La vendimia solo ha comenzado en Santiago Ruiz. Las demás bodegas acumulan una semana de retraso en busca de los 12 grados idóneos
20 sep 2012 . Actualizado a las 07:00 h.No desesperan, pero a los viticultores de O Rosal se les resisten este año los doce grados de alcohol probable. La mayoría de las grandes fincas no comenzará la recolección hasta dentro de cinco días para darle tiempo a la uva a que alcance ese ideal parámetro que marca el momento de comenzar a recogerla. El retraso es de una semana respecto a la media habitual pero la veterana de la comarca ha dado ya el pistoletazo de salida en la subzona rosaleira.
Las labores de vendimia en Santiago Ruiz, comenzaron ayer con el día. A las ocho de la mañana ya estaban los temporeros en la finca tomiñesa y se cortaban los primeros racimos, confirmaba Rosa Ruiz. La firma empleará entre tres y cuatro semanas es vendimiar las 38 hectáreas que tiene entre Tomiño y O Rosal, dando empleo a sesenta temporeros.
La cosecha del 2012 será «normal» en cuanto a cantidad, avanzan los viticultores explicando que cualquier comparación con el año anterior, en el que se consiguieron cifras extraordinarias, está fuera de lugar. Por esa media algunas como la de Lagar de Fornelos caería a la mitad, indica su responsable, Ángel Suárez. El experto calcula que sus 77 hectáreas en producción darán unos 400.000 kilos. La misma cuenta en Terras Gauda, por lo que el adjetivo que más se repite al hablar de cantidades es el de «normal». Su director técnico, Emilio Rodríguez Canas destaca la potencial calidad. «Los años de maduración lenta suelen ser positivos para la calidad, especialmente a nivel aromático», le dice su dilatada experiencia. Con un total de 158 hectáreas repartidas, entre las propias y las de los socios, Terras Gauda prevé alcanzar, los 1,2 millones de kilos.
Ángel Suárez también hace hincapié en que el retraso marcó toda la campaña. «Todo el período vegetativo fue tardío incluyendo la brotación, luego salió menos frutos», recuerda.
La atención está puesta en los pronósticos meteorológicos. Las bodegas grandes arrancarán el lunes, pero avanzan que «como el 25 y el 26 va a llover», igual aún demoran más. Solo un gran imprevisto podría afectar negativamente al proceso de maduración, acelerado ahora por las horas de sol que brillaron por su ausencia en verano y con temperaturas por encima de lo habitual. En esta contrarreloj se define la calidad, recuerda Ángel Suárez. A estas alturas, «nadie habla aún de vendimia», afirma.
Los caprichos meteorológicos obligaron, por otra parte, a extremar los cuidados y prevenir plagas pero «está todo sano».
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