Nois busca relevo para el enterrador

I. E.

CANGAS

Los socios del cementerio tienen que buscar sustituto al sepulturero que en los últimos cinco años ejerció en la parroquia y que se va por motivos de salud

17 feb 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Si quiere cubrir la plaza de enterrador en Nois está a tiempo de presentar su oferta económica en la reunión vecinal que se celebra esta tarde, a las cinco, en los magníficos locales de A Saira.

La propuesta debe hacerse en sobre cerrado; es el mismo sistema que se utilizó la última vez, cuando se hizo cargo del puesto Jaime Varela Eijo, el que fue enterrador hasta ahora. Él mismo nos contaba que se presentó porque lo animó una prima que estaba en la asociación y creyendo que no habría más aspirantes: «Si soupera que quería ir outro veciño eu non me presentaba», indicó; con todo, el caso es que ganó la plaza por que su oferta era cinco euros menor que la de su competidor.

Sueldo

Jaime cobraba 120,20 euros al mes (20.000 de las antiguas pesetas) por realizar un trabajo que consiste en atender a los entierros, retirar las cenizas, cortar la hierba en el entorno del cementerio y la iglesia, retirar las flores secas y la basura, abrir el cementerio el sábado a las diez de la mañana y cerrarlo el domingo a la tarde y tener en depósito la llave del camposanto, que facilitaba a las personas que, entre semana, querían visitar el lugar: «Unhos chamaban e outros pasaban e colliana eles mesmos. ¡Mire! todos saben que están aquí detráis da porta», explica.

Cuando le comentamos que es mucha tarea para tan poco dinero, protesta enérgicamente, indican que no hay tal cosa, que la cuota de once euros que pagan los vecinos, no dá para mucho más y el trabajo no es agobiante. Él, personalmente, no veía problemas en la cuestión económica y no deja de insistir en que se fue por motivos de salud; está en lista de espera para una operación y teme que requieran sus servicios mientras esté ingresado y no pueda cumplir con su obligación.

Mientras no lo llamen, indica, está a disposición de todos los que los necesiten: «Eu co pueblo estou contento, non teño nada que decir, e si alguén ten que enterrar a un familiar ou retirar as cinzas, aquí estou á sua disposición», explica.

Cuando le planteamos que quizás no se presenten candidatos, porque el oficio de enterrador no tiene mucha demanda, indica que: «Si, hai xente que dice que é un oficio malo, pero non sei, é algo humano e hai que facelo; o peor é sacar as cinzas, pero hai que botarlle peito e listo», afirma, insistiendo en que guarda un buen recuerdo de estos cinco años en que ha permanecido en el oficio.

Marinero

Antes de ser sepulturero había sido marinero del Reina del Carmen : a él lo retiró un accidente que sufrió, al caerle encima dos toneladas de hielo que le fastidiaron la cadera; el barco también cambió de oficio, dejó sus campañas en el mar para convertirse en el museo del bonito.

Al margen de sus labores para la asociación de Nois, también ejerció de enterrador un par de años en Cangas y atendió las peticiones de los vecinos de la parroquia de Nois que no pertenecían a la asociación del cementerio; eran los menos.

El número de entierros que atendía no era elevado; cree que atendió nueve el año pasado: «Pode pasar un mes sin haber ningún, e logo ó mellor veñen tres xuntos; o traballo non é excesivo, é sujeto, porque hai que estar pendiente. Eu, si non fora pola operación, botaba vinte anos».