómo seguir el sendero correcto del orden) leo: «¿Alguna vez te has puesto a organizar tu casa o lugar de trabajo como un loco, solo para descubrir que muy pronto vuelve a ser un caos?» Si tu respuesta es afirmativa, entra y pasa... a mi casa. Declaré la guerra a mi sistema, viejuno y caduco. No sentía las piernas, que diría Rambo. Nada de ordenar un día aquí, otro allá o por habitaciones. Si lo haces... ya, de un tirón, por categorías de objetos y guardando los de la misma tipología en un único lugar. Pero antes de dar el primer paso... ¡quietolll!, que diría Chiquito. Reúne las cosas que son iguales, observa y coge una a una y quédate solo con las que te hacen sentir bien, «lo que habla a tu corazón» dice ella. Son «los elegidos». En este punto de la explicación, una amiga me pregunta algo intrigante: «Y... cuando llegue al apartado de las bragas, ¿tengo que dejar solo las que me hicieron feliz?».

 La ropa, lo primero

La primera de las categorías que Marie Kondo recomienda ordenar es la ropa. Siguiendo sus pasos, lo puse todo todo y todo, que diría la niña de Catalana Occidente, sobre la cama y más allá, que diría Buzz Lightyear. Cubría suelo, sillas, mesitas... La altura del montón, el Everest textil que salió del armario, me llegaba casi al cuello. Nadaba en un mar de prendas. Cuando lo ves así, reflexionas sobre lo que compras y acumulas. Yo flipé. Después, seleccioné y no me dolieron prendas para eliminar. Llené diez bolsas de basura para donar. El resto lo doblé al estilo KonMari y guardé. Me sobraba armario por un tubo, tenía todo a la vista y había borrado la manía universal de guardar lo de invierno en verano y a la inversa. El almacenamiento, recomienda Kondo, en vertical (ver imagen).

Los regalos de boda

Me vine arriba. Venga, otro reto. El proceso de reunir, seleccionar, desechar y guardar, en este orden, con: libros, documentación y komono (en japonés, artículos pequeños y objetos varios donde entra lo audiovisual, cosmética, accesorios, electricidad, provisiones domésticas, etcétera). Al llegar a la cocina volví a flipar: ¡Soy la loca de los tápers! Bueno, lo era. Ahora soy... ¡la loca de las cajas Vareira de Ikea! Bendita locura, pues me ayudan a tener estanterías, cajones y nevera como una patena. Los enseño con orgullo y satisfacción. Al someter a la lupa del KonMari los regalos de boda de hace 10 años descubrí hasta siete juegos de licor en la vitrina. No sé qué cara me debieron ver los amigos al darme tantos. Lo último de lo último en ordenar serán tus recuerdos sentimentales y fotos, lo más complejo. Dile adiós a las cartas del ex y pasa página. Terminé. Llené más de 30 bolsas. Me sentí más despejada de mente, como mi espacio, y animada a hacer cambios como llevar una vida más sana en todos los aspectos. Aunque empecé a ver al señor del punto limpio un tanto preocupado por si estaba metida en alguna Cofradía del Desprendimiento o algo parecido. Donde sí entré fue en el grupo de Facebook Efecto del Orden, con 13.000 miembros ya.Sé que te puede parecer gracioso, pero... ¿te animas a marikondear?

1. Extender la prenda. Primero, pasa sobre ellas las manos con conciencia, quitando arrugas, acariciando y agradeciendo lo guapos que nos hace estar cada día

2. Empezar por los lados. Primero se dobla cada lado de la prenda hacia el centro, al igual que las mangas, consiguiendo la forma de un rectángulo. 

3. Dividir en mitades o tercios. Según el tipo de tejido, dividiremos la camiseta (también vale para sudaderas, calcetines...) en dos o tres partes. 

4 y 5. Desde los extremos al centro. Primero el del cuello y luego el de la cintura, hasta lograr un paquete rectangular que aguante en vertical y quepa en el cajón. 

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