Nico Giráldez: «Nos quedamos vacíos, dimos todo y por eso tanta felicidad en esta plata»

MÍRIAM V. F. VIGO / LA VOZ

O PORRIÑO

Anze malovrh

La final perdida del Mundial fue el partido «más largo y emocionante» del portero porriñés del Valladolid, plata con la selección juvenil

20 ago 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

Nico Giráldez (O Porriño, 2006) acaba de conquistar una plata que, al contrario de lo que ocurre muchas veces, tiene sabor dulce. Y no titubea al afirmarlo. La selección española juvenil de balonmano, en la que destacó como uno de los porteros, cayó en los penaltis después de que una parada suya forzara la prórroga. No se detiene mucho en ese lance ni en su propio papel, sino que se queda con el gran rendimiento ofrecido por el combinado que dirige un gran conocido del balonmano gallego como es Nacho Moyano.

—¿Qué sensación le deja este Mundial de Egipto?

—Creo que fue muy bueno colectivamente. Sabíamos que era muy difícil llegar a esa final y, mucho más, ganarla, pero pienso que cumplimos con creces nuestros objetivos y nos vale para aprender para futuros campeonatos. Nos deja la enseñanza de que pequeños detalles valen un oro.

—¿Qué sabor tiene para usted esta medalla de plata?

—Muy bueno. Es verdad que una vez que estás en una final, aspiras a lo máximo y te esperas lo mejor, pero la forma en que perdimos es de las mejores maneras para caer en una final. Siempre duele, pero ojalá nos sirva para las siguientes finales que ojalá tengamos oportunidad de disputar. Estamos muy contentos de cómo fue el torneo.

—Habla del colectivo, pero también tuvo un papel destacado en el plano individual.

—Sí. Empezamos dos porteros en la convocatoria y, por lesión, se incorporó uno más. Cada uno tomó su responsabilidad, su papel, y sí que estoy satisfecho con el mío. Ojalá sigan contando conmigo, que siempre es un orgullo representar a España.

—Y una parada suya fuerza la prórroga de la final ante Alemania.

—Sí y, además, en los penaltis nos dividimos un poco la responsabilidad y tuve esa oportunidad tan buena de mantener a tu equipo en la final.

—¿Se había visto en una situación similar alguna vez?

—No. Fue el partido más emocionante y más largo de mi vida. Y creo que fue el ejemplo de lo bonito que es el balonmano. Espero poder vivir más partidos con esas sensaciones.

—¿Cómo se gestionan los nervios en esas circunstancias?

—Diría que, normalmente, se gestionan bastante mal, pero esta vez, se hizo disfrutando. Ya antes del partido, nos dijimos unos a otros en el vestuario que era una final para divertirnos, pasara lo que pasara, y no hubo mejor oportunidad que esta para disfrutar de nuestro deporte, con un partido largo y muy bien gestionado. Se notó que lo estábamos pasando bien.

—Da la impresión de que han encajado bien la derrota.

—Sí, además es que estábamos vacíos, no nos quedaba nada dentro. Jugamos con todo lo que teníamos y más, por eso tanta felicidad en esta plata que en otras circunstancias puede resultar un poco más agridulce.

—¿Qué les dijo Moyano?

—Que en el deporte de élite, pequeños detalles valen un campeonato, pero que lo que nunca se puede negociar es el espíritu de equipo, es esfuerzo físico y mental que hicimos y que eso es lo que quería de nosotros.

—¿Es el mayor logro hasta ahora de su carrera?

—Sí, porque además es el reflejo de mucho trabajo previo. Es un sueño, como muchos otros que tuve, pero seguramente será especial por la forma en la que fue y el momento en que nos cogió. Ojalá tengamos oportunidades de conseguir más objetivos como este en el futuro.

«Llegar a Asobal es mi objetivo, pero no a corto plazo»

Formado en el Porriño desde que era un niño, Giráldez, que tenía familiares cercanos que ya habían practicado este deporte, dejó Galicia hace un año para formar parte del filial del Valladolid, entrenando con el primer equipo y aspirando a llegar algún día a Asobal.

—¿Cuál es su balance del primer año fuera de casa?

—Era un cambio muy drástico, incluso arriesgado, pero que hay que hacer si te quieres dedicar a esto. El balance es completamente positivo, ya que profesionalizas lo que era tu hobby hasta ese día. Estoy muy contento con el cambio, pese a las dificultades, y quiere seguir creciendo como hasta ahora, ya sea fuera o en casa.

—¿Dudó a la hora de dar el paso?

—Siempre hay dudas. No sabes cuándo es el momento, cuál es el lugar... Pero las dudas son buenas, te hacen ir con la positividad de que esa decisión la tomaste por algo y va a salir bien.

—Un año después, se sobreentiende que están disipadas.

—Sí, no quedan de ningún tipo. Solo quedan las mismas ganas de trabajar de entonces.

—¿Se encontró en Valladolid lo que esperaba?

—Sí. Me esperaba un club muy profesional, donde querían que creciera, y fue así. Me sorprendió la dedicación individual que tienen contigo, se nota que te quieren ver llegar al primer equipo.

—¿Tiene el objetivo marcado de ser portero de Asobal?

—Sí. Además, entrenas y convives con ellos, ves cómo es el mundo profesional y te da aún más ganas. No es el objetivo a corto plazo, pero sí el más real que tengo hasta la fecha.

—Decía que para continuar creciendo tenía que irse fuera. ¿Nunca le tentó el Cangas?

—El Cangas tiene mucha gente de casa y creo que sí me tuvieron en cuenta alguna vez. Es una opción a valorar y ojalá algún día pueda jugar cerca de casa. Me haría ilusión jugar en Galicia, aunque me haya ido fuera.

—¿Mantiene contacto con el Porriño?

—Sí. Estuve desde los seis años a los 17, les debo la mayor parte de lo que he conseguido y les guardo un cariño muy especial. Intento ir a verlos y animarlos siempre que puedo y me alegra ver cómo va creciendo el club.