La luz de Vigo ya se ve en la estación espacial

Antón lois AMIGOS DA TERRA VIGO@TIERRA.ORG

VIGO CIUDAD

XOÁN CARLOS GIL

Un aumento en la intensidad lumínica pondría en peligro el destino Starlight de las Cíes

26 nov 2018 . Actualizado a las 09:46 h.

Queremos invitarles a disfrutar de uno de los espectáculos más fascinantes que nos ofrece el universo. Solo tienen que esperar a que se haga noche cerrada y salir a la calle o asomarse a la ventana. Hay que mirar hacia arriba, de este a oeste, justo sobre Vigo. Ahí la tienen. Esa maravillosa acumulación de estrellas agrupadas formando una senda que cruza la bóveda celeste es solo un trocito del doble brazo en espiral de la galaxia en la que estamos navegando, es la vía láctea. Está ahí, pero la mayoría no la ven. ¿Verdad?

Lo que vemos es luz artificial, y una buena parte es contaminación luminosa. Para satisfacción del alcalde, le confirmamos que Vigo ya se ve por la noche desde la estación espacial. Y se ve mucho, ninguna ciudad de Galicia se ve tanto. Cuando se estudia la contaminación lumínica, nuestra ciudad brilla con especial intensidad. Sería imposible que no nos vieran con nuestras 43.000 farolas en las calles. El gasto energético que supone conseguir ser muy visibles para los astronautas, porque aproximadamente un 25 % de la luz se pierde reflejada hacia el cielo, alcanza los 22 millones de kilovatios cada año y un coste económico de 3,5 millones de euros. Es mucha energía y mucho dinero el invertido en iluminar calles y aceras. No solo en el centro de la ciudad, sino en muchos barrios, estamos utilizando una potencia equivalente a 124 vatios para iluminar un metro cuadrado.

 Frente a estas cantidades de gasto normal, los aproximadamente 24.000 euros extras que nos costará la factura eléctrica de la apoteosis navideña parecen una cifra irrelevante. Que prácticamente coincidieran en el tiempo el anuncio urbi et orbi del récord mundial de instalación de lamparitas del alcalde con el anuncio de una campaña de sensibilización sobre la contaminación lumínica de la Concejalía de Medio Ambiente es un ejemplo de ese humor surrealista que hace tan bonita a esta ciudad. El problema es que el exceso de luz artificial nocturna contamina. Ya tenemos abundante evidencia científica para confirmar sus efectos perjudiciales en nuestra salud y en los ciclos vitales del resto de animales y plantas y las nuevas investigaciones incrementan las malas noticias. Sobra también la información disponible sobre la traducción de ese exceso energético a emisiones de gases de invernadero que en el caso de Vigo suponen unas 1.500 toneladas anuales.