Las tres recetas de Quique Domínguez

M. V. F. VIGO

CANGAS

Quique Domínguez, dirigiendo al Cangas en un partido en O Gatañal.
Quique Domínguez, dirigiendo al Cangas en un partido en O Gatañal. CELE RODRIGUEZ

El técnico del Cangas se mantuvo firme en sus mensajes a sus jugadores, que han surtido efecto para encadenar dos triunfos y salir del descenso

23 dic 2025 . Actualizado a las 10:03 h.

El entrenador del Cangas, Quique Domínguez, asegura que no es alivio lo que siente después de haber ganado dos partidos seguidos que les sacan de una zona de descenso en la que llevaban varias semanas instalados. «Hemos recibido estos resultados con orgullo, con alegría. Había muchas ganas de buenas noticias. Estábamos trabajando mucho y sigo pensando que muy bien», recalca el pontevedrés, que cree que la unión y el «empeño en mejorar las cosas» han sido claves para vencer a Ciudad Real y Puente Genil y coger aire.

El preparador asegura que el equipo siempre mantuvo la calma y la confianza en que podrían dar la vuelta a la situación. Cuenta que en los momentos más críticos, había tres cosas que les repetía a sus jugadores. «La primera, fundamental, era que nos mantuviéramos unidos; en segundo lugar, que el juego era el que nos iba a acercar a las victorias, y no al revés, por lo que teníamos que centrarnos en pulir esos defectos; tercero, que había que trabajar el aspecto mental y emocional, que no nos permitiéramos dudar, que siguiéramos confiando en el resto», expone. Cree que por ahí vino la reacción.

Domínguez insiste en que está y estaba contento con día a día del grupo, pero no oculta que estos cuatro puntos les hace irse al parón «mucho más optimistas», aparte de permitirles «afrontar la segunda vuelta con mucha más confianza e ilusión». «Creo que es la recompensa al trabajo que había detrás. El equipo se ha mostrado en todo momento concentrado y unido, creyendo en lo que hacía aunque los resultados se resistieran», valora. Y considera que antes de que llegaran los marcadores favorables, «la mejora en el juego era evidente». Las victorias llegaron, finalmente, como fruto de «partidos mucho más completos y regulares».

La alegría del equipo se reflejaba en el autobús de vuelta, revela. Por el resultado y por el momento. «Todos ponemos el foco en el último partido para irte con buen sabor de boca y en nuestro caso, teniendo en cuenta la situación delicada en la que estábamos, con más motivo», constata. Se van «más contentos y animados, sin duda».

Tampoco pierde de vista que más allá de las derrotas fueron recibiendo otros golpes en forma de lesiones y otros inconvenientes «que siempre aparecen a lo largo de una temporada», pero que no han ayudado. «Y el equipo ha seguido trabajando muy bien sin salirnos de nuestro rumbo, de nuestro camino», aplicando las tres recetas que Domínguez les pedía hasta que por fin llegaron los triunfos.

«En el deporte, todo el mundo juzga rápido y tiene la solución»

Domínguez afirma que no llegó a temer por su puesto por tres motivos: que sentía la confianza del club, que confiaba en su propio trabajo y que no le gusta adelantarse a los acontecimientos. «No me lo planteo. Sé el trabajo que tengo, que está mal considerado, en el que todo el mundo opina, juzga rápido y cree tener la solución. Pasa en el deporte en general y es algo que tienes que tener asumido y aceptado», introduce, añadiendo que no cree que sea justo, pero que hay que convivir con ello y centrarse en el propio trabajo.

Así, su meta ha estado en la mejora del equipo y a eso le ha sumado haberse sentido «muy respaldado por parte del club», algo que para él «era suficiente». Por último, agrega: «Está la parte de que confío mucho en lo que hago y en cómo lo hago. Me he agarrado a eso, sin adelantarme a los acontecimientos», señala.

Conseguido este reto de llegar al parón fuera del descenso, Domínguez no pasa por alto que queda mucho camino que recorrer. «Hay una igualdad enorme, con cantidad de equipos que estamos en pocos puntos. Y en la segunda vuelta, cada partido tiene más trascendencia; va a haber mucho duelo a cara de perro», avisa. Ve a muchos conjuntos en un pañuelo y sabe que será exigente. «Esos ocho o nueve equipos nos vamos a jugar muchísimo en la segunda vuelta, así que ahora toca disfrutar de estas victorias y descansar».