Oportunidad e ironía. La Asociación Nacional de Productores de Energía Fotovoltaica consiguieron estos días vincular ambas virtudes en un anuncio publicado en prensa en el que literalmente se decía: «Se busca: presidente del Gobierno. Máxima responsabilidad en la gestión de un equipo formado por 46 millones y medio de personas... que tienen la intención de mantener sus avances democráticos y defender el Estado del Bienestar». En el aviso se proponía un contrato de 4 años, un sueldo de 75.000 euros anuales más dietas y complementos como «aforamiento, casa, vehículo oficial y escolta». Se advertía que los aspirantes debían ser «honestos y responsables», y se disuadía a aquellos «capaces de arruinar a las 62.000 familias españolas que invirtieron todos sus ahorros en el desarrollo y producción de energía fotovoltaica». La inserción pretendía ser una censura de la política energética del gobierno del PP y para ello recurrieron a un método con precedentes singulares.
Nueve días después de finalizar el rodaje de ¿Qué fue de baby Jane? Bette Davis publicó un anuncio en la revista Variety. «Madre de tres hijos de 10, 11 y 15 años, divorciada. Estadounidense. Treinta años de experiencia como actriz de cine. Conservo movilidad; más amable de lo que dicen. Se ofrece para trabajo estable en Hollywood (experiencia en Broadway). Bette Davis, att. Martin Baum, G.A.C. Referencias». El anuncio ha pasado a la historia del cine y mantiene una triste vigencia: la de la discriminación que sigue sufriendo la mujer en Hollywood en cuanto supera los treinta años de edad.
La iniciativa de la inconmensurable actriz marcó un hito en el género de los anuncios por palabras, un sistema de comunicación muy previo a las redes sociales pero que hace ya décadas destilaba su espíritu. Hoy hay auténticos arqueólogos de este tipo de avisos, dedicados a certificar la creatividad o el surrealismo que tantas veces se esconde en un periódico en el lugar más insospechado. Hay cientos de ejemplos pero algunos son ya auténticos clásicos. Por ejemplo, este publicado por un diario local:
«Necesito mujer ourensana muy sincera y velluda, de 35 a 45 años, soltera, amante de los animales y la naturaleza, limpia, pulcra, para cuidar anciano las 24 horas, con carné de conducir, detallista, con cultura media alta. Sin: hijos, tabaco, alcohol, estreñimiento, manías religiosas o políticas, juicios pendientes, cargas familiares, insuficiencias pulmonares. Yo: iguales condiciones».
Y en un diario de la península apareció esta soflama:
«¡Capitalistas! A ciertas edades, hartos ya de luchar, ¿para qué debe servir el dinero? Pienso yo que para tener absoluta tranquilidad y total despreocupación personal. Todo esto lo conseguirán, precisamente, colocando sus capitales en garantizadísimas hipotecas inmobiliarias. ¡Compruébenlo!».
Algo tienen estos breves avisos porque la rompedora iniciativa de Bette Davis se convirtió con los años en un artefacto reivindicativo para muchos de sus colegas. En el año 2011, The Artist arrasaba en los Oscar y entre los espectadores, pero la película que recuperó el blanco y negro indignó a una persona. Kim Novak, estrella de Vértigo, contrató un anuncio en Variety para decir:. «Quiero informar de una violación. Siento como si mi cuerpo, o al menos mi carrera, hubieran sido violados por la película The Artist». A la actriz le indignó la utilización de la música del clásico de Hitchcock.
Y finalmente, en 1977, Star Wars supera a Tiburón en el ránking de las películas más taquilleras. Steven Spielberg contrata una página de publicidad para felicitar a George Lucas por el éxito. El anuncio, que acompaña esta página, es la deliciosa fusión de dos genios.