«Lo que uno no quiere, siempre hay alguien a quien le viene bien»

La diseñadora Noemí Díaz Patiño y su hermano Adrián ponen en marcha en Vigo el primer club de intercambio de ropa pagando una cuota mensual

Noemí Díaz Patiño y su hermano Adrián probarán un novedoso negocio que formenta la reutilización del textil.
Noemí Díaz Patiño y su hermano Adrián probarán un novedoso negocio que formenta la reutilización del textil.

vigo / la voz

¿Cuánta ropa tenemos en los armarios durante años sin saber qué hacer con ella? ¿A quién no le gustaría poder darles una segunda vida útil? Un proyecto con génesis en Vigo está a punto de ofrecer una alternativa para el textil, gestionando el intercambio de ropa usada entre los internautas, través de una página web que echará a andar en breve. La diseñadora gráfica Noemí Díaz Patiño es la impulsora de la idea bautizada como Co-Club, que pone en marcha con la ayuda de su hermano, Adrián, que lleva la parte logística. Díaz se ocupa también de la gestión del centro de coworking Espacio Nido (Ferrería, 25), uno de los primeros negocios que se pusieron en marcha en el Casco Vello Alto.

-¿Cómo surgió la idea?

-Empezó después de que me dieran una beca europea para trabajar en el extranjero durante tres meses y elegí estar en la sede central en Londres de Fashion Revolution, una organización que a través de diferentes acciones internacionales pelea por los derechos de los trabajadores del sector de la moda, desde el diseño a la confección, en el que como sabemos, hay mucha explotación laboral. Yo estaba buscando cómo poder colaborar desde aquí y surgió la idea hablando con la diseñadora italiana Orsola de Castro, que es una de las fundadoras de Fashion Revolution.

-¿Cuál es el mecanismo de funcionamiento de Co-Club?

-Es un club para alquilar prendas singulares, pero no de fiesta, porque de eso ya hay.

-¿Pero es algo que existe ya en otros lugares?

-No, es nuevo. El sistema está planteado como un club. El cliente paga una cuota mensual, que estará en torno a los 30 euros, lo que le dará derecho a elegir, según su precio, una serie de prendas durante un mes. Lo que envía lo seleccionamos y lo enviamos a la tintorería. El catálogo estará colgado en la web, dividido en tres secciones: ropa vintage, de diseñadores y casual. Tras elegirlas, un mensajero se las llevará a casa y cuando acabe el plazo también irá a recogerla. Además, habrá un sistema de intercambio de ropa por puntos. Por ejemplo, donas una cazadora y te damos puntos para llevarte otra cosa.

-¿Dónde tendrán su base?

-Espacio Nido va a ser la sede física, ya que los eventos que organicemos se harán aquí, pero casi todo se moverá a través de la web, que aún no está activa, pero la gente ya se puede inscribir.

-¿Han hecho un estudio de viabilidad del proyecto?

-Sí. A modo de test, organizamos aquí varios eventos swap de intercambio de ropa, que están de moda en Europa. De paso íbamos contando a los participantes nuestro proyecto para ver qué acogida podría tener. Queríamos saber qué interés tiene la gente en la ropa en sí o qué residuos textiles conservan en casa. Hicimos tres eventos y en cada uno se sumaba más público. En el último tuvimos que rechazar gente que quería participar. Aparecían con 30 prendas para llevarse otras tantas o las que les interesasen. Al final, lo que sobraba lo donábamos a la oenegé Emaús.

-¿Qué perfil de persona es la que acude a eventos de este tipo?

-Un poco de todo. Lo que pedímos era que la ropa estuviese en buenas condiciones para que otra persona pudiese usarla. Hacíamos una selección previa, pero lo cierto es que casi todo estaba muy bien. Muchas prendas llegaban incluso sin usar, aún con la etiqueta puesta. Esto es algo novedoso, pero a la vez tan antiguo como que lo que uno no quiere, siempre hay alguien a quien le viene bien.

-Su trabajo como diseñadora tiene relación con el textil?

-No, hago diseño gráfico, pero siempre me interesó la moda y he hecho cosas relacionadas con ella, por ejemplo, con Esdemga, la escuela de estudios superiores de diseño textil de la Universidad de Vigo.

-¿Con qué fondo arrancan?

-Tenemos un stock acumulado de ropa de chica. Iremos ampliando a hombre y niño, según la acogida. Además tendremos aportaciones de diseñadores.

El origen.

La idea se inspira en el movimiento Fashion Revolution, que espolea a los compradores para que se pregunten quién fabrica su ropa y en qué condiciones.

Funcionamiento.

Mediante suscripción, a través de la web coclub.es

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