La ría viguesa actuó como centro de apoyo logístico para las naves alemanes en las grandes guerras del siglo pasado, tal como recoge Lino Pazos en su último libro
03 oct 2002 . Actualizado a las 07:00 h.La bahía de Vigo es conocida en todo el mundo por la obra de Julio Verne 20.000 leguas de viaje submarino . En aquel relato, el capitán Nemo, a bordo del Nautilius, se aprovisionaba del oro de Rande, aprovechando su pericia submarina. Pero la relación de la ría con el mundo submarino supera la ficción literaria para internarse en abundantes pasajes reales. El escritor pontevedrés Lino J. Pazos acaba de publicar Sumergibles, submarinos: guerra submarina en Finisterre (1914-1945) , un libro cargado de datos sobre la presencia de los submarinos germanos en Galicia. El prototipo de Sanjurjo Aunque el sumergible, como precedente del submarino, tiene muchas madres, Vigo puede enorgullecerse de haber acogido un experimento pionero en este campo. Fue en 1898. El ingeniero, vigués de adopción, Antonio Sanjurjo Badía construyó y probó con éxito un prototipo de submarino portaminas llamado Sanjurjo . El navío todavía lo conservan los descendientes del propietario de La Industriosa, junto a la bandera que enarboló Sanjurjo Badía aquel 11 de agosto. «Él trabajó sobre una idea concebida por su padre, y cuando realizó la prueba de navegación en la ría de Vigo fue todo un éxito», recuerda Lino Pazos. El escritor pontevedrés hace especial mención en su libro a la presencia de submarinos alemanes en aguas de la ría durante las dos grandes guerras del pasado siglo. «En ambos conflictos, los buques nodriza alemanes abastecían de todo tipo de productos a los U-Boot dentro de las rías o en sus inmediaciones», comenta Lino Pazos. «Está claro que en ambas guerras había en Galicia una red germanófila que apoyaba desde tierra a las conocidas como manadas de lobos , como definió Doenitz, jefe del arma submarina alemana, a sus flotillas de submarinos». Descanso en Soutomaior En la Segunda Guerra Mundial, la presencia de tripulaciones de los submarinos alemanes era mucho más descarada y en el libro de Lino Pazos se recoge la existencia de una casa, en la calle Da Pedriña de Soutomaior, donde pasan temporadas de descanso. «Lo que ocurre es que entonces no pasaba desapercibido ver a varias personas rubias y altas, por las calles gallegas», afirma el escritor. Pero, donde había submarinos alemanes también cabía la posibilidad de que hubiese aviones o navíos aliados esperándolos. «En la villa de A Guarda se oía con cierta frecuencia el fragor de los cañonazos entre alemanes y aliados», recuerda Lino Pazos. Durante los años que duraron las dos grandes guerras, el puerto de Vigo fue lugar de recalada de numerosos náufragos recogidos por pesqueros o mercantes neutrales. «Había días que llegaban los pesqueros de Bouzas con cuarenta o cincuenta personas que eran atendidas en los hospitales vigueses», señala Pazos.