Acusado de estafar 71.000 euros a su empresa en O Porriño con falsos pedidos de neumáticos
O PORRIÑO
El comercial fingía que clientes portugueses hacían encargos
08 feb 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Un comercial de una distribuidora de neumáticos con sede en Atios, en O Porriño, se sentará en el banquillo por, supuestamente, estafar 71.204 euros a su propia empresa mediante falsos pedidos a lo largo del 2018 y principios del 2019. Según la Fiscalía, fingía que clientes portugueses hacían encargos de neumáticos y emitía las correspondientes facturas para luego quedarse con el material y, probablemente, revenderlo.
El juicio se celebrará la próxima semana, el 10 de febrero, en la sección segunda de la Audiencia de Pontevedra. La Fiscalía pide para el acusado tres años de cárcel y que devuelva todo el dinero.
La Fiscalía acusa al comercial, de 58 años, de aprovecharse de su puesto en dicha empresa de comercio al por mayor de repuestos y accesorios de vehículos de motor, principalmente neumáticos.
Siempre según el Ministerio Fiscal, el empleado fingió haber recibido varios pedidos de neumáticos de distintos clientes por un importe total de 71.204 euros. Para ello, cumplimentó a mano varias hojas de pedido en las que indicó el nombre de la persona o empresa que supuestamente realizaba el encargo, fecha del pedido, número de neumáticos a entregar, su medida, marca y precio. Luego, le remitió los formularios por correo a la empresa, que creyó como cierto lo manifestado por su empleado.
Recogía los encargos
La empresa de neumáticos cumplimentó los encargos realizados por el acusado, entregando la mercancía comprometida en el lugar por él indicado. Una vez allí, el acusado los recogió personalmente y los incorporó a su patrimonio sin abonar cantidad alguna a su empresa.
Tiempo después, la compañía distribuidora de neumáticos reclamó copia de las facturas a los clientes y estos, para su sorpresa, ignoraban de lo que les estaban hablando.
Clientes portugueses
En total, realizó 28 pedidos entre abril y enero del 2019. Empezó a actuar al mes de ser contratado. Las primeras facturas fueron de apenas 100 o 200 euros, seguramente para tantear si lo podían pillar y, en tal caso, alegar que había sido un descuido de escasa importancia. Luego, una vez que vio que nadie se percataba del engaño, multiplicó por diez o veinte la cantidad desfalcada. Por ejemplo, con un cliente hizo cinco pedidos en mes y medio que ascendieron a más de 12.300 euros en total. Hubo otros casos de 12.500 euros en conjunto, 11.600, 10.100 u 8.200, y varios de 2.000.
Las mayoría de las empresas con las que fingió realizar grandes pedidos eran cadenas portuguesas o brasileñas de transporte y tienen su sede en Oporto, Lisboa, Grijó (Gaia), o Moreira, entre otros.
El hecho de elegir a clientes portugueses podía tener como objetivo que su empresa tuviese más dificultades a la hora de comprobar la veracidad del pedido o de reclamar las facturas impagadas.
Además, la cuarta sección de la Audiencia de Pontevedra juzgará un caso de agresión sexual a un menor en O Porriño.