La pesadilla del Camino

Adriana R. Eiroa santiago

TUI

Caminata nocturna. Bien mirado, lo que estos seis jóvenes extremeños dicen tiene buena parte de verdad. Te levantas a las cinco de la mañana, te echas a andar, llegas al albergue y cuando te despiertas a la madrugada siguiente, ya estás en un sitio distinto. Y así sucesivamente hasta alcanzar el Obradoiro. A pesar de ello ninguno de ellos sucumbió a la tentación de subirse a las furgonetas que les llevarían al refugio siguiente. La cura del Apóstol. Si bien, muchos de los que andan el Camino lo hacen por correr una aventura o conocer Santiago, otros muchos lo hacen por una promesa. Es el caso de María José y Antonio, dos guadalajareños que salieron el día del Carmen desde Tui para «cumplir una promesa por enfermedad», confesó emocionada María José. Aunque según ellos la experiencia ha sido positiva, se quejan de que el Camino Portugués, el que ellos anduvieron, está muy mal señalizado y además los albergues abren muy tarde. «Hasta las cuatro o cinco de la tarde teníamos que esperar fuera», declaró Antonio. Kilómetros de diferencia. La fe es lo que ha movido a 29 miembros de la congregación religiosa de los Padres Reparadores a salir el día 12 de Ponferrada y peregrinar a Santiago. El grupo descubrió que los kilómetros en Galicia son diferentes a los del resto del mundo.