Alma Obregón: «Correr me reconcilió con la comida»

Alma dulce, corazón veloz. Alma Obregón es una mujer dividida entre dos pasiones: la respostería y el running. La primera es su profesión, la segunda su devoción. Su especialidad son los cupcakes y el maratón.


Corredora incansable, con un récord de maratón en 3 horas y 27 minutos obtenido el año pasado en Barcelona, tienen su mira puesta en  un objetivo: el cupcake perfecto.  En el 2015  Alma Obregón cruzó la cinta de meta de la soltería y aumentó su familia con un marido, dos gatos y un perro, pero su mayor logro fue la carrera de montaña de Leadville, a 3.000 metros de altitud y con escaso oxígeno. Aunque a ella nunca le falta el aire, ni la sonrisa. Más de 200.000 fans la siguen en las redes. Difícil que la alcancen. 

- ¿Fue primero el dulce o el running?

- Fueron casi a la par. Realmente empecé a correr meses antes de descubrir la repostería, pero ambas pasiones las empecé a desarrollar por completo en 2010 mientras terminaba mi tesis doctoral en Alemania. Ese año combiné repostería y kilómetros por primera vez, y desde entonces no he parado.

- ¿Como  licenciada en Comunicación Audiovisual, qué te parece la contradicción que fomentan desde la tele de cuerpos diez y  programas de cocina?

- Yo no tengo un cuerpo diez ni aspiro a tenerlo, ya que mi objetivo es tener un cuerpo sano y llevar una vida saludable. Me da igual no tener una talla 36 o no cumplir con los cánones de la mujer ideal y extremadamente delgada que lanzan los medios. Desde mi punto de vista, lo importante es quererse uno mismo por lo que es y por lo que hace, y no por la apariencia que tiene. Por otro lado, yo considero que una alimentación saludable es siempre una alimentación variada.

-¿Cómo casa eso con los dulces?

-Cuidar la alimentación no implica no comer dulces. Implica comer equilibrado, atendiendo a las necesidades que tu cuerpo tiene, en este caso, para no quedarse sin combustible en los entrenamientos. Un dulce casero y preparado con ingredientes de calidad no tiene nada de perjudicial, todo lo contrario, nos proporciona energía a la par que nos da una alegría.

-Fuiste la gordita de la clase en el cole y en la universidad una dieta te llevó a perder 25 kilos. Tu relación con la comida se complicó. ¿El running te salvó?

- Empecé a correr porque me gustaba, y eso me llevó a reconciliarme con la comida, que veía como enemigo y que pasé a valorar como combustible. Lo que me gustaría decirles a las jóvenes que sufren anorexia (y los jóvenes, que también son muchos) es que hay salida. Que por muy negro que lo vean todo, merece la pena luchar por salir de la enfermedad y empezar a vivir. Y les mandaría todo mi cariño y todo el ánimo del mundo.

- ¿Que te da más satisfacciones el dulce o el running?

- Con ambas cosas he logrado objetivos que jamás habría soñado, por un lado he llegado a publicar mis propios libros de recetas y tener mi propia escuela de repostería, cosas con las que había soñado pero jamás había pensado que llegaría a realizar. Pero acabar mi primer maratón o completar los diferentes ultramaratones que he corrido también han sido sueños hechos realidad. Soy afortunada de poderme dedicar a la repostería, que tanta felicidad me proporciona, y tener una afición como el running que también me aporta muchas alegrías.

- Tu especialidad son los cupcakes ¿Cuál es el atractivo?

-El cupcake es uno de los postres más versátiles que se pueden encontrar. Yo los hago, además de los más infantiles, de chocolate con baileys, de gin tonic o de ron con limón. 

En Hellocakes en Cambre elaboró su deliciosa tarta de zanahoria. Aquí nos deja la receta.

Para el bizcocho: Para 3 moldes de 15 cm de diámetro:  210 g de harina;  3 huevos; 2 cucharaditas de levadura química; 180 ml de aceite, 2 cucharaditas de canela, 225 g de zanahorias , 210 g de manzana, 90 g de pasas, 180 g de azúcar, un puñado de nueces peladas y picadas. Para la crema de queso: 125 g de mantequilla sin sal, 300 g de azúcar superfino; 125 g de queso cremoso (no puede ser light).

Precalentamos el horno a 180. Engrasamos y enharinamos los moldes o los rociamos con spray desmoldante.Tamizamos la harina con la canela y la levadura. Rallamos la zanahoria y picamos la manzana en un bol.  En otro bol, batimos los huevos con el azúcar y el aceite. Incorporamos la harina. Con una espátula, incorporamos la manzana y la zanahoria. Cuando esté bien mezclado, añadimos las pasas y las nueces. Pesamos la masa y la repartimos entre los moldes. Horneamos 25-30 minutos o hasta que un palillo salga limpio. Tras sacarlos, los dejamos 5 minutos en la bandeja de horno y después los traspasamos a una rejilla. Tamizamos el icing sugar. Lo batimos con la mantequilla a velocidad máxima. Si vemos que le cuesta, incorporamos la leche. Una vez la mezcla es blanca y esponjosa, añadimos el queso,  frío, y batimos, primero a velocidad baja y luego aumentando la velocidad hasta que la mezcla sea homogénea. Solo queda montarlo alternando capas de bizcocho y crema distribuida con manga pastelera en forma de flor. Divino.

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