El juvenil del Octavio Iago Alcántara terminó la ESO con Premio Extraordinario
10 dic 2014 . Actualizado a las 05:00 h.De ser «un estudiante demasiado revoltoso» y «un paquete en Educación Física», Iago Alcántara (Vigo, 1998) ha pasado a convertirse en una joven promesa del Octavio de balonmano que, además, ha logrado el Premio Extraordinario en la ESO. Esa es la evolución que ha experimentado en apenas cuatro años.
El secreto de su éxito, explica el joven, «no es tener un cerebro privilegiado, sino darlo todo en cada cosa que haces». Y ahí él nunca falla. «Por las mañanas voy a clase, al salir como en casa de mis abuelos y me pongo a estudiar», relata. Pero solo hasta que llega la hora del balonmano: «A media tarde entreno a niños del club dos veces por semana, me falta un poco de paciencia, pero creo que voy mejorando (risas). Luego está el entrenamiento con mi equipo, ¡que no es poco!», admite.
Su idilio con el balonmano comenzó de manera casual. Sin que hubiera nadie de su familia que lo hubiera practicado ni tampoco ningún amigo que le empujara. «Fue hace cuatro años, viendo un partido del mundial en el que España iba perdiendo de ocho contra Francia y consiguió remontar», recuerda. Desde entonces, nunca ha sentido la tentación de dejarlo, sino que su pasión por la disciplina ha ido a más.
«Este año empieza a ser un poco más difícil compaginarlo. Estoy notando un cambio importante al empezar el Bachillerato -cursa la rama científica en el IES Alexandre Bóveda y todavía no ha decidido qué quiere estudiar luego-, pero en los años anteriores tampoco me costaba tanto llevar bien los estudios», asegura. Eso, últimamente, pues admite que, si echa la vista atrás, las cosas eran un poco diferentes. «En Primaria era bastante mal estudiante, muy revoltoso. Hasta que mis padres se sentaron conmigo y me explicaron que lo primero era hacer los deberes y después ya me podía poner a jugar». El mensaje caló en él hasta tal punto que durante el período de educación obligatoria coleccionó sobresalientes.
Su media de 9,5 le permitió acceder al examen donde logró el Premio Extraordinario como uno de los veinte mejores alumnos de Galicia, una prueba reservada a expedientes brillantes (media superior a 9). «Para llevar todo al día es verdad que a veces tienes que sacrificar cosas, no salir un fin de semana -partidos con el Octavio aparte- o dejar de hacer algo que te apetecería. Pero a aquel examen, que era de los cuatro cursos, fui un poco a probar suerte. No esperaba ese resultado», confiesa Alcántara.
La beca que ha obtenido está dotada con 750 euros más «el reconocimiento que supone». «Me felicitó todo el mundo: la familia, los amigos, los entrenadores... Todos muy orgullosos», subraya este amante de la materia de Biología que reconoce tener en los idiomas su punto menos fuerte.
Un deporte que «da mucho»
Si su éxito escolar le ha aportado reconocimiento y satisfacción personal, el Octavio no se queda atrás. «Empecé sin conocer a nadie y no era una persona especialmente sociable. Gracias al balonmano conoces a gente y en ese sentido también me ha ayudado. El deporte puede llegar a darte muchas cosas», agradece.
En lo estrictamente deportivo, no niega que le gustaría llegar al primer equipo. «Ya entrené alguna vez con ellos y es bonito aprender de gente que ves que te da mil vueltas», finaliza.