Deberían nombrar ministro de Sanidad a un centollo. Porque un gobierno de nécoras, langostinos, bruños y percebes no se diferenciaría mucho en su eficacia de lo que ahora tenemos. Valga como ejemplo, la pasividad de España ante el traslado desde el Reino Unido del laboratorio europeo de referencia en crustáceos. El representante español votó a favor de que se trasladase a Dinamarca. Mientras Galicia, que es una autoridad mundial en este tema, fue ignorada absolutamente. Para hacer esto, da igual que a las reuniones de la UE vaya un ministro que una nécora. Con la ventaja de que estas últimas no cobran dietas.
Es la segunda vez en el último año que el Gobierno ignora que en Vigo hay unos centros de investigación marina de relieve internacional. Que aquí está el IEO, el CSIC y la Universidad de Vigo, además del Campus do Mar, que reúne también a varias universidades portuguesas. Desde Madrid, el Ministerio de Sanidad envía a Bruselas a unos señores que apoyan que se lleven las infraestructuras a Dinamarca. Y, para hacer semejante dejación de sus funciones, a estos políticos encima tenemos que pagarles un sueldo.
Lo que acaba de suceder es un escándalo. Igual que cuando el Gobierno olvidó pedir para Vigo el Centre for Environment, Fisheries & Aquaculture Science (Cefas), que estaba en Londres. Y ni siquiera se lo comunicó a la Xunta, obligando al presidente Feijoo a hacer el ridículo proponiendo lo que no existía. Si son capaces de hacerle esto a un compañero de partido, poco más hay que comentar... Solo que, en la próxima crisis ministerial, ya nos da igual que nombren a una gamba o a Rodolfo Langostino.