El creador del auditorio de Castrelos

Jorge Lamas Dono
jorge lamas VIGO / LA VOZ

VIGO CIUDAD

Emilio Bugallo Orozco fue arquitecto municipal de Vigo durante más de veinte años

01 jul 2023 . Actualizado a las 23:49 h.

Su obra no tiene el brillo exhibido por las creaciones de los Jenaro de la Fuente, Antonio Palacios, los Sesmero o Michel Pacewicz. Incluso, se le atribuye el informe que permitió el derribo del edificio Rubira. Sin embargo, Emilio Bugallo Orozco ha dejado un elemento arquitectónico muy querido y usado por los vigueses, el auditorio del parque municipal Quiñones de León en Castrelos. La historia de este lugar como centro de las actividades culturales veraniegas en la ciudad comenzó en 1947 cuando el recinto acogió la actuación del Orfeón Donostiarra. No se situó la coral vasca en donde hoy se realizan los conciertos, sino en un espacio próximo al río ya que todavía no había sido acondicionado.

Ya a partir de 1954, el Concello de Vigo comienza a utilizar el mismo espacio que se usa en la actualidad para acoger en verano los Festivales de España. Ante el éxito de público que tuvieron las actuaciones organizadas por el Ministerio de Información y Turismo, el gobierno municipal, encabezado por Tomás Pérez Lorente, encargó a su arquitecto, Emilio Bugallo Orozco, la ordenación del espacio. Estuvo concluido para el mes de julio de 1957. La pendiente natural del recinto se cubrió con gradas, que daban acogida a diez mil personas, y se habilitó un escenario con sus camerinos para los artistas. Desde entonces, el auditorio ha experimentado numerosas mejoras.

Emilio Bugallo Orozco fue arquitecto municipal durante muchos años en Vigo y, como tal, participó en la ordenación de numerosas calles y espacios públicos de la ciudad, algunos admirados, como el embellecimiento de la alameda con la colocación de la fuente monumental. De su estudio nacieron los mercados municipales de O Berbés, inaugurado en 1966, y el que estuvo en la calle del Progreso hasta su demolición en 1975. Su firma aparece recogida en la creación o remodelación de una gran número de cines. En el año 1946, presenta el proyecto para el Cine Avenida, en la calle de Sagunto. Al año siguiente, culmina los cines Niza y Roxy 1. El primero estaba en la calle de María Berdiales, en el mismo espacio que antes había ocupado el Frontón Vigués. El segundo estuvo en la calle de Sanjurjo Badía y funcionó hasta que se construyó el nuevo Roxy al otro lado de la acera. Todos estos cines fueron demolidos. En 1950, Bugallo Orozco también creó el Cine Caramuxo, situado en la avenida de Ramón Nieto. Fue reconvertido en un establecimiento comercial.

El 28 de marzo de 1943, festivo local motivado por la Reconquista de Vigo, se inauguraba un elemento urbano que fue recibido por la población con extrañeza. Se trataba del quiosco de prensa del Paseo de Alfonso. «La obra es atrevida y de gran efecto ornamental», se podía leer en la prensa al día siguiente. La construcción adoptaba ciertos aires racionalistas, un estilo que no repitió Emilio Bugallo. Se explicaba entonces que la columna del centro del quiosco reproducía otra existente en la sacristía del monasterio de Osera. El arquitecto municipal también realizó un lavado de cara de todo el Paseo de Alfonso. Este elemento, hoy en día sin uso, fue cambiado de sitio en el mismo paseo en varias ocasiones. Es la pieza más valorada de este arquitecto pontevedrés entre los estudiosos de la arquitectura viguesa.

A finales de los cincuenta, Bugallo realizó la conocida como Casa del Emigrante o Casa de América, situada en la avenida de Cánovas del Castillo. Es un edificio muy acorde con la arquitectura más aplaudida por el franquismo. La azotea de este edificio sirve de mirador en la actualidad. Emilio Bugallo Orozco es el autor del conjunto de la Cruz del Castro, una obra inaugurada en 1961 por Francisco Franco para recordar a los caídos del bando nacional en la guerra civil. El arquitecto contó con la participación del taller de fundición de Alfredo Iglesias y del escultor Xoán Piñeiro.

En la zona de O Castro, este arquitecto fue quien proyectó, en 1948, el restaurante El Castillo, demolido hace unos años para dejar al descubierto el aspecto original del castillo de Nuestra Señora del Castro. También fue él quien reordenó el acceso a la fortaleza, creando una glorieta delante de la cafetería que se sitúa junto a los cañones de entrada al primer recinto amurallado. Y finalmente, en 1965 ideó el conjunto que conmemora la batalla de Rande, con un grupo de anclas hincadas. A finales de los años cincuenta también asumió la construcción del gimnasio municipal en la finca del Carmen, donde sigue en la actualidad. Y ya en los setenta, fue uno de los arquitectos firmantes del proyecto de la nueva casa consistorial de Vigo que se situó sobre el castillo de San Sebastián.

En Redondela también dejó obra Emilio Bugallo, la casa consistorial actual y el mercado de abastos, ambos edificios realizados a mediados de los años cincuenta del pasado siglo.

Entre los proyectos ideados por el arquitecto pontevedrés que no llegaron a ejecutarse se encuentra una ordenación urbanística, realizado junto con Manuel Cominges. Consistió en conectar la calle de Torrecedeira con la plaza de Compostela. Su propuesta consistía en abrir un vial por el Barrio do Cura, Poboadores, Chao, Gamboa para concluir en la alameda. Se supone que destruiría el Casco Vello de oeste a este. Menos invasivo fue el proyecto de pabellón de deportes que diseñó para construir en O Castro, cerca de la plaza de España. Fue en 1962 cuando firmó el proyecto que ocuparía una superficie de 3.809 metros cuadrados y acogía un aforo de 5.000 personas. Llegó a ser presupuestado por el gobierno municipal en once millones de pesetas.