De mariscada solo por un vino

Vera Eirín, Yolanda García, Noelia Silvosa, Juan Capeáns.

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MARCOS MÍGUEZ

TÚ PIDE ALGO DE BEBER, que de comer ya te ponen ellos. De aquí no saldrás con un pincho de tortilla encima. Camarones, percebes, nécoras... Esta gente te sirve tapas de primera con una única condición: que tengas ganas de regarlos. ¿Quién podría resistirse?  

29 ago 2015 . Actualizado a las 05:05 h.

¿Quién dijo que una mariscada es un lujo? Vale, podría decirse que lo es para los sentidos, pero no para la cartera. No hemos perdido la cabeza. Solo nos fuimos de vinos y volvimos atiborrados de camarones, percebes, pulpo y nécoras. ¿ Que dónde? Pues por locales de toda Galicia. No hace falta irse muy lejos para pegarse un auténtico festín low cost. Ni siquiera necesitas un restaurante de cinco tenedores. Lo único que tienes que hacer es pedirte un vino. El resto, ya lo hacen ellos por ti sin que abras la boca. Empieza el recorrido. 

CAMARONES EN A CORUÑA

Para empezar, qué mejor que unos camarones. Si te pasas por la calle Padre Feijóo, en A Coruña, puedes dejarte caer por la Bodeguilla del Huerto para relamerte con tapas de todo tipo con tan solo pedirte algo en la barra. Igual que muchos bares ofrecen un sándwich o unas aceitunas, aquí te sacan un plato con marisco y se quedan tan anchos. Marcos Ucha, el subencargado, nos cuenta que muchos fines de semana la gente puede encontrarse en su mesa con una tapa de camarones para acompañar la bebida que habían pedido. Incluso algunos sábados o domingos sorprenden «con una nécora para cada dos», o con percebes que arrancan la sonrisa y abren el apetito de cualquiera. Eso sí, no deja de haber quien «prefiere patatas», comenta Marcos. Aun así, el marisco arrasa. Desde que empezaron a ponerlo en septiembre del año pasado son muchos los que se acercan solo para probar los camarones.

PEPA LOSADA

UN VARIADO EN VIVEIRO

Tirando para A Mariña, son varios los locales en los que se suelen poner las botas, sobre todo los turistas. Y es que no hay nada mejor que una buena ración de marisco para aquellos que visitan Galicia, quedando prendados, como no podía ser de otra manera, de su abundante y rica gastronomía. Ahí es donde el manjar de manjares cobra protagonismo, siendo ya totalmente normal ver, por ejemplo, mariscadas para cuatro personas al precio de 59 euros e incluso, si quieres, te llevan el marisco totalmente cocido a casa, sin moverte del sofá. Pero si eres de los que prefiere cruzar la puerta del hogar, dulce hogar, para ir directo al local en cuestión y sentir en primera persona el ambiente típico de los vinos, también es posible disfrutar del marisco en proporciones más pequeñas, en tapa. Así sucede en el restaurante Louzao de Area, en Viveiro. Allí el marisco es tal estrella, que en momentos puntuales del año incluso hacen descuento para animar a la peña. En lo que respecta a tapas, el gerente, Suso Louzao, dice que pueden desfilar por la barra desde percebes hasta nécoras, bígaros, mejillones, berberechos o salpicón. «É unha tradición nosa, pero é verdade que a xente de fóra se queda sorprendida», indica. «Ademais, somos bastante xenerosos porque os clientes o merecen», añade. Así es como miman al personal.

Marta Ferreiro

NÉCORAS EN COMPOSTELA

El Avión es un discreto bar compostelano que ha resistido a las modernidades y las franquicias hasta convertirse en el más veterano del Ensanche. Enrique Tojo está al frente del pequeño pero dinámico local y junto a su mujer, María, pensó hace dos décadas que poner una nécora de tapa todos los viernes era una buena manera de premiar a los clientes habituales y obligar a los que van de paso ?su puerta coincide con una de las paradas de bus con más usuarios de la ciudad? a hacer un alto en el trayecto. «A cousa saíu ben», indica. Una media de once kilos se despachan junto a unas lonchas de embutido al final de la semana, y en ocasiones ha llegado a pedir hasta treinta kilos de los que no quedan ni rastro al final de la jornada. Si no hay o no dan la calidad suficiente, gambones al canto. Y que no falten un día «porque saltan á chepa». El resto de la semana el acompañamiento de la bebida es más variado: carne ó caldeiro, callos, cocido... pero mientras el cuerpo aguante, los viernes en el Avión vuelan las nécoras.

ALBERTO LÓPEZ

LUGO, 

EL REY DEL PULPO

Nadie puede irse de Lugo sin probar un poco de pulpo. Esa es una de las máximas de Luis Rodríguez, que lo pone gratis como pincho con cada consumición. Lo lleva haciendo desde hace casi medio siglo, concretamente 48 años, en un local que ya forma parte de la cultura del tapeo lucense. Y eso ya no es poca cosa. El Café Bar A Tasca es un templo de los vinos que, como no podía ser de otra manera, está en medio de la calle de la Cruz. A él acuden clientes de todas las generaciones. Pandillas de jóvenes y fijos de los de siempre que saben que, al llegar, no tienen más que pedir un vino para degustar un poco de tentáculo. «Siempre pusimos el pulpo, un pincho por cada consumición que nos piden», cuenta el propietario, que no parece verlo como algo excepcional. Son muchos años y, en Lugo, toda una costumbre.