Adrián Menduíña, extremo del Luceros, acabó la temporada con 310 tantos, superando en 60 goles al segundo computando todas las categorías
16 jun 2016 . Actualizado a las 11:44 h.El máximo anotador del balonmano español en todas sus categorías es de Cangas. Adrián Menduíña, jugador del Luceros, acabó la temporada con 310 goles en 30 partidos, a una media de 10,3 por encuentro y sacándole 60 dianas al segundo clasificado. Tal ha sido su nivel de acierto, que marcó el 37,1 % de los 835 tantos conseguidos por el filial del Cangas esta temporada.
«É unha cousa anecdótica pero sempre senta ben, pódese dicir que é un recoñecemento ao traballo de moitos anos. A verdade é que non está mal», dice el extremo, que lleva toda su vida en el conjunto cangués, pero que jamás se había asomado a semejantes registros realizadores. El curso pasado, el segundo mejor de su historia, acabó con 220 tantos. Este año, superó el registro en 90 estableciendo su tope en los 17 goles en un partido y el mínimo en los cinco que le metió al Chapela en el partido de Redondela. Jugando en la banda derecha a mano cambiada.
Menduíña asegura que no se ha producido un cambio en su juego, sino que todo obedece a la continuidad y a la confianza: «Tes máis experiencia, estás máis asentado no equipo, tes máis minutos antes porque antes era o chaval que viña por abaixo e tiña que repartir os minutos con xente maior e agora fun collendo máis confianza».
La mejor manera de entender la magnitud de su registro son los 60 goles que le sacó a Marc Jordán, del Sant Cugat, que acabó el curso con 250. «O segundo quedou bastante lonxe, 60 goles de diferencia nunha tempada pódese decir que é unha diferenza bastante alta».
Sin embargo, estos impresionantes números no le garantizan el debut en Asobal el próximo curso con el primer equipo. Con 25 años, Menduíña no puede alternar los dos conjuntos y tendrá que ser la dirección deportiva del equipo de Cangas quien decida en dónde jugará. Él dice no saber nada: «De momento non teño noticias, eu sempre estou pendente de se hai oportunidades. É unha cousa que tes aí e gustaríame xogar en Asobal, que é o máis grande».
En teoría, la ocasión parece propicia teniendo en cuenta los aires de fin de ciclo que soplan en la estructura de Pillo. «Parece que coa marcha dos puntais hai un cambio ahí. Sempre tes esperanza pero non sei, non quero facerme ilusións e non levarme un batacazo», indica mientras se sincera al decir que no ha tenido ofertas de otros equipos. «Xa mo preguntou algún compañeiro, pero a verdade é que non me chamou ninguén».
Jugar en la Liga Asobal sería la culminación a una vida relacionada con el balonmano, porque además de goles, Menduíña también entrena en las escuelas y a los más pequeños del club. Él es un buen ejemplo para enseñar a los más jóvenes el camino del gol.
«É anécdótico pero sempre senta ben, é o recoñecemento ao traballo de moitos anos»
Extremo del filial del Cangas