Las dos caras de la montaña

Xosé Ramón Castro
x. r. castro VIGO / LA VOZ

DEPORTES

El 2013 fue un año de extremos para Sechu López: fue uno de los pocos que holló el Shisha Pangha y vivió en primera persona el drama de Abel Alonso

02 ene 2014 . Actualizado a las 06:00 h.

Sechu López tardará en olvidar el 2013. Él, más que nadie, ha vivido las dos caras de un deporte tan extremo como anónimo. El vigués fue uno de los pocos que consiguió hacer cima en otoño en el Shisma Pangha, lo que significó además su tercer pleno en las últimas cuatro expediciones. La ascensión al pico tibetano fue en honor a Abel Alonso, el alpinista vigués que dos meses antes había desaparecido en el Gasherbrum. Sechu actuó de portavoz oficial de la familia y vivió en primera persona todo el drama personal que acarrea la montaña cuando se cobra una vida.

«Foi un ano de contrastes -admite-, por unha parte estivo a lesión física e a psicolóxica, e por outra a ledicia de facer un cumio ao que chegou moi pouca xente», comenta a modo de balance. Porque el 2013 fue un tobogán de estados de ánimo para la referencia del alpinismo gallego en la actualidad. Comenzó con una fractura de sacro en marzo entrenando en los Pirineos, siguió en abril con la aparición de un patrocinador cuando ya casi había tirado la toalla, el verano se alteró con la desaparición de Abel y el año culminó en otoño con la ascensión al Shisma Pangha.

En ningún momento Sechu pensó en dejarlo. «Non te plantexas nada, de feito o de Abel foi en xullo e a miña expedición en setembro. O que si e certo é que non sabes como enfocalo e por outra banda reparas moito na outra parte, na da xente que se queda aquí. Vivín moi de cerca eso e si que me impactou. É moi duro, pero tiña claro que ía seguir e que se chegaba ao cumio que llo ía a adicar». Con Abel incluso había barajado a principios de temporada ir juntos, pero a otra montaña. Sin embargo la lesión retrasó los plazos de Sechu y el desaparecido optó por otra expedición.

Con el 2014 toca pasar página y Sechu López no tiene nada decidido, aunque le gustaría encarar una tercera aventura consecutiva después de los éxitos del Annapurna -fue el primer gallego en hacer cumbre en el 2012- y del monte tibetano en otoño pasado.

Su mirada se gira ahora hacia el Karakórum, en Pakistán, y en verano, pero todo estará en función de la financiación. «Teño ideas na cabeza pero todo pasa por atopar un patrocinador. Senon hai patrocinador non haberá expedición». Porque aunque ahora es más conocido y tiene más opciones de exponer su proyecto la crisis se sigue llevando por delante a los deportes más pequeños.

De conseguir el dinero, la elección final dependería de las expediciones que viajen en las fechas idóneas y a qué montaña. También cómo esté la situación de un país marcado por la inestabilidad política desde hace años. Toca esperar.

Tiene en mente ir en verano al Karakórum en Pakistán, si hay patrocinador