El casco antiguo de Cangas apenas conserva su pavimento tradicional

J. Santos

CANGAS

22 feb 2008 . Actualizado a las 12:04 h.

El casco histórico de Cangas perdió casi en su totalidad los pavimentos tradicionales de calles y plazas, basados en tres tipos de firmes: el adoquín, la chapacuña y la losa de piedra.

Las actuaciones realizadas en los últimos treinta años conllevaron, en gran parte de los casos, el cambio de los pavimentos que singularizaban el casco viejo por loseta de piedra.

Desapareció el adoquín de la calle Real, Eugenio Sequeiros, la calle Cervantes o Félix Ozámiz, en el barrio de O Forte. La nueva urbanización de San Xosé hará desaparecer también lo que quedaban de este pavimento. En todos los casos, fue sustituido por loseta.

Quedan un par de ejemplos de firme adoquinado: en la calle de O Sol, si bien nada tiene que ver con el original, que fue sustituido hace unos 20 años por rosa Porriño colocado sobre solera de hormigón; en Valentín Losada, casi tapado por el cemento; y el callejón que confluye en la plaza de A Estrela

La chapacuña (mampostería de piedra irregular) se puede considerar extinguida. Sólo queda un pequeño ejemplo en una de las márgenes del Eirado do Costal, pero casi oculta por hormigón.

La losa de piedra subsiste en la calle Estrela, al norte de la iglesia. Se mantuvo el firme original en la actuación realizada hace unos cinco años.

Eirado do Señal

El Concello cangués presentó la pasada semana el proyecto de humanización del Eirado do Señal. Es de cemento y será de losetas de distintos tonos. Se mantiene la fuente, construida a petición de los vecinos, que carecían de agua, en 1880, pero no será el referente de esta plaza a pesar de ser el único elemento arquitectónico que la singulariza.

Se trata de una construcción de base cuadrangular con cuatro grifos que recibía el agua de un manantial que había en Fonte do Galo, desde donde el cantero Pascual Cons, constructor de varias de los pavimentos del casco viejo, llevó mediante cañería de hierro hasta el Eirado. La obra había costado 2.223 pesetas.

Entre las últimas actuaciones cabe destacar la calle Loureiros, hecha en chapacuña en 1893. Hace tres años pasó a ser de loseta. Los rellanos de la escaleras de Torre do Galo, antes de losa, ahora son también de loseta, al igual que la calle Fomento.