«Le agarré la mano para que no le clavara la navaja a mi amigo»

E. V. Pita VIGO

VIGO CIUDAD

José Manuel se recuperaba ayer en una cama de la uci del Hospital Xeral de Vigo, acompañado de sus amigos, testigos de cómo fue agredido el fin de semana ante al pub Tut

26 mar 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

José Manuel está incorporado en la cama, rodeado de tubos y sensores conectados a su cuerpo, en la unidad de cuidados intensivos del Xeral. «Estoy bien. Mañana [por hoy] me suben a planta», comenta sonriente el herido. Tiene vendas en la cabeza, la nariz y el pecho. A su lado lo escoltan dos de sus amigos, testigos de primera mano de la agresión e implicados en la pelea ocurrida en la madrugada del domingo en Vigo. El incidente se produjo frente al discopub Tut, en la zona de vinos del casco viejo. La víctima tiene 26 años y suele acudir con su pandilla a estos lugares de ocio. Todo comenzó por una riña por celos en la calle de Teófilo Llorente. A las cuatro de la madrugada, un amigo de José Manuel observó que su chica era abordada por su antigua pareja. El joven enamorado, al verlos hablar, acudió a comprobar si ocurría algo. «Es un celoso» «Hice lo que haría cualquiera en mi lugar; fui a preguntar si él la molestaba», comenta el amigo, que prefiere guardar el anonimato. «Él no tenía que darle la brasa a mi novia. Le llamé la atención y se volvió loco. Es un celoso», añade. Al poco comenzó una pelea «sin importancia» entre ambos rivales amorosos, pero las cosas se complicaron cuando el ex novio y un joven de etnia gitana que lo acompañaba sacaron sendas navajas. «Lo vi muy agitado. Uno gritó: "Soy gitano y te la clavo", y se volvió loco», recuerda. «Payo, que te mato» En ese momento, José Manuel salió del pub y se topó en la calle con su amigo, acorralado por dos chicos armados con navajas. «Salí del local y me encontré con todo el marrón. Me abalancé sobre el ex novio e intenté noquearlo. Le agarré la mano para que no le clavara la navaja a mi amigo. Entonces, otro chico, de etnia gitana, me vino por la espalda, me rodeó con su brazo y me clavó en el pecho», relata el herido desde el hospital. Los tres testigos coinciden en que oyeron a alguien gritar: «Payo, que te mato». La pelea «pasó muy rápido, como un flash, no duró ni cinco minutos». Los dos atacantes huyeron. Él buscó refugio en la discoteca, pero en un primer momento no lo consiguió, porque dice que los responsables del local no lo dejaban pasar. Logró colarse. Pese a los impedimentos, entró «por la cara» y se dirigió a los baños para limpiarse la sangre con agua y servilletas de papel, y taponar la herida. La ambulancia tardó «bastante» en llegar. «Un amigo llamó por teléfono a urgencias tres o cuatro veces y tuvo que convencerlos de que no era una broma porque no lo creían. Yo estuve a punto de perder el conocimiento», se queja el herido. José Manuel asegura que no conoce «de nada» a sus agresores. La actual pareja de la chica abordada tampoco había visto nunca al ex novio. Sólo al tercer testigo le sonaban algo sus caras. El joven herido afirma que no se siente un héroe por haberse interpuesto para salvar a su amigo. «Ellos tanto le pudieron haber metido la navaja a él como no hacerlo», comenta.