Madre e hija lloran la pérdida de su casa en Chandebrito

Alejandro Martínez NIGRÁN / LA VOZ

GONDOMAR

Xoán Carlos Gil

«Salimos de casa y a los 5 minutos estaba todo quemado»

25 oct 2017 . Actualizado a las 12:39 h.

Victoria Figueroa y Noemí Fialho, madre e hija, lo perdieron todo en el incendio que asoló Chandebrito. Su casa, ubicada en el barrio de Pracíns, quedó arrasada por las llamas cinco minutos después de que ellas se escaparan corriendo.

Noemí tiene grabados ese momento y la cara desencajada del agente de la policía que las conminaba a marcharse cuanto antes. «Transmitía pánico, desesperación», recuerda.

La alarma empezó a partir de las seis de la tarde. Noemí llevaba todo el día en Gondomar celebrando el cumpleaños de un amigo, pero seguía con preocupación el avance de las llamas. Por eso llamaba constantemente a su madre para saber cómo se encontraba. «No me imaginaba que fuera a llegar hasta mi casa el fuego, porque tenía la finca muy limpia, pero las llamas eran muy grandes y el viento soplaba por todos los lados», recuerda Victoria.

Llegó en un momento en el que todo se llenó de humo y casi no se podía respirar. Entonces Victoria prefirió llamar a su hija para que volviera a casa, porque temía que no pudiera entrar en la parroquia. Nada más llegar, la policía ya les ordenó desalojar. «En cuanto llegué, la casa quedó rodeada de fuego por los cuatro costados. Era una bola de fuego», recuerda Noemí, todavía muy impactada por lo sucedido.

Al día siguiente comprobaron los daños irreparables. «Al entrar en Chandebrito se nos puso la piel de gallina. Solo con ver ese paisaje todo negro, te daban ganas de llorar de rabia e impotencia», afirma Victoria. Desde entonces están viviendo en la planta baja de una casa del alto de Mallón. El matrimonio propietario cedió la vivienda al Concello para realojar a quien lo pudiera necesitar. Les dejan vivir ahí el tiempo que necesiten, hasta que logren rehabilitar su casa.