Uno de los pocos bueyes criados de forma natural en Galicia, que alcanzó los 1.400 kilos en sus cinco años y medio, llegó ayer al matadero
30 may 2017 . Actualizado a las 23:54 h.Ayer fue el último día de vida de Paco. Un gran ser. Quedan pocos como él. Paco era un buey de 1.400 kilos que durante sus cinco años y medio de existencia ha vivido a cuerpo de rey en una explotación ganadera de Nigrán. Pero se le acabó lo bueno. El rumiante fue conducido a un matadero de Pontevedra, donde iba a ser sacrificado y despiezado en filetes y chuletones con todas las garantías sanitarias.
El ganadero Félix Rial, que lo ha criado con mucho mimo durante todo este tiempo, está un poco apenado. «La vida son ciclos», afirma con resignación. Después de 35 años como ganadero, ha matado cientos de terneros, cerdos y ovejas, entre otros animales, sin inmutarse. Pero con Paco han sido muchos años de cuidados diarios y no resulta fácil desprenderse de él. Aun así, el indulto no está contemplado en sus planes. Nació para que su carne pueda ser degustada en su justo punto de maduración y su destino no iba a cambiar. «Por la edad que tiene, ya es bueno para comer», afirma Félix.
La cita en el matadero de Bandeira es inaplazable, pese a los sentimientos que despierta. «Le tengo cariño y ahora que lo van a llevar, más todavía. Hasta ahora no me pesaba tanto, pero se me hace un poco fuerte», comentaba ayer Felix Rial en su explotación de la parroquia de Camos.
De Paco se van a aprovechar más de 650 kilos de carne. Muchos restaurantes pujarían por sus chuletas y solomillos, pero Félix no los venderá por separado. «Sé de muchos negocios que me pagarían la leche, pero me pregunto qué hago con el resto. No quiero eso», afirma.
Tiene previsto vender lotes de 50 kilos con un variado de carne de diversas partes del animal. Aún tiene mucha disponible a la venta para quien quiera acercarse a apalabrarla a su granja ubicada en el barrio de las piedras (número 100), cerca de la panadería de Copena.
Variado
La que deje de vender, se lo pagará el matadero. «Tengo varios amigos que me han pedido carne, pero aún hay más, por lo que si alguien quiere puede venir para poder llevar un poquito variado porque le meto chuletas, aguja... un poquito de todo», asegura.
Félix no hará negocio con la carne de Paco. Criar bueyes de manera natural no solo no es rentable, sino que además genera pérdidas. La buena vida que se ha pegado Paco durante todos estos años le ha costado cara a su propietario. Vendiéndo la carne a seis euros el kilo, no le llegará ni para recuperar la mitad del dinero que se ha gastado en alimentarle durante todo este tiempo.
Alimentación natural
Este ejemplar ha crecido a base de trigo, cebada y maíz que compraba en Xinzo a unos amigos que se lo dejaban barato. Él mismo se encargaba de moler los cereales en su granja. Calcula que se habrá gastado más de 7.000 euros en hacer de Paco todo un animal de provecho. «Criarlo es ruinoso, no compensa si se hace con el ánimo de ganar dinero porque todo lo natural es muy caro», dice.
Por ese motivo hay tan pocos bueyes en Galicia. Félix cree que posiblemente sea el único. Desconfía de mucha carne que se ofrece de buey realmente lo sea. «Hay pocos. De dónde sale tanto no lo sé si viene de fuera o en realidad son vacas, que yo diría eso, pero bueno», apunta. «La pena es que sea negro, porque si fuera rubio sacaría más todavía» afirma el ganadero.
Ante todo, criar a Paco ha sido como una afición. «Me gusta, muelo, traigo de Xinzo y de Allariz el trigo, la cebada y el maíz, vengo por las tardes, lo muelo y me hace de relax», asegura. Ha sido una especie de animal de compañía durante todo este tiempo en el que ha estado creciendo y engordando. «Prefiero estar con mi buey que en el gimnasio, para mí es mejor. Voy al gimnasio y no me sabe tanto», asegura Félix. Todas las tardes, hasta la fecha, acostumbraba a estar en la finca para darle de comer.
Dócil
El animal impresiona nada más verlo por sus grandes dimensiones, pero su dueño asegura que es muy bueno y que no resulta nada agresivo. Con un palo lo maneja a la perfección. Lo saca de la cuadra y lo lleva a otra más pequeña. Ayer una puerta estaba abierta y el animal se escapó a la calle, pero acabó volviendo.
Él solo se metió en la finca. «Ahí siempre está feliz durante toda la tarde».
Felix asegura que el buey además está enamorado de una yegua. «A veces los junto en la cuadra y cuando le quito la yegua se me pone tontísimo», asegura. Nunca lo ha atado con una soga y ayer solo podía entrar en el camión por las buenas porque atado seguramente se habría puesto muy arisco. Fue su primer y último viaje.
Asegura que criarlo ha sido ruinoso porque ha gastado más de 7.000 euros en darle de comer
«Está enamorado de una yegua. Si se la saco, se pone tontísimo», afirma el propietario