Un juez obliga a un empresario de 78 años de Vigo a visitar más a su hija de dos

e. v. pita VIGO / LA VOZ

VIGO CIUDAD

M.MORALEJO

Alega que la niña aún usa pañales y que estará mejor con la madre, de 41 años

23 may 2024 . Actualizado a las 00:53 h.

Un empresario vigués de 78 años que tuvo un bebé en una relación no matrimonial ha pedido a la Audiencia en Vigo que cambie su régimen de visitas para que solo tenga que ir a cuidar a la menor una vez a la semana y sin quedarse a dormir. El padre, que no ostenta ni la guardia ni la custodia, alegó que la pequeña, de dos años, aún usa pañales y está mejor cuidada con la madre, de 41.

Explicó que él tenía problemas de salud, lo que dificultaba gravemente que se pudiese hacer cargo debidamente de las necesidades de la niña de dos años, la cual demandaba cuidados y atención constante. Recordó que la madre admitió que la menor aún usaba pañal. Insistió en que él no podía quedarse por la noche a dormir con la niña porque difícilmente, a su edad, viviendo solo y con problemas de salud, vaya a poder prestarle los cuidados y atención que pudiese brindarle su madre, 37 años más joven y a la que casi dobla en edad.

El hombre pidió que sus visitas se redujesen a una tarde a la semana con preaviso de 24 horas.

Sin embargo, la Sexta Sección de la Audiencia de Pontevedra, con sede en Vigo, en una sentencia del 5 de febrero, no ve graves dificultades del progenitor para atender de manera adecuada a su hija. Recuerda que esos problemas de salud se remontan a un fibrilación de hace 13 años, y dolores cervicales y lumbares, de una década atrás, sin que le afecte en su vida diaria.

Añaden que la edad del progenitor no ha mermado su capacidad para cuidar su vivienda o su persona, ni tiene dificultad económica para pagar a un profesional que lo auxilie. Tampoco pasa necesidad económica ya que él se fija a sí mismo un salario de 3.000 euros en la empresa que administra. «No parece que hubiera de tener mayor dificultad para realizar los actos de cuidado, alimentación y limpieza que requiera su hija menor, aún cuando esta tuviera dos años de edad y todavía precisase del uso de pañales», afirma la sala.

El hecho de que el padre casi doble en edad a la madre de la hija común no fue tomado en cuenta para el régimen de custodia ni de la convivencia.

Otro de los argumentos que dio el progenitor para excusarse es que sufrió una caída hace un año que le obligó a estar en reposo más de medio año. Pero, replica la sala, no comentó nada de que necesitase el auxilio de terceras personas ni que le impidiese cuidar su hogar.

Añadió que a su otra hija menor le pasa una pensión de 1.200 euros por lo que tendría que abonar 2.400 al mes. Sostiene que la madre es muy opaca sobre su economía, pues heredó bienes en el Este de Europa y diversos depósitos y cuentas que ella no desvela. También se quejó de que él tenía que abonar el 70 % de los gastos extraordinarios y ella el 30.