26 ene 2008 . Actualizado a las 02:00 h.
La noticia de la huida del constructor de Tomiño Manuel Martínez Barros tiene en sí misma un gran alcance, y prueba de ello son los mil afectados que ha dejado. Pero todavía cobra más valor e importancia por lo que tiene de simbólico. Coincide en el tiempo con el fin de toda una etapa, la del bum del ladrillo y sus excesos, que nos dejará curiosas secuelas.