Un viernes realmente negro

Las ventas suben un 50 % en el «Black Friday» y los párkings se colapsan


vigo / la voz

«Déjalo ahí, así cabe otro coche», indicaba la encargada de un aparcamiento subterráneo a un conductor que daba vueltas buscando sitio. El Black Friday arrancó ayer con los párkings llenos e incluso alguno presentaba coches aparcados en doble fila en su interior.

La calle del Príncipe era el epicentro de la milla de oro de las compras compulsivas en un viernes en el que se registró un 50 % más de ventas que cualquier otro, según datos del gerente del centro comercial abierto Príncipe, Enrique Núñez. Son 250 establecimientos los que se hallan en esta parte de la ciudad y que van a recibir desde ayer hasta el domingo una avalancha de clientes. «A las diez de la mañana ya había colas delante de la puerta de Zara», corroboraba Eva Alves, una joven que trabaja en el centro comercial abierto.

Hasta los propios empleados de alguna de las cadenas, como Lorena Pazos, de Mango, se habían pedido ayer el día libre para poder realizar sus compras con descuentos de hasta el 50 % aunque lo habitual eran un 30 ó un 20 %. «Es estupendo, me he comprado una falda y un jersey. Los empleados de Mango tenemos descuentos desde el miércoles, pero he venido hoy», señala la joven.

Entre los compradores había de todo, pero una mayoría eran mujeres, madres con sus hijas como el caso de Gloria Seijo y Nerea Méndez. Nerea, estudiante de Magisterio en Pontevedra, no tenía hoy clase así que ha aprovechado para recorrer la calle Príncipe y comprar ropa en Stradivarius. «He salido un poco decepcionada porque solo había algunas prendas con descuento», se quejaba la joven. Fátima Rábago y Fátima Borrás iban cargadas de bolsas. «Hemos comprado para toda la familia, adelantamos los regalos de Navidades. Le he comprado unos tenis del 46 a mi nieto, que tiene 13 años y ya usa ese número», señalaba Fátima Rábago.

No todos están a favor del evento. La viguesa Yasmin Genta, dentista de 31 años, señala que el Black Friday es una operación «totalmente comercial, que para las tiendas está bien, pero yo no soy consumista, nunca suelo comprar en el Black Friday. Explica que si tiene alguna necesidad de comprar la satisface en ese momento. Los regalos de Navidades los suele adquirir más cerca de esas fechas.

Yolanda Vázquez, una auxiliar de clínica que trabaja en Sanjurjo Badía, la arteria comercial del barrio de Teis de Vigo, pone de relieve que no compra en estas fechas porque no se siente obligada a ello y odia las aglomeraciones. Además es muy escéptica con los descuentos que ofrecen. Está harta de las campañas del viernes negro: «Ya te sale por todas partes, la tele, la radio...».

Algunos comerciantes tuvieron que reforzar su atención al público contratando dependientas para este fin de semana. Es el caso de Manuel Sánchez, propietario de una zapatería de las galerías Durán, Dimikelo, especializada en botas de mujer. «Se vende mucho, viene de toda Galicia, pero el resto del mes las compras se retraen», decía esta comerciante. Otro empresario, José María Janeiro, de calzados Glory aseguraba que obtiene tan poco margen con las rebajas que «este es el último año que me sumo al Black Friday, al año que viene apostaré por el outlet».

Las aglomeraciones se prolongarán todo el fin de semana, en el que, además de grandes descuentos, se desarrollará el espectáculo del alumbrado navideño como un gran atractivo para intentar pasear por el centro. Para hacerlo hay que olvidarse del coche y usar el transporte público.

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