Los vendedores ambulantes de Padrón están «desesperados» por la reducción de compradores en domingo Noviembre fue un mes «horrible» para el mercado ambulante de Padrón. La intensa lluvia caída en los cuatro domingos del mes, e incluso en este primero de diciembre, redujo al mínimo la actividad normal de los 450 puestos que, aproximadamente, se instalan a lo largo del paseo del Espolón, campo do Souto e inmediaciones del recinto de fútbol del Flavia. Casi no hubo ventas debido a que pocos se atreven a salir de casa con tanto temporal. Los vendedores están «desesperados, queimados», de acuerdo con sus propias palabras; sobre todo ahora, en vísperas de la Navidad, cuando las grandes áreas comerciales amplían su horario de apertura a los domingos. Los afectados hablan ya de que en Padrón cae cada semana el «diluvio dominical».
07 dic 2000 . Actualizado a las 06:00 h.Es uno de los mercados más importantes de Galicia, tanto por la cantidad de puestos como por su variedad. Pero últimamente no vive su mejor momento debido al mal tiempo que hay, domingo tras domingo, y que hace mella en los alrededor de 450 puestos que recorren el Espolón y el Souto, el 90% de ellos dedicados al sector textil, de acuerdo con los datos facilitados por la oficina de Mercados del Concello. En noviembre, las ventas cayeron estrepitosamente debido, en primer lugar, a que ya no hay quien compre. Las jornadas dominicales, intensamente lluviosas y con fuerte viento, no invitaban a salir de casa y el que se atrevió a hacerlo se limitó, en muchos casos, a adquirir pan, algo de fruta fresca y el periódico. Y, a menudo, los clientes de las panaderías ubicadas en el casco padronés no llegaron a pisar el mercado ambulante. Así, el mal tiempo, unido a la escasez en el número de compradores, lleva a que muchos vendedores opten por no instalar sus puestos, como sucedió este último domingo, de modo que, o bien ya ni se desplazan hasta Padrón, o se quedan refugiados en sus furgonetas a la espera de que el cielo dé un respiro al trabajo. Marina, la experta Marina, de Tui, lleva años al frente de un puesto de confección de caballeros y lo tiene más que comprobado. «Se fai frío a xente aínda se anima a comprar», dice, pero con una lluvia persistente, el Espolón convertido en un barrizal y la gente con la ropa mojada ya «non apetece probar nin unha peza», concluye. Otro tanto sucede con el calzado. Además, el simple hecho de curiosear lo que hay puede convertirse en todo un ejercicio de maña debido a que la gente camina, claro está, con los paraguas abiertos y a menudo se tropieza con otro. Precisamente, los puestos de paraguas son uno de los más beneficiados por el mal tiempo aunque, a estas alturas, a nadie se le ocurre ir a Padrón un domingo sin el imprescindible utensilio. Lo que sí puede pasar, y de hecho ya pasó, es que una persona se vea obligada a adquirir un paraguas nuevo ya que el anterior se le hizo trizas.